Uno a uno (2)

Al playroom hay que allanarlo, de Lucía Puenzo

por Quintín

Tengo dos pesadillas recurrentes. A veces veces sueño que los Kirchner proclaman la República Sanmartiniana del Río de la Plata. Otras que, en el mismo día, Lucía Puenzo gana el Oscar y el Premio Nobel de literatura. No sé bien cuál de las dos prefiero. Puenzo es un caso curioso. Hasta aquí había leído de ella una novela, La maldición de Jacinta Pichimahuida, y visto una película, XXY. Detesté ambas por razones más o menos parecidas: son obras en tono mayor, amplificadas, productos que se ocupan de asuntos sensacionales tales como niños famosos arruinados por la ambición de sus padres, de transexuales conflictuados o, como ahora en este cuento, de millonarios mafiosos. Todas cuestiones que hacen las delicias de los medios y que Puenzo trata con fruición, con entusiasmo y como una especie de reportera maligna que demuestra una gran crueldad hacia sus personajes. Y todo lo hace en cantidad, acumulando detalles morbosos, situaciones decisivas, parrafadas grandilocuentes. Se me ocurre una imagen del papel de Puenzo en el mundo literario. Es como si los escritores fueran pequeños comerciantes que viven a lo largo de una cuadra. Cada uno atiende modestamente su negocio. Uno arregla radios, otro vende verdura, un tercero tiene una peluquería. Pero al llegar a la esquina aparece el enorme local de Lucía Puenzo en el que se exhiben televisores de plasma, autos importados y misiles balísticos mientras la música atruena el ambiente.

Al playroom hay que allanarlo (¡qué título!) gira en torno de un tal Razzani, banquero y empresario prófugo de la justicia que vive eludiéndola, saltando de una a otra de sus opulentas propiedades. Los rasgos coinciden más o menos con los de Raúl Moneta, viejo campeón de la impunidad menemista. Las veinte páginas del cuento se ocupan del magnate y de su entorno familiar: de su hijo de siete años al que un helicóptero deposita en la cancha de rugby para que juegue con “hijos del Opus Dei”, de su hija que en el auto que la lleva a la boda se hace coger por el guardaespaldas, de otro guardaespaldas que tiene una mujer tailandesa que no habla castellano pero se blanquea la piel “igual que Michael Jackson”, de la madre y la otra hija, a las que las mucamas le espolvorean Valium en el té por orden del marido. Se entiende la idea: ricos, famosos y delincuentes.

En un pasaje del relato se cuenta que Razzani, entre sus cigarros Cohiba y sus armas de guerra, se ocupa de poner revistas de mujeres desnudas debajo de las revistas de decoración que su mujer acomoda en el living. Puenzo trabaja un poco del mismo modo, tapando un género con otro: un poco de Dallas, un poco de la revista Gente, un poco de las noticias de las siete. Por un lado se ocupa de dejar claro que esa gente es peligrosa y un poco repugnante. Por el otro, invita al lector a espiarlos en su lujo, en sus placeres refinados y perversos, a compartir un poco de su poder y hasta de su angustia. Muestras de una y otra perspectiva se amontonan a lo largo de las páginas y de nada se priva la narración. Un escrache al chico por parte de sus compañeritos de colegio y otro escrache a la salida de la ceremonia nupcial nos recuerdan que la sociedad los condena y que son sus hijos los que sufren, ya que Razzani siempre está fuera de campo e incluso, como Yabrán, fuera de las fotos del periodismo. Pero, al mismo tiempo y sin que venga al caso más que para sumar puntos de interés, se cuenta la historia de la sucesión del trono en la familia real tailandesa, donde un hijo muere de sida (como para que nada quede afuera). O se celebra a Aristóteles Onassis, y hasta se incluye su receta para hacer dinero. Por alguna razón, ese párrafo está en bastardilla:

… Semanas antes de que el viejo Onassis muriera un periodista muy joven le hizo una nota. Cuando terminó, apagó el grabador y le preguntó —suplicó que confesara— cómo había hecho una fortuna. Onassis se dio vuelta y señaló una silla. “¿Ve esa silla?” El periodista tuvo que girar para mirarla. Asintió, “Yo la vi primero”, dijo Onassis.

Pero Puenzo padece de la necesidad de subrayar, de aclarar lo obvio. Entonces remata:

El periodista era demasiado joven para entender que le había regalado la clave de cualquier fortuna.

La frase no es muy feliz, pero bien pensada resulta generosa. La escritora nos regala el secreto para hacernos ricos. Puede darse ese lujo: también es joven pero, a diferencia del periodista de la anécdota, aprendió cómo se hacen lo deberes. Su cuento habla extensamente de los noventa, de sus íconos y también de su doble moral. Aunque el relato no se limita a describirla, también la encarna. Es una buena prueba de que los noventa no han terminado o de que existieron siempre.


