Sobre otra antología de escritores argentinos jóvenes
por Quintín
Había tomado la firme decisión de retirarme del puesto de reseñador oficial de antologías de jóvenes escritores argentinos. De hecho, para no tentarme siquiera, me abstuve de comprar unas cuantas. Pero hace unos días sucedió algo terrible. Recibí un e-mail de Diego Grillo Trubba donde me proponía participar en la presentación de Uno a uno, el tercer volumen de la serie de Sudamericana de la que es compilador, que tendrá lugar en la librería Eterna Cadencia el 28 de julio próximo a las 19.30. Del primer volumen, En celo hablé aquí . Del segundo, In fraganti, pasé olímpicamente y ya me encaminaba a la liberación cuando recibí el mail fatídico. Contesté la verdad, que en esa fecha no sabía si podía viajar a Buenos Aires y que, por supuesto, debía leer el libro primero. Debía leer el libro primero. Ya estaba perdido. Es cierto que sarna con gusto no pica, y que reseñar antologías de gente poco conocida, sobre todo hablando de cada cuento en particular, me parece una tarea que alguien debería abordar y, si alguien debe abordarla, por qué no yo que ya lo hice antes. En este caso, ni siquiera pude pretextar que no tenía el libro, ya que Trubba vio cómo me lo llevaba de la redacción de Perfil en mi última visita.

Pero se me acaba de ocurrir una idea. Ya que finalmente habré de leer el libro, lo puedo ir comentando en LLP. Así, de paso, cumplo con el pedido de un modo más interesante que el de ir a decir generalidades en una reunión social (eso suelen ser las presentaciones del libros, de las que huyo como de la peste). De todos modos, considero un honor que me hayan invitado al evento y, para no ser descortés, propongo lo siguiente. Si después de leer esta serie de notas, todavía quieren invitarme a la presentación, allí estaré.
Para entrar en materia, digamos que los relatos de Uno a uno tienen como tema o como soporte la década del noventa, supongo que se trata de la década del noventa en la Argentina. En el prólogo, Grillo Trubba empieza citando a Zola (“J’accuse”, dice antes de empezar, aunque no me quedó claro a quién acusa) y a Hobsbawm y termina citando a Marx. Sí, cita el 18 de Brumario de Luis Bonaparte, lo de la tragedia y la farsa. Hace tiempo que nadie lee esa obra, pero dados los sucesos de dominio público, es posible que ahora deje también de citarse, con lo que Marx puede llegar a desaparecer del discurso público, ya que ese es el único pasaje suyo que se cita.
En ese prólogo se observa con acierto que “los noventa” han pasado a ser una forma favorita de la chicana política, aun en boca de quienes participaron en lo actuado por los gobiernos de ese largo decenio. Por razones metodológicas se hace comenzar los noventa en 1989 con la caída de Alfonsín y terminar en 2001 con la de su correligionario De la Rúa. Hay otros apuntes interesantes en ese prólogo, como el de que los indicadores sociales de 1989 eran muy similares a los del 2001 (dada la tendencia del Indec al ocultamiento de la realidad, es probable que no sepamos cuáles serán esos valores el día en que partan los Kirchner). También se recuerda que en materia literaria, en esos años disputaban “babélicos” y “planetarios”, que la novela histórica fue un boom y los concursos literarios se hicieron más abundantes, que no se publicaban cuentos y que los autores argentinos empezaron a vender muy poco (se omite, curiosamente, la concentración de la industria editorial en manos de los grandes grupos transnacionales).
Trubba habla del desmantelamiento del Estado, de la corrupción, de los viajes al exterior y de otras características políticas y sociales de los noventa. En un punto se equivoca: afirma que fue la década “del reagrupamiento de las fuerzas progresistas y/o intelectuales bajo el ala de Página/12”. Aún hoy, cuando se ha convertido en parte del aparato de propaganda de un gobierno muy poco inclinado a la justicia social y la distribución del ingreso (salvo en los irritados, sofísticos y mal argumentados discursos de su tropa de intelectuales), hay quien sostiene que ese diario es de izquierda en algún sentido. Sería interesante rever cuán progresista fue ese periódico en la década pasada, qué comprensión de la realidad demostró, desde qué valores ideológicos y políticos se escribía en él entonces, en qué medida sus redactores hicieron algún esfuerzo por pensar el mundo desde categorías no anquilosadas. Por lo pronto, sus páginas y suplementos culturales no fueron en general un territorio fértil para la vanguardia o la diversidad sino, por el contrario, un órgano de promoción sectario para los amigos de la casa. En ese sentido, puede decirse que uno de los méritos de la década presente es que es menos amiga de las prácticas de exclusión cultural al estilo de las que fueron regla en Página/12 a lo largo de su historia.
