Publicado en Perfil el 23/11/08
por Quintín
(Nota: Esta nota puede ser entendida como una secuela o una refutación de la que se publicó la semana pasada en este mismo lugar.) Entre las contradictorias conclusiones que dejó el festival de cine de Mar del Plata, hubo una indudable: el público disminuyó apreciablemente con respecto a las ediciones anteriores. Algunos miembros de la organización atribuían la merma al cambio de fecha (en los últimos años, el festival se hacía en marzo), a la falta de difusión adecuada o a la escasa colaboración de las autoridades provinciales y municipales. Sin embargo, es interesante mencionar algunos hechos concomitantes. Un par de semanas atrás se realizó el Festifreak, un pequeño y simpático festival que tiene lugar todos los años en La Plata. Allí también el público fue mucho menor que en otras ocasiones. Pero en Córdoba ocurrió lo mismo durante la muestra itinerante del Bafici que se realizó hace dos meses. Si en la capital cordobesa el público parece darle la espalda al cine de los festivales, lo mismo ocurre en las sierras, donde nuestro amigo Roger Koza padeció desde principios del año una declinación sistemática en la concurrencia de su refinado cineclub. Y, para terminar esta gira en la ciudad de Buenos Aires, habría que agregar que hasta el público de la Sala Lugones bajó de manera considerable esta temporada.
Hay un par de razones a mano para explicar la declinación de la audiencia del cine llamado independiente o de arte. Una es la situación económica de un país en el que la incertidumbre va generando recesión y viceversa, lo que hace que ni el humor ni el bolsillo estén para salidas culturales. Sin embargo, las estadísticas del cine comercial no difieren sustancialmente de la de otros años a pesar del aumento de las entradas. Por otro lado, el público se agolpa para participar de otras actividades, tales como el festival de literatura o la noche de los museos.
Hay también una explicación tecnológica: la nueva generación alimenta su apetito de ver otro cine mediante la circulación de DVDs y las descargas de películas en la internet (ambas gratuitas e ilegales). Eso explicaría que en Mar del Plata la proporción de jubilados (es decir de los espectadores menos entrenados en el uso de computadoras) haya sido mayor que otras veces. Sin embargo, no es lógico pensar que la proliferación de la cinefilia privada haga desaparecer la pública de un año a otro. Para reforzar la sospecha de que el fenómeno es más profundo, miremos un poco hacia otras latitudes. El festival más importante de toda América del Norte es el de Toronto. Convertido con el tiempo en una corporación, (el Toronto Film Group) y alentado por el movimiento de fondos alrededor del festival, los canadienses se lanzaron a construir el Lightbox, una sede propia que combinará salas de cine y departamentos de lujo por un valor de 200 millones de dólares. Pero la recaudación se detuvo en 150 y no avanza. Al mismo tiempo, se rumorea que en su edición 2008 el festival perdió dinero por primera vez en su historia. Mientras tanto, Venecia, otro gigante, ve desaparecer sus actividades de mercado frente a las del recientemente inventado y mediocre festival de Roma. Volviendo a Mar del Plata, la ridícula presencia de la UIA en el cierre viene a confirmar la idea que sobrevuela esta nota: que perdidos entre el arte y la industria, los festivales empiezan a no ser útiles en ninguna de sus dos vertientes y a no tener claro cuál es su sentido. En los últimos años, sirvieron para sustituir a las salas de estreno en la exhibición de cine alternativo. El retroceso actual permite sospechar algo más grave: que el cine independiente, formateado y coproducido para reunir el arte y el negocio, ha logrado establecerse como mercancía en detrimento de su interés estético. Pero como mercancía tampoco da las ganancias suficientes, lo que se refleja en las dificultades que empiezan a sufrir los festivales.
Foto: Flavia de la Fuente

algunos detalles para agregar: en algunas salas de cine arte te pasan dvd, pero te cobran igual 20 mangos la entrada
dificil acompañar esa movida
claro que internet, te la bajas antes, la ves con un cafecito en casa, la comentas con algun amigo que puede vivir en otro lado del mundo, la ves de nuevo
se desvalorizó la experiencia de ir al cine, como ya paso con la compra del cd, ante eso hay 2 opciones (debe haber mas):
o tratar que ke el drenaje sea lo mas lento posible (capif feeling) o se imagina alguna salida para adelante
p.e. suscripcion a ciclos de cine, envios de pelicuals para descargas a domicilio, recepcion de opiniones, foros (como este)
no se, imagino que habria que pensarlo por ahi
acaso esto, este blog, no sustituye de alguna manera algo de lo que debiera pasar en un buen festival?