Foto:
Flavia de la Fuente

35 Responses to “Uno a uno (2)”

  1. elsita dice:

    Perdon por mi ignorancia,¿estos cuentos están editados ?

  2. Galois dice:

    Respuesta corta: sí. Usa Google. Para todo lo demás…no sé.
    Respuesta larga: por acá.
    Estás perdonada.

  3. pipo dice:

    quintín, lo único que logran tus palabras es depertar mi interés por leer el cuento.. después de todo, quién dice que un autor no puede ser cruel con sus personajes? tarantino es cruel? todd solodnz no es cruel? cheever no es cruel? (y la lista sigue…) lo único que me queda claro es que sos vos el que con la edad se va poniendo cada vez más moralista y reaccionario.

  4. alejobostero dice:

    Mi novia se compró “La maldición…” y hace un año que me rompe las bolas para que lo lea. Recuerdo que La Mano publicó el primer capítulo hace unos años, pero lo imaginé como un cuento que terminaba ahí y no como el principio de una novela. La verdad es que la sensación que uno tiene cuando lee a Puenzo es que hace pasar a sus personajes por experiencias que le son totalmente ajenas, que jamás podrían sucederle al narrador esos percances, digamos, “vergonzantes”. Ni al narrador ni al lector al que parecen estar dirigidas sus novelas.

  5. c. dice:

    la verdad es que puenzo me perdió con su primer libro: el niño pez. tiene los mismos vicios que citás vos en este. digo, esa gente re bien, re hecha mierda, re decadentemente cool. re re re re… no sé, creo que debería hablar con su psicólogo y preguntarle hacia dónde quiere llegar. en ese libro, había una chica bien, que se encamaba con la mucama paraguaya, su padre era intelectual (y millonario, of course), su madre una casquibana, su hermano un rugbier tarado, etc. o sea, terminaba matando al padre porque se encamaba también con la mucama. y de paso se iba a dar una vuelta por la zona cheta del sur del conurabno y terminaba en una fiesta swinger y drogota y ya me aburrí de acordarme tantos detalles. creo que la ficción debe tener, para que sea efectiva, un componente mínimo de verosimilitud. pero esta chica juntó tópicos, los puso en tono serio y los vomitó en libro. y lo peor que sus amigos (porque no hay otra explicación) salieron a alabarla. después vino el otro libro y xxy y me juré no dejarle un centavo más en regalías. es mi derecho. digo, que se llena de guita boludeando a otra gente, no a mí.

  6. apolonio dice:

    como de costumbre, muy de acuerdo con vos, q. el exito de puenzo como cineasta me resulta inexplicable, aunque quizas la clave este escondida es su apellido. xxy es una pelicula a la que no le puedo destacar ni una sola escena y que, por el contario, tiene algunas que son de lo mas ingenuo y deplorable que haya visto en el cine indsutrial (con comillas). en fin… inflemos globos que despues explotan solos…

  7. Addison dice:

    Amarillismo con barniz de alta cultura. Muy de la gente que frecuenta la TV desde finales de los noventa, Puenzo fue parte, no lo puede evitar. Queda pensar que en Cannes no van a tropezar de nuevo con un premio para ella.

  8. Anónimo dice:

    Tengo una pesadilla.
    Carrió presidente.

  9. lilia dice:

    “Tengo dos pesadillas… No sé bien cuál de las dos prefiero.” jua. Qué reseña tan divertida y creativa del principio al final. No he leído ni visto a Puenzo y gracias a lapidario Q espero no leerla ni en una sala de espera.

  10. Addison dice:

    Anónimo dejate de joder… Aunque es posible que en algún momento nos toque. Este país es la saga de Freddy completa, con versión extendida, escenas cortadas y las tomas fallidas con chistes incluídas.

  11. Choripete dice:

    Hay que creerse depositario de la reserva de buen gusto y criterio literario definitivo para escribir estas reseñas resentidas y mala onda, atrasadas, conservadoras, ignorantes. Es increíble lo poco creíbles que resultan, si se me premite la expresión.

    Una pena, tanto bitio al pedo…

    ¿No se te ocurrió ser carpintero, Q, o albañil? Porque el oficio de oráculo garca lo llevan adelante otros con bastante más altura que vos.

  12. Santi Valentino dice:

    Los genes de un marido no se heredan. Lucía no lo sabe e insiste. Al menos nos queda un consuelo: cuando escribe no filma.

  13. Anónimo dice:

    Pesadilla hecha realidad: en este momento Lucía Puenzo está filmando el niño pez. Para mí se lleva los 2 premios.