Y ahora, si me permiten, comenzaré a leer los cuentos, que son 19. Observo que, salvo en tres casos, conozco los nombres y casi todos los autores ya han sido antologados. Una señal de pereza editorial. Pero Grillo Trubba anticipa que muchos de los textos están en primera persona y que, si bien no son siempre autobiográficos, delatan algo así como una intención vivencial. Pero el propio Grillo nació en 1971: ¿qué es lo que vivieron de los 90 en estado adulto estos escritores?
Foto: Flavia de la Fuente
(Continuará)
Tags: se sentido, Uno a uno
Nada, pero los 90 están de moda, las antologías de cuentyos de escritores jóvenes son un negocio de bajo costo para las editoriales y, bueno, la coso tiene que funcionar, nadie sabe para qué, pero tiene que funcionar.
¿ qué 90 están de moda ? ¿ los 90-60-90 ?
No, Janfi. ¿No se habla de los 90 en los medios kirchneristas como “el infierno”? ¿No se vendió bastante bien la saga antimenemista de Verbitsky en los quioskos? Y por el otro lado, ¿no ha habido aquí mismo calurosos debates con Blaquier sobre Menem, que llegaron a los 400 posts? Eso indica que hay un público, no tanto como el que puede estar interesado en Harry Potter, pero para un mercado bastante pequeño como el nuestro es algo. Yo diría que los 90 cumplen en el siglo XXI la misma función que cumplían los años del Proceso en la literatura de la década del 80: había que salir a denunciar y a criticar y a decir “nunca más”, un poco a destiempo, eso sí.
Sí Maia, lo mío era una broma ¿ y vos que opinás de los 90 ?
Ah, no lo había entendido, perdón. ¿Qué opino de los 90? Hace cinco años era una pregunta de respuesta fácil para mí. Ahora es más complicado. Si se arma clima en otro post y no hay que quedar entre el fuego cruzado de Blaquier y Galois, me extiendo sobre el tema. Puedo adelantar un titular sobre los 90: “ni demonizar ni añorar ni comer vidrio”.
… supongo que podría firmar eso …
(by the way, Blaquier fue galardonado con tarjeta roja)
Hay un matrimonio que la paso muy mal en los 90. Tan mal que hicieron 500 millones de dolares en su provincia y estaban tan preocupados que se los llevaron a Suiza. Deben seguir en los 90 porque la guita no volvio mas
¿Hay cuento de Jorge Asís?
No está mal “pensar los ´90″ desde la ficción. Sobre todo si tenemos en cuenta que la producción sociológica y/o de análisis político aún aportó bastante poco para esclarecer los aspectos más complejos de una década que (a no olvidar) nació como hija de apuro de un proceso hiperinflacionario, como todo lo que ello implica a la hora de disciplinar conductas públicas y privadas. Salvo alguna excepción (pienso en el estudio de Maristella Svampa sobre los “barrios privados” denominado “Los que ganaron” y otro libro de la misma autora, “La sociedad excluyente”), es poco lo que se puede leer para reflexionar sobre ciertas prácticas que se consolidaron a partir del “uno a uno”. Hay algunas cosas en cine que saludablemente en su momento abrieron un incipiente debate (”Mundo Grúa”, “Mala Epoca”, “Pizza, birra, faso”) pero la sensación que tengo es que aún hay mucho por decir, por contar y por explicar de una década en la que se reformatearon muchas identidades, entre ellas el peronismo, la condición de trabajador (flexibilizado), el empobrecimiento real y simbólico de la figura docente avalada por amplias franjas de la sociedad (hoy tan meneada con videos en los medios), o la exclusión lisa y llana de un porcentaje importante de la población de los consumos culturales que en otras décadas caracterizaban a las denominadas clases medias del país. La duda es si el carácter “autobiográfico”, tan de moda en las narraciones (y en los debates intelectuales) de los últimos años, podrá encontrar esos disparadores que permiten desmenuzar el “espíritu de época” o quedará reducida al mero anecdotario de “experiencias vividas”. En otras palabras: ¿estaremos ya en condiciones de escribir “Los pichiciegos de la convertibilidad”?
Janfiloso: vos me preguntabas algo el otro día (sinceramente). Te dejo este link, también sinceramente. En él se explican un par de cosas de la represión del lunes.
Maiacovski: si podés, leelo también. Me parece que sirve para continuar el debate de hace un par de semanas. Sin chicanas y sin insultos.