eso o nos compramos anteojitos 3d para ver todo de nuevo
Lo que me sorprende de esta nota sea su tono tan pesimista. El cambio de la cinefilia pública por una más privada puede tener sus bemoles, pero el acceso descomunal al que hay hoy gracias a internet en cine (bah, en todos lados) es una noticia maravillosa. Películas de toda época procedencia y estilo imaginable que creímos que no íbamos a ver en la puta vida, o cuando de casualidad pasaran 4 funciones y en un solo día en la Lugones, ahora están accesibles a un costo bastante barato porque, está el que tiene computadora, el que tiene computadora y banda ancha, el que tiene reproductor de Divx, pero casi todo el mundo tiene un amigo que le baje o le pase, o se puede por 3 o 4 pesos ver una película en vivo desde un locutorio.
Y encima sin darle un peso ni a las majors ni a los hijos de puta de los distribuidores (que suelen ser o las majors o filiales de los mismos) que no le dejan un mango a los artistas que hacen las películas.
El panorama tiene sus matices, pero no sé si justifica una visión tan apocalíptica.
El acceso se está democratizando y ya no es tan privilegiado y casi que solo para los chetos de siempre que podían comprarse películas en el extranjero o recibir en casa revistas francesas o ir a festivales en Holanda.
Yo mismo he defendido esa democratización, esa disponiblididad de todo el cine, etc., etc. Pero hay un detalle: esa red de información que construye la internet sirve para la segunda vuelta de las películas, para el cine que ya se hizo y ya se mostró (aunque la piratería permita ver un estreno el mismo día que en la sala) en un lugar donde la gente se junta y los directores están frente a un público. Para eso sirven los festivales, como disparador del cine que después se ve de otro modo. La actividad subterránea sola no alcanza para sostener la cinefilia, salvo para los que hacen de ella una ocupación de tiempo completo muy alienada y muy minoritaria. Por otra parte, ver una película en una sala con gente no es lo mismo que verla en un locutorio. NI ahí. Hay una tendencia a suponer que es lo mismo, pero eso tiene más que ver con la pereza y el autismo que con otra cosa.
Q
No me acuerdo si fuiste vos Q o Noriega, pero en El Amante salió una nota hace bastante (a propósito de El Último Emperador si la memoria no me falla), en donde se defendía la idea de ver películas en el living con un modesto aparato VHS (el DVD no existía) acompañado de un TV, para apreciar mejor la ideas cinematográficas intrínsecas de los films, a salvo de parafernalias propias de las salas (FX, sonido recontrasorround, etc.).
Descartemos los locutorios, pero verlas en tu casa con las posibilidades de visión, revisión, detalle que eso implica, ¿ahora te parece autista?
Con el cine ocurre un poco como con la lectura. Se presupone que para su disfrute hacen falta ciertas condiciones ideales y que esas condiciones son la visión del mismo en establecimientos preparados para tal fin. Bueno, en mi historia cinéfila un poco construída a los ponchazos recuerdo haberme acercado a las películas de la Nouvelle Vague en las peores condiciones posibles de exhibición (eso sí, rodeado de muchos jubilados y algunos pocos estudiantes curiosos, como yo mismo en aquella época) y aún así las disfrutaba igual. De otra forma nunca hubiese tenido acceso a esas películas; no en mi ciudad. Ahora, viendo algunas pelis de Godard en el canal retro, tal vez no cumplo con los requisitos de la experiencia perfecta, pero tampoco estoy sometido al fuera de foco, al sonido inadecuado o a la molestia que me generan algunas actitudes de los espectadores. Con la lectura pasa un poco lo mismo: las condiciones ideales nunca son tales para mí, o porque a veces el único acceso que tengo a ciertos textos es en formato digital, o porque leo arriba del micro o cuando voy caminando o incluso en el lugar donde la experiencia de la lectura debiera ser más placentero, en mi casa, casi siempre hay algo o alguien que me perturba. Qué se le va a hacer… Cosas de la vida. El autismo sólo es posible en una cámara Gesell.
Cuando escribí esa nota (si es que hablamos de la misma), contestaba a los energúmenos que descalificaban la visión del cine en formatos no tradicionales. Hoy estoy convencido de que las dos cosas sirven. Y es posible que la tecnología sea un fetiche aunque, personalmente, me encantaría tener una tele como la de Scott Foundas. Pero no creo que el cine, como medio, vaya a ningún lado sin salas. Hay una visión secundaria, una periferia, que ha mejorado espectacularmente desde la cassetera en adelante y cuya incidencia puede llegar a ser masiva, pero es insuficiente. Creo, en particular, que el cine independiente no puede vivir sin festivales. No aparecería nada nuevo sin ellos. Al menos hoy no hay un mecanismo para reemplazarlos. Y en lo doméstico, no tengo dudas de quea los sectores más reaccionarios del cine argentino (el incaa, la asociación de productores) les gustaría cargárselos o intervenirlos. Y lo harían si supieran como. Pero no les sale. Ponen a Martínez Suárez como antídoto simbólico de lo nuevo (nadie, ni él sabía qué festival iba a hacer) y MDP, con todas las críticas que se le puedan hacer, se sigue pareciendo a un festival decente.
