Diario de Valdivia 4

Perdidos en el agua (Más fotos para Galois)

por Flavia y Quintín

Ya pasaron varios días y no logramos organizarnos para contar qué va pasando en el festival. Es que hacemos muchas cosas y llevar un diario fotográfico se complica. Q recién acaba de contarnos la ceremonia inaugural y ya pasaron tres días de esos acontecimientos y no avanzamos nada. ¿Qué hicimos durante esos tres días? Ya ni lo sé. Pero voy a tratar de recuperar algunos momentos, caras, sensaciones.

En principio les voy a contar que estamos alojados en el Hotel Villa del Río. El hotel está muy bien salvo porque está aislado de todo. Para ir al cine o al centro hay que cruzar el río. Hasta hoy yo creía que el centro quedaba en la orilla opuesta, lo cual es parcialmente cierto, pero no es tan así. Resulta que el hotel está sobre el río Calle Calle y el centro de la ciudad está sobre el río Valdivia. O sea, que está en la orilla de enfrente, pero de otro río.

Una de las formas de llegar al centro es por lancha y, obviamente, es la más placentera. Aire puro (parece), aguas verdes, un viaje tonificante que dura apenas diez minutos. Pero la lancha no sale cada quince minutos, ni siquiera cada media hora, así que lo más usual es que uno vaya al centro por tierra, en auto, a través de varios puentes y dando muchas vueltas.

Pero volvamos a la lancha. En el hotel hay un embarcadero. Se llega allí luego de atravesar un parque de un verde increíble. No sólo porque llueve sin cesar en Valdivia sino porque también lo riegan.

Como les decía, recién hoy entendí el recorrido. El primer día que hice el viajecito, el día de las fotos que están viendo en este momento, estaba demasiado distraída con el paisaje como para lograr orientarme. Pero hoy lo logré y se los puedo explicar: la lancha recorre primero el río Calle Calle y luego dobla a la izquierda para llegar al centro de la ciudad que está sobre el río Valdivia. En la orilla de enfrente del centro se encuentra el campus de la Universidad Austral y el Jardín Botánico que es una belleza. Esto es todo lo que entendí. No me pregunten hacia dónde queda el mar, ni el sur, ni el norte. Pero algo es algo. Estamos mejor que el primer día.

En ese primer viaje en lancha estaban a bordo Mathieu Fournet, Jean Spiri, Q., Adrian Martin y Juan Pablo Miranda.

Mathieu Fournet y Q

El objetivo del viaje era muy noble: un almuerzo frente al río.

Desde la lancha se puede ver el mercado de pescados con sus lobos marinos de agua dulce. Sí, como lo oyeron, son lobos marinos de agua dulce. Parece que una vez llegó perdido Panchito y que junto con él se instaló allí su familia. Y la familia creció y ahora hay toda una colonia de lobos marinos que viven pegados al mercado y comiendo los peces que les tiran los mercaderes. Es un espectáculo muy simpático.

No sólo hay lobos marinos, también hay pelícanos, gaviotas y otras aves que cuando vuela algún pez hacen un revuelo increíble.

El centro de la ciudad parece un set de filmación. Q charla con Adrian Martin mientras yo saco fotos.

Q y Adrian Martin, el crítico australiano que presentó el libro ¿Qué es el cine moderno?

De pronto, Q y Adrian me apuran porque tienen hambre. Es hora de comer pescado y mariscos. Parecen dos viejos lobos marinos que solo piensan en los pescados. No les interesa la contemplación del paisaje. A esta clase de personajes solo se les puede mostrar la naturaleza encuadrada en la pantalla. Es así. Una anécdota. Una vez Q en Cannes se asombró por la belleza del Mediterráneo en La eternidad y un día. Yo le contesté, molesta, que veíamos ese mar todos los días y que desde hace años sabía que era bellísimo. Y que había sacado miles de fotos y que hasta nos habíamos bañado hace un par de días. Pero Q nunca lo había mirado hasta que se lo mostró Angelopoulos.