Jorge, “Mundo Grúa” y “Pizza Birra Faso”, son tan extraordinarias que no creo que puedan servir para explicar el menemismo. Me parecen dos películas “clásicas”. Sobre todo “Pizza…”, que, al igual que “Deprisa deprisa” o “Le the du harem d’Arquimedes” muestran la marginalidad de manera impecable
Si vas a poner el título con su nombre original, al menos hacelo bien. Si no podés, ponelo con el nombre con el que se estrenó en el país que la viste.
Perdón Javier/Javo: no me pude contener.
Galois, porque no me escribis un mail a agarramelavena@hotmail.com.? (digo porque con la cara que tenés no te deben tocar ni con un puntero laser)
Vaya, se le salió la cadena al comentarista que se queja de los insultos. Pero lo mío sólo fue una crítica constructiva, para que vieras el afiche de la película y su nombre real. Como dato, digo.
Sobre el tema de la cara me surgen dos preguntas: una, ¿cómo sabés cuál es la mía?
Dos, ¿tenés alguna foto tuya para poner? Debés ser precioso.
P.S.: lo volviste a hacer. Escribiste mal la dirección de correo. Ninguna lleva punto después del “.com”
(paso por alto otros horrores, para no enojar a Javier).
[...] pormenorizada y ramificante es QuintÃn. Un post por un Ãtem del libro. Hasta ahora da cuenta del prólogo y del cuento de [...]
“Uno de los méritos de la década presente es que es menos amiga de las prácticas de exclusión culturales” Jajajajajajaja, muy bueno, Q., tenes que dedicarte al humor…
[...] QuintÃn vuelve a las andadas y se dedica a lo que más le gusta: ganarse nuevos enemigos. ¿Ariel Magnus será el [...]
Galois (o debería decirte Alejandro Apo?) La verdad: soy muy pintón. Como dice Sanfilippo, me miro al espejo y lloro de emoción
La foto pintón, poné la foto. Ni idea de quién es Apo. Ni el santo ese.
¿Y, viste el afiche o no?
El Turco Sanjurjo tampoco sabés quien es?
Apo es un filosofo deconstructivista, lacaniano y amante del cine documental turco
La más citadas de las citas marxianas no es la mejor, sopeso y sospecho. El Capital oculta cantidad de sentencias ocurrentes y citas literarias, de memoria en la mayoría de los casos y, por lo tanto, fallidas a menudo. La edición crítica de Pedro Scaron corrige y amplía en muchos casos. Una de mis preferidas es la siguiente: “The last capitalist we hang shall be the one who sold us the rope.”
A Marcelo Sanjurjo lo conozco porque fui a un par de recitales en MdP. A Apo no. Acordate de que no entiendo nada de fútbol.
Pero por lo que vi en su página, no parece muy lacaniano. Creo que es de la escuela de Bricmont.
Galois: sos un grande!!!!!!!!!!
autoematerial: cortala con cambiarte los nicks, me estás enfermando
Soy un ser dinámico, intercambiable e imprevisible. Me convierto en lo que leo toco pongo. Mis identidades podrán cambiar pero yo no, pienso con melancólica vanidad. Alguna vez, lo sé, mis vanos epigramas te habrán exasperado; muerto tu, podré consagrarme a tu memoria, sin esperanza, pero también sin humillación.
PArecés Narciso Ibañez Menta
El resto no sé, pero Grillo Trubba ya era grandecito en esa época.
En un cuestionario contesta, entre otras perlas:
O sea que considera más patética una plaza de lucha, que intentaba reagrupar fuerzas en contra de lo que se venía dando desde el poder (y lo que se vendría después), o sea una alternativa, que una plaza convocada por los esbirros de ese poder, cuyo ejemplo paradigmático es el difunto comunicador Neustadt.
¡Mirá vos el antólogo!
“Había tomado la firme decisión de retirarme del puesto de reseñador oficial de antologías de jóvenes escritores argentinos”. Pues un poco de voluntad, hombre.
Che, apellido de letra muda, ¿no podrías esforzarte más y ser un poco más creativo en las chicanas políticas? Te repito: parecés Zunino.
Jorge, sobre los 90´ hay muchísma producción sociológica y politológica simplemente porque es funcional al kirchnerismo. No sólo los trabajos de Svampa (que no son gran cosa) tratan esa época.