Q
No necesariamente tiene que ser un locutorio. En otro post Mairángeles dio cuenta de la temporada de óperas del Met, que puede disfrutarse en Villa Urquiza y treinta ciudades del mundo al mismo tiempo que ocurre la respresentación en Nueva York. Hay recursos tecnológicos para eso y mucho más. Nada impediría hacer algo similar con un festival de cine.
Lo de los festivales como plataforma lanzamiento de películas es, creo, un argumento débil que gira sobre sí mismo. Las pelis pueden lanzarse de muchas otras maneras, e incluso con una cobertura y un alcance mayor que todos los festivales juntos.
El tema no está en la cuestiones tecnológicas, sino en la decisión de acabar con una fórmula obsoleta en crisis. El espectador común y corriente no tiene peso ninguno en la toma de esa decisión, salvo dejando de asistir a los festivales (como, según parece, viene haciendo). Son los integrantes del negocio, y sus variadas ramificaciones, quienes tienen la responsabilidad de transformar a los festivales y sacarlos de su elitismo.
sí, en la Lugones bajó la cantidad de espectadores… porque pasan las películas en DVD. y con subtítulos casi en la mitad de la pantalla.
vergüenza debería darles.
Claramente lo que nadie sabe qué hacer con internet y la difusión masiva en relación con lo que uno podría llamar pomposamente “El modelo de negocios”, cómo hacer que se mantenga una industria así. Cómo ser un productor y tu inversión vuelva como para que puedas pagarle al director, a los actores, técnicos, etc…
En este momento me parece que internet sobre todo destruye las redes de las multinacionales (que le dan menos un porcentaje muy bajo de sus ingresos a los que laburan haciendo esas películas y gastan sumas siderales en cosas que hacen este mundo más feo).
Pero ni las majors ni los productores grandes, medianos, chicos son asociaciones de beneficencia. Funcionan en 9 de cada 10 casos o parasitando al estado, o afanándole a los trabajadores o a los espectadores. Es decir, toman sus decisiones sin que les preocupe mucho el espectador. Si se van a hundir por internet, no voy a ir a llorar a su entierro. Los mismo que los festivales internacionales, armados para una minoría selecta que tiene o guita para viajar por el mundo todo el año o contactos que les paguen los viajes. No vamos a llorar por ellos tampoco, ¿no?
Y a cambio la internet nos ofrece maravillas. Entre otras cosas, con cierta búsqueda y laburo copias infinitamente mejores que los VHS a los que nos acostumbramos hasta ahce tan poco y que Quintín defendía en aquella vieja nota sobre la televisión y el cine.
Las posibilidades son mucho más amplias que internet, Robert. La tele digital de alta definición es una maravilla y está bien a mano, como lo explicó, Mariángeles, vuelvo a citarla, en otro post a propósito de la ópera del Met vista en una gran sala de Urquiza, no en un linving casero ni en un ciber.
A mi juicio los festivales cumplieron un ciclo, benéfico para todos los interesados en el cine y para los que participan en su industria o quieren participar en ella.
Eran otros tiempos, anteriores a la compus, cuando la información circulaba en forma muy acotada. Las cosas han cambiado y seguirán haciéndolo. No, no vamos a llorar si los festivales se transforman. En cambio, la industria ya está comenzando a llorar. Si no se avivan, “más dura será la caída”.
Sí, sí, de acuerdo completamente, TV digital también y supongo otras tecnologías que uno no imagina.
La forma en que la tecnología está cambiando radicalmente nuestras vidas y las consecuencias planificadas y no planificadas que puede tener sobre todos nosotros son tan aterradoras como esperanzadoras.
Amigos. Están equivocados. Cuando ustedes alquilan una película, la ven en internet, en DVD, en tele no se qué, es porque han oído hablar de ella. Esa película, en el 99 por ciento de los casos, se dio antes en un festival (excluyo el cine de Hollywood) y allí generó la masa crítica de opiniones favorables entre los formadores de opinión para ciertos círculos, entre los que se incluyen (con suerte) los programadores de los canales de TV, los dueños de videoclubes y hasta quienes suben películas a la web (al menos las que la gente baja).
