La (música) electrónica

Del inicio de la latente y desaprovechada posibilidad de quitar el paréntesis de ahí arriba

por Juan Gacitua

Intentando descubrir su secreto siete años después de editado, Discovery de Daft Punk es un agujero todavía enigmático en el mapa conceptual colosal, interminable e imaginario en el que la electrónica exhibe sus anales.

Se trata de un bellísimo disco construido con los más recónditos, atómicos e insignificantes extractos musicales (pequeñas partes, casi siempre melódicas, que pueden apreciarse en su totalidad en el compilado Discovered, registro de las canciones originales), que aparece en la historia del dúo francés luego de que lanzara un LP debut que, pese a varios picos de intensidad y muchas nuevas buenas ideas, fuera ejemplo de la mediocridad y la abominable limitación al baile (Homework), y antes de haber dado un paso desconcertante (Human After All, una placa débil que sin embargo incluye algunas gemas), trayectoria musical nada sombría gracias a los dos infernales discos en vivo, grabados con diez años de diferencia entre sí. Pero Discovery se mantiene inconexo a sus pares.

Decía de un mapa conceptual de la música electrónica, ya que en su aún corta historia cualquier estilo o artista tiene arraigadas ciertas simbologías, ciudades, fiestas o drogas. Gary Numan y Kraftwerk vinieron con la tecnología, los robots y la emoción que provocaba llegar, finalmente, al futuro, Brian Eno empezó a distorsionar los sonidos, los Chemical Brothers eran las raves y la industrialización, pueden dar ejemplos hasta cansarse y ahí reanudar la lectura. Discovery es un quilombo porque abarca cualquier concepto imaginable, y luego hace su propia jugada –el disco podría recorrerse como una línea de tiempo: las primeras canciones toman la posta del pasado (acierta Rob Sheffield, One More Time hizo a Daft Punk una nueva ELO), y el enorme final parece hablar de cara al futuro-. Si “electro pop” está mal dicho es porque, a fin de cuentas, siempre la electrónica es la visitante. Acá la fórmula se invierte y sale en búsqueda de nuevos ritmos. Resultado final: Van Halen (en Aerodynamic), el barroco (Veridis Quo), las boy band (Digital Love), Bill Withers (Something About Us) y Cypress Hill (Short Circuit) son los actores de reparto. Las estrellas de turno tienen nombres como lounge, ambient, house y dance.

El gran abanico conceptual de Discovery crece gracias a su representación cinematográfica, Interstella 5555: The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem (amena pieza de animé, sin otro sonido ni voz que el disco en su extensión) es utópica al pensar que existe la música masiva sin intervención del marketing, y distópica ubicando semejante caso en otro planeta. La Tierra, en realidad, aporta una secta que intenta controlar el universo, necesitando reunir 5555 discos de oro, para lo que secuestra a grupos extraterrestres, dándoles forma humana y explotándolos comercialmente. Aquí las canciones no conocen momentos inertes, ya que sus letras o los climas sonoros se aplican a las escenas –que a su vez fueron los video clips exhibidos en televisión- provocando, mediante una buena sincronización, momentos intensísimos, sin una sola palabra, que cumplen con lo que las canciones intentan: contar una historia sobre el bien, el mal, la amistad y el amor, y que seamos nosotros quienes la traslademos a nuestra realidad. La banda se libera, recupera su pasado y vuelve a su planeta, pero un final innecesario (¿y publicitario, encima?) merma un poco la originalidad en la dirección y el montaje, y su belleza pictórica.

El mundo siguió su curso, claro está. Ni el disco ni la película fueron enormes éxitos comerciales, y salvando a James Murphy, su LCD Soundsystem y la gloriosa DFA, cuesta encontrar un fenómeno electrónico equiparable (aunque tenga el ojo puesto en estos Justice, Hot Chip y Quiet Village), y menos una revolución en el sonido, o en la cultura. Quizá llegaron muy temprano, o se diluyeron muy rápido, pero en ese disco hay 14 malditos cimbronazos que deberíamos volver a atender. Discovery parece abarcar tiempos ancestrales y salir vivo, parece mostrar todas las cosas del mundo. Discovery parece el Aleph.

Foto: Gualterio Pulvirenti

4 Responses to “La (música) electrónica”

  1. Galois dice:

    One More Time hizo a Daft Punk una nueva ELO

    ¡Grrr! Dónde está el Sheffield ése que lo hundo.

    La foto me parece conocida. ¡Salud!

  2. Pablo dice:

    Siempre pensé que la música electrónica era muy emotiva, en el buen sentido. Y coincido en las posibilidades que tiene o tuvo en algún momento.

    De acá, lo último bueno que escuché fue Entre Ríos, aunque las letras son una poronga, pero suenan muy bien y se nota la cosa artesanal. Pero bueno, estoy desactualizado…

    Me gustó LCD soundsystem, pero creo que los mejores temas que tienen son los temas más rockeros ¿no?

    Saludos!

  3. Arte y Sport dice:

    Excelente texto de Jotafrisco, una vez más de acuerdo con él.

    Discovery es efectivamente un disco aparte. Daft Punk en vivo es uno de los recuerdos musicales que conservo con más cariño. Y LCD Soundsytem es la banda perfecta, admiro a James Murphy y su sello DFA, todo lo que sale de ahí es oro puro. Si no me creen, escuchen a Hercules & Love Affair. Blind es una canción asombrosa. Y eso que Antony me parecía indigerible. Hasta ahora.

    Saludos.

  4. barmen dice:

    Están los que reivindican “Homework”, pero claramente, la obra maestra de los DP, como bien decis, es “Discovery”. Para mi, el concepto que resume el disco es el de Felicidad. Escucharlo bien fuerte, con auriculares, es lo más cercano al estado maximo de felicidad que puede producir la musica. Esta todo ahi, es un Universo de sonidos, de melodias.

    “Digital love” es pop en su maxima expresion. Que viva la musica.

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