En librerías no ví demasiado, sí hay algo más a nivel “papers” o “proyectos de investigación”. Por ahí omití mencionar los trabajos de Ana Wortman sobre consumos culturales que también resultan muy pertinentes para comprender ciertas lógicas culturales que se empezaron a desplegar en aquella década y hoy continuan con una dinámica similar. Me resulta un poco lineal explicar la producción académica sobre los ´90 por su “funcionalidad” al kirchnerismo. Como bien explicó Bourdieu el “campo intelectual” tiene sus propios códigos y rutinas. Hay que tener en cuenta también que los “tiempos” de las investigaciones en la Universidad no suelen coincidir con las necesidades políticas de legitimación. Por otra parte, restaría ver cuántas de las prácticas culturales actuales son “tan diferentes” a las de esa década. Seguramente queda mucho por escribir.
Laura, dejate de joder y sé funcional al kirchnerismo. Al margen de eso, está Hannah Arendt y las comunidades menonitas de ¿dónde?
En Paraguay los Menonitas forman una comunidad muy grande. Creo que el gobernador de la zona es Menonita; basicamente trabajan la tierra en un sistema de cooperativa de una eficiencia y solidaridad increibles.
Entonces no son menonitas, son jesuitas. Otro mentís para Weber…
un mensaje para laura, ernesto te esta esperando en el blog de tomas abraham . de nada.
¡ Oh los Jesuitas ! El famoso Papa negro !
¿Tomás Abraham también tiene un blog? ¡Qué espíritu militante! Lástima que desperdiciado en el socialismo rosarino…
Galois, con todo respeto: una protesta testimonial no es en sí misma una alternativa, ni siquiera garantiza el reagrupar fuerzas en contra de un proyecto gubernamental ( de hecho, el que reagrupó fuerzas y creó “alternativa” fue el Frepaso, con los resultados conocidos).
Jorge, no estamos en Francia y en Argentina “el campo intelectual” tiene menos autonomía respecto a los intereses políticos dominantes (inmediatos).
Sobre esa década hay mucha producción por areas (economía, trabajo, educación, etc.). Los trabajos de Wortman me parecen triviales.
Son funcionales porque muchos se escribieron en esta década y satanizar el menemismo es funcional a los K (trabajos pensados en términos de rupturas, no de continuidades por supuesto porque en este caso difícilmente te lo bancarían en las instituciones dominadas por los sirvientes K).
No, Maiakovsky, soy independiente e insobornable.
Aparte los menonitas de Paraguay colaboran con las comunidades aborigenes locales:
http://www.ascim.org
Siempre me pareció que las comunidades menonitas eran un buen ejemplo para buscar soluciones a los problemas de pauperización económica y cultural de los aborígenes argentinos. Imaginate si ellos pudieran organizarse en comunidades rurales sustentables e independientes basadas en su cultura. Y que ellos mismos decidan, en tanto ciudadanos argentinos, los deberes del estado en función de la propia percepción de sus intereses comunitarios. Sería muy lindo.
En realidad, hay continuidad entre la obra de los Jesuitas y los menonitas. Toda esa zona decayó cuando los jesuitas fueron expulsados (que fueron los que mejor comprendieron y defendieron a los nativos, a diferencia de los mercachifles liberales con humos de “ilustrados”).
Laura, te vas a enfrentar con el problema de que los amish (menonitas) impiden que sus hijos concurran a la escuela fuera de su comunidad para evitar que se contaminen. Cuando decís “su cultura”, caes en la trampa de todos los comunitaristas, que creen que puede haber diversas culturas. Cuando vos decis: “que ellos mismos decidan”, estas soslayando el hecho de que seguramente algunos de “ellos” deciden mas que otros
Bastó que meta dos comentarios después de varios días de no decir ni mu, para que aparezca de nuevo el tipo éste con sus provocaciones y comentarios a granel. Oh, casualidad. En fin, una rara cruza de Montes Bradley y Ernesto Blaquier.
Habrá que armarse de paciencia y transformarse en un lurker, hasta que desaparezca.
Galois, estamos amonestados. Con dos amarillas nos suspenden una fecha
No estoy de acuerdo Martín H : en Paraguay los Menonitas están completamente insertados; de hecho han tenido la habilidad de lograr que las autoridades constituidas sean de su propia comunidad y de esa forma han logrado mantener su cultura, recurso que me resulta completamente válido y francamente tenemos que mirar los modelos exitosos con menos prejuicios porque de algún lado tenemos que copiar, de algún lado tiene que estar naciendo lo nuevo.
Mal que me pese, mi propio argumento me oblga a mirar el caso de San Luis, que al menos como modelo de administración de fondos públicos debería ser copiado. En parte, es la vieja receta del inefable Barrionuevo : “dejemos de robar un par de años y se arregla todo”.
Puede ser Janfi. Lo de San Luis es para pensarlo
“Me niego a pertenecer a un club que me acepta como miembro”
GM