No se ha inventado un sistema alternativo. Es completamente ingenuo creer que nos enteramos de las películas por que sí, por generación espontánea. Hay un flujo de información que tiene nodos esenciales en los festivales de cine. Si no, nunca llegaríamos a saber que hay un nuevo autor tailandés o peruano.
Es posible que la red de infromación generada por los festivales sea sustituida en adelante por otro mecanismo. Pero esa cosa todavía no existe. Si hoy se eliminaran los festivales estaríamos en problemas.
Robert. Es un argumento absurdo decir que “los festivales internacionales, armados para una minoría selecta que tiene o guita para viajar por el mundo todo el año o contactos que les paguen los viajes. No vamos a llorar por ellos tampoco, ¿no?” Justamente, pongo de ejemplo a MDP: Sus espectadores ¿son “una minoría selecta que tiene o guita para viajar por el mundo”? No precisamente. Pero es mejor que llores por el fin de los festivales. Las campanas no doblan por ninguna minoría selecta sino por tu propio placer cinéfilo. Y, sin festivales, toda la tecnología y todos los rebusques que teneés los vas a usar para ver lo que quieren las majors o para ver cosas que no podés compartir con nadie. Es como decir que se puede leer sin libros. Sí se puede, pero lo que antes fue un libro. Los samisdats siguen sin ser masivos, aun en formato electrónico.
Q
Lo que digo es, y este blog es un ejemplo más de millones que hay por todos lados: hay un montón de formadores de opinión en internet antes, durante y después de los festivales y muchísimos de ellos no tienen nada que ver con un festival. Si entrás a los foros de bajada de internet, el grado de especialización y refinamiento de muchas cosas que se suben o las opinións que se escriben ahí te impresiona. Y muchas veces cuando una película llegó a un festival, antes ya estaba hace meses yirando en la Web. La época en que un número muy chiquito de personas decidían qué películas eran las relevantes y “artísticas” está muriendo a pasos agigantados, lo mismo que el rol de vanguardia de un festival que te da 200, 300 películas que o meses antes, o durante o un par de semanas después… estarán todas y cada una (y el resto de la filmografía de cada uno de los directores que mandaron películas a ese festival) para ser bajadas en computadoras de todo el mundo.
Q, lo de MDP es un ejemplo medio flojo de tu parte. MDP no existe, es un granito de arena que no genera opinión de casi nadie. El semi jet set que te cruzás en los festivales de Rotterdam, en Cannes, en Viena, de toronto, serían ejemplos más ajustados que los jubilados de MDP
Pese al aura romántico/cinéfila de los festivales, pocos lugares en el mundo más caretas y llenos de chetos que un lobby de un hotel con invitados de un festival internacional, o el meeting point de un festival. ¿Para qué pagarle más de 6 pesos a Hoyts para ver en el BAFICI películas que ves casi gratis en tu casa y si te gusta lo social hacés banda con amigos y la ven en el living de alguno de ellos?
Q., no niego la importancia de los festivales y el valor informativo que de ellos se desprende. Tampoco estoy hablando de dvd o internet.
Lo que he tratado de sostener, con poca fortuna según veo, es que los festivales así como son ya no dan para más y que convendría ir explorando formatos distintos puestos al servicio del mismo contenido, o incluso de uno ampliado conforme lo permita la tecnología. Me parece que es una cuestión de supervivencia para el cine como arte pues, según he leído, la industria va ganándole en todos los terrenos.
No se trata de inventar nada. A mi juicio, es cuestión de que alguien, o un grupo, dé el puntapié inicial. Podría ser algo como la multicitada experiencia de la ópera del Met de Nueva York que trajo Mariángeles, u otra fórmula. Lo que me parece absurdo es que habiendo recursos tecnológicos como la tele digital de HD los festivales de cine sigan haciéndose igual que hace cincuenta años.
Entre otros de sus aspectos deficitarios, está el inevitalbe carácter elitista que tienen: muy pocos individuos disponen para irse por su cuenta a Venecia o a Berlín o a dónde sea. Hay toda una dimensión de los festivales que los de a pie nunca vemos. Estamos marginados, pendientes de las crónicas y resúmenes. Otro formato pondría muchas actividades paralelas, no sólo la exhibición de pelis, al alcance de un número mayor de público. Creo que todos resultaríamos ganadores.
Esta discusión me recuerda a Lumiere diciéndole a Melies que el cine no tenía futuro como negocio (o algo por el estilo), o a Edison postulando la ventaja de la exhibición individual sobre la colectiva, o a tantos cineastas que se opusieron al sonoro arguyendo no sé qué.