  14. Mark twain dice:

    A su modo, esta antología habla de los 90´s: no tanto tematica como formalmente, porque sólo en esa década pudo haberse formado esta generación de escritores paupérrimos, ignorantes, indigentes conceptuales y arrodillados al sistema editorial que publica su embrutecimiento farsesco.

  15. R. dice:

    confieso que con muchos de estos escritores de los que te estás encargando no tengo ninguna onda, en gran parte porque son previsibles -a pesar de que algunos intentan todo lo contrario- y están totalmente marcados por algo así como un signo generacional: el “freakismo”, digamos.
    me gustan tus críticas: ser desagradable es tu sensacionalismo; y está bien, porque así se mantiene cierta proporción, al menos en éstas.

    saludos.

  16. david dice:

    Santi Valentino, Lucía es la hija de Luis Puenzo, no su mujer. Y desgraciadamente parece que sí, que heredó sus genes.

  17. JJG dice:

    Habría que ver si el problema es el sensacionalsimo como tal o la manera en qué se ejecuta. Escritores que tratan asuntos “sórdidos” siempre han existido y algunos geniales como Burroughs, Miller o Ballard. No es un problema de “moral” del escritor,o que al ser “sensacionalista” le esté fallando a la sacrosanta institución de la literatura. No se puede tomar una posición en donde se hace de “adivinador” de intenciones, “ah está lo que quiere es llamar la atención, es marketinera etc”.
    Sin embargo hay formas huecas, estúpidas y frívolas de abordar ciertos temas pero las evaluaciones se tienen que hacer caso por caso no con fórmulas universales
    Por otro lado, a veces me da la impresión que las críticas liteararias de Q siempre buscan “desenmascarar”, justificar un disgusto demostrando que el/la escritora es un fraude, una mentira y qué el no se dejará embaucar. Una cosa medio a la defensiva. Por eso a veces me resultan algo desagradables aunque esté de acuerdo o exprese alguna idea interesante

  18. lalectoraprovisoria dice:

    JJG.

    El sensacionalismo es justamente la manera “hueca, estúpida y frívola” de encarar ciertos temas. Es lo que hace la prensa amarilla. Yo nunca leí que Burroughs fuera “sensacionalista”. No es lo mismo que tratar temas escabrosos.

    Y no veo la diferencia entre decir que un escritor es un fraude a tratarlo de hueco, estúpido y frívolo.

    Por último, cuando ese escritor o cineasta es celebrado por la crítica, va a Cannes, gana premios, etc., está claro que el sujeto en cuestión embauca a alguien, aunque no sea lo más importante ni sea siquiera su intención.

    Por otra parte, tildar de “hueco, estúpido y frívolo” a alguien que es un desconocido, a alguien que no embaucó ni siquiera a un editor, es una pérdida de tiempo.

    El fraude es una cuestión estética, no moral.

    Q

  19. Santi Valentino dice:

    david: no lo decía por su papá Luis, sino por su esposo Sergio Bizzio. Abrazo.

  20. JJG dice:

    “El fraude es una cuestión estética, no moral” De acuerdo,

    Para mí la diferencia entre tratar a un escritor de “fraude” y considerarlo “hueco, frívolo o estúpido” se basa principalmente en la posición que asume el crítico. El ponerse en plan desenmascarador implica que el crítico asume una superioridad intelectual tan enorme que le da derecho de “abrirle los ojos” a sus privilegiados lectores ante los posibles embauques de los/las autoras. Lo otro son valoraciones que parten de los principios, prejuicios y sí, gustos del crítico que se pueden adherir, rebatir y matizar si uno es un lector de crítica medianamente activo. En cambio si sos un fraude, lo sos, nada que discutir.
    Tal vez pueda parecer rebuscada la diferencia pero al menos para mí sí tiene importancia.

    Por otro lado, es verdad que sensacionalismo tiene una connotación negativa y no tiene que asociarse directamente con el tratamiento de temas sórdidos, pero es casi seguro que los detractores de un escritor o cineasta que aborda estos temas siempre le endilgaran el adjetivo de “sensacionalista”, y es una sálida fácil porque uno puede ser Pasolini o puede ser Gaspar Noé, lo importante no son los adjetivos sino el profundizar un poco en los mecanismos que utilizan para provocar ciertos efectos y porque unos se pueden considerar vulgares y torpes y otros no

  21. Addison dice:

    La acumulación de los mecanismos o recursos sensacionalistas o amarillistas es lo que termina develando las intenciones del autor de escandalizar o atrapar al lector con facilismos. Si esos detalles son dosificados y puestos en forma de prosa coherente tenés un fragmento de la vida misma.

    En realidad el problema está en el desprecio y la superioridad que la autora o autor demuestra sobre sus personajes y por lo tanto sobre los seres que se comportan de esta forma, que es lo que se terminaría desprendiendo de la lectura de estos libros o -vuelvo a repetir- la visión de sus programas televisivos.