A otro que no le interesa la naturaleza es a Sergio Wolf. Wolf llegó ayer e hizo esta extraña declaración, que se siente un idiota si se pasa media hora mirando una montaña. La gente me parece cada vez más rara. Les aclaro que no hay fotos de Wolf, porque tampoco le gusta que le saquen fotos.

Christian Ramírez, el querido amigo y crítico chileno

Cuando nos estábamos yendo del restaurant Emo hizo su aparición Christian Ramírez, un amigo crítico chileno. Nosotros lo queremos mucho a Ramírez, pero enseguida nos vino a buscar Gonzalo Maza para salir de excursión nuevamente. Queríamos volver al mar, queríamos ver las praderas verdes que nos había descripto Martín Rejtman. Así que dejamos a nuestro amigo y salimos a la calle en busca de algún medio de transporte.

Continuará

11 Responses to “Diario de Valdivia 4”

  1. JorgePayador dice:

    Me trae recuerdos ese lugar, el mercado. En frente, en una esquina, hay un bodegón en el que se come muy buen pescado y barato. Valdivia es una ciudad muy bella. ¿Comieron el loco?. Muy lindas fotos, como siempre.

  2. janfiloso dice:

    Te voy a dar un par de datos básicos. Si haces un barquito de papel, lo tirás a cualquiera de los dos ríos y ves hacia dónde se dirige, te está apuntando la dirección del mar; es cierto que hay meandros (no, no son baños químicos) pero esa dirección debería ser el Oeste; acordate que estás en chile, porque si hacés lo mismo en argentina, te debería marcar el este; no se, es un bardo, comprate un GPS.

  3. janfiloso dice:

    GPS = Global Positioning System
    (ta buenísimo)

  4. lalectoraprovisoria dice:

    Hola a todos!

    Janfi, justo le decía a Q que ahora que me estaba volviendo una viejita despistada me tenía que regalar un auto automático y con GPS, que si no, dentro de poco, no voy a saber llegar a ningún lado. Creo que esa es la solución para todos mis problemas. Solo me falta conseguir un sponsor.

    Besos,

    Flavia

  5. janfiloso dice:

    (probá con algún truco, por ejemplo ahora las blackberry y los iphone vienen con GPS)

  6. enana vieja dice:

    Pensar que estaba preocupada por que no salias del hotel. Te aconseje el paseo que hiciste hoy a la mañana. Me encantaron las fotos y la manera que nos haces entrar en el paisaje. Si te tomas una lancha por el rio Calle Calle,llegas al mar Me parecia raro cuando me contastes que de la ventana del hotel veias el mar. Por el rio CalleCalle hay varios fuertes con unos cañones antiquisimos. Segui disfrutando y haciendo disfrutar a los que estamos aqui inmersos en el capitalismo salvaje.
    GRACIAS!!!!!!!!!

  7. lilia dice:

    Qué linda es Valdivia. Para quedarse a vivir, como Panchito. El mar debe quedar para donde va el sol, je, al revés que en San Clemente, pero no hay caso, se te da vuelta el mapa aunque lo pienses. Lindísimas fotos.

  8. Ignacio dice:

    Muy lindo lugar! Que dicen en Valdivia sobre las películas argentinas que estan pasando? Saludos.

  9. estrella dice:

    Se ve que estás inspirada con la fotografía, bien lindas las fotos, Flavia.

    Perfecta la anécdota sobre Q en Cannes, aquella vez del Mediterráneo en La eternidad y un día. Es que no hay nada como un buen plano.

    Que sigan disfrutando. Un saludo para los dos!

  10. Sebastián dice:

    Viajes, películas, paisajes maravillosos, encuentros con amigos …¡qué bueno es vivir como esta gente! ;-)
    Excelentes fotos y relato. Felicidades. Menos mal que Q se afeitó un poco, le queda mucho mejor así.

  11. Liso dice:

    Quiero conocer Valdivia!

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