    No hay que olvidarse que Bizzio al igual que Puenzo también formó parte de la pauperización de la TV de los últimos años, cuyo último ejemplo es “Mujeres asesinas” que tiene origen literario.

  22. Esenin dice:

    No hay que olvidarse que Bizzio al igual que Puenzo también formó parte de la pauperización de la TV de los últimos años, cuyo último ejemplo es “Mujeres asesinas” que tiene origen literario.

    Addison llamate a silencio porfavor

  23. david dice:

    Santi Valentino:ahh perdón, no sabía eso, creí que era un error tuyo.
    De todas formas se le pasaron los genes del padre.
    Saludos.

  24. EQUIDNA dice:

    Hay gente que tiene facilidad para ganar premios, creo que la grandilocuencia o sensacionalismo son las cosas que mas se premian porque el quilombo atrae a la gente que lleva una vida monotona. (no saben lo que es vida monotona los presos y exconvictos, los sobrevivientes de guerra, los ex agonizantes, los que estan en contacto con la naturaleza, los viajeros) Los de buen corazon y los sabios no le dan importancia a la monotonia y no se quejan demasiado. A mi me interesan los noticieros de television o los nuevos programas de policias filmando en accion

  25. lilia dice:

    Yo prefiero que a L. Puenzo le otorguen el Oscar, la Palma de Oro y el Oso de igual metal, el Nobel, el Cervantes, el Goncourt, el Pulitzer, el Anna Seghers, etc etc, a que se cumpla la primera de las pesadillas quintinianas en tiempos en que la grácil IV Flota de USA para Latinoamérica y el Caribe despierta de largo sueño y vuelve a surcar nuestras costas.

  26. EQUIDNA dice:

    Es cierto lilia que gane tambien la beca gugghenheimn, ya sabemos que en el “stablishment” no hayaremos las joyas que mejoraran la humanidad!!

  27. EQUIDNA dice:

    ¡

  28. carlos dice:

    volvé Federico Manuel Peralta Ramos!!!!
    por lo menos yo, te extraño un poco / toco, loco.

  29. EQUIDNA dice:

    Me imagino que Onassis no habra pronunciado “¡yo la vi primero!” como un chico asi, enfaticamente… mas bien habra dicho “yo.. la vi primero…”, tal vez guiñando un ojo. Asi si entiendo la clave para hacer fortuna y empiezo a aplicarla: yo fui el primer mozo que puso los chops de cerveza en el freezer

  30. Addison dice:

    Esenin, no entiendo cuál es el problema, ¿o crees que estamos hablando de alguien que se mueve en un círculo social parecido al de Ocampo, Byron, Capote o Parker?

  31. apolonio dice:

    el tema con puenzo es que el exito de la peli no se debe al filme en si sino al tema que trata. se fijaron en las entrevistas que le hicieron? siempre hablan de los hermafroditas y demas pavadas, como si eso solo alcanzara para volverla atractiva. recuerdo ese dialogo al principio:

    -te hiciste la paja, vos…
    -es lindo uruguay
    -te hablo de la paja y me saltas on uruguay??

    clap clap clap. no les parece que los actores (algunos de ellos muy buenos como darin o bertucelli) estan como ahorcados o contenidos?

  32. Luz dice:

    Che, todo bien, Quintín pero el personaje de XXY no es un transexual!!! Es andrógino, hermafrodita, en todo caso!!!!
    Lo demás, me parece bien!

  33. Larsen dice:

    Hagan el ejercicio de ver XXY sin sonido. En la imagen, nadie se entera de que la chica es hermafrodita. Sin sonido, es una de valijeros sin más.

  34. Charlie dice:

    Si yo hiciera una pelicula de ricos apretaria mas la rosca, pondria que el patron violara (podria ser entre varios de esos viejos soretes) a la mucama y encima la despida y cosas asi.

    O que el hijo atropelle a una familia pobre corriendo picadas y el padre lo encubra y le diga “despues de todo eran unos negritos jaja “. Y que encima lo digan asi, riendose.

    Asi son.

    y despues de todo, cual es el problema con que el autor desprecie al tipo de gente que sus personajes retratan?

  35. Florencia. dice:

    C. says no comprendiò la novela “El niño pez” por lo visto, no puede decir que Lala se “encamaba” con la Guayi porque su relaciòn era muuuucho màs que eso, son novias y estàn llenas de amor, de necesidad, de cuidados mutuos. Estàn perdidamente enamoradas una de la otra y eso es mucho màs profundo. Es una historia de amor antes que nada, una relaciòn entre dos personas que se aman y que una de ellas tiene un pasado muy oscuro y la otra està en la bùsqueda de si misma.

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