Según yo, los cinéfilos (incluidos a quienes hacen cine) tienen que ser, siempre, de vanguardia, revolucionarios, no darse nunca satisfechos con las estructuras consagradas.
Robert. “Y muchas veces cuando una película llegó a un festival, antes ya estaba hace meses yirando en la Web.”
Falso. Si yiró por la web es porque antes pasó por un festival y llamó la atención. Dame un ejemplo en contrario. Que no sea la última película de un director conocido que se estrenó en su país de origen.
Lo de MDP sirve para las películas agentinas que se estrenaron ahí (y que no estaban yirando en la web con toda seguridad). Para el resto, yo hablaba del público, al que no se lo puede acusar ciertamente de elitista, Y no hay por qué ir al lobby del Hermitage para participar del festival.
Creo que cometés dos errores. Uno es acusar de elitista desde otro elitismo (preguntale a los jubilados de MDP si se bajan las películas de la web). Eso con el tiempo se va a terminar, pero hoy es así. Pero tampoco hay que hacer que la gente se sacrifique en un ciber para ver películas. Eso también cuesta, probablemente lo mismo que una entrada en MDP:
Pero el error más grave es otro. Es cierto que uno puede usufructuar o parasitar lo que se sube a la web. Pero eso salió de algún lado. Y ese lado hoy son los festivales. Lo mismo con lo del Hoyts en el Bafici. No vas a ver las películas argentinas, sino las que estuvieron en otra parte antes. Igual, podés evitar el Hoyts, pero a mí me sigue resultando más cómodo y más estimulante ir al Abasto y tener alguien (no programado) con quien comentar la película a la salida.
Por último, no es verdad que “la época en que un número muy chiquito de personas decidían qué películas eran las relevantes y “artísticas” está muriendo a pasos agigantados”. No conozco un solo ejemplo de película que se haya impuesto a partir de la web. Lo que sí he visto en la web, son clubes mucho más exclusivos y demandantes que los festivales, que generan sus reflejos de imitación y esnobismo internos con la misma facilidad que los festivales y son más exclusivos, con sus sistemas de puntajes y otras huevadas, que no cuestan dinero, pero sí una enorme cantidad de tiempo y fidelizan a su clientes más que las multinacionales. Yo fui socio (unos días, bah) de uno en el que obligatoriamente tenías que mandarle un mail de agradecimiento al tipo que subía una película. Era (o es) un nivel de represión patética.
Eso no quita que la web sea extraordinaria en muchos sentidos. Pero no es la panacea de nada. Y no es un argumento (o sí lo es, pero individualmente, no como sistema) que uno pueda usar la piratería en sus diversas formas, cuando hay alguien que, previamente, tuvo que utilizar otros canales.
Q
Lord. Efectivamente, me parece que hay un probelma con los festivales, y es posible que no den para más. Ese es el sentido de la nota, anunciar esa sospecha. Pero, por ahora, no hay nada equivalente.
Q
A mi lo que no me gusta es que F. Peña dió una explicación sobre el perfil del festival, que combinaba y relacionaba lo clásico con lo moderno. Creo yo que esto significaba que se encuentren programados, por ejemplo, las utmas. películas de Wajda y Skolimowski junto con clásicos polacos. O películas de temática similar como el poco visto ‘Ten Seconds to Hell’ junto con la nuevísima ‘The Hurt Locker’.
Quizá me equivoque y esto no era lo que quería el festival, pero los críticos siguen insistiendo con que fue menos público sin indicar la cantidad de concurrencia, que fue respetable, por lo menos por la noche y los fines de semana ví muchas salas llenas, y insistiendo con Martinez Suarez que tenía mas funciones de anfitrión y organizador que de programador.
Yo creo que la cinefilia y los festivales tiene mucho mas futuro de lo que se dice, me parece que la concurrencia a festivales va a aumentar en el futuro, lo cual no se si es bueno o malo, pero no ayuda mucho que se hable de la taquilla mas que de la parte artística.
Saluti.
En el sector tecnológico cuentapropista, permítanme sugerir el proyector y la pantalla como mejor relación precio-calidad-ergonomía para el HD o lo que sea.
En el reemplazo de los festivales creo que las “elites”, a las que se refería Robert, podrían recibir en sus computadoras las películas que reciben las admisiones de festivales, para verlas y luego criticarlas en su blog, tal como terminan haciendo desde un festival, incluso influenciados por comentarios espontáneos con colegas, como también aquí ocurre. De aquí, varias veces he levantado títulos para sugerir al amigo bajador. Se ahorrarían muchos pasajes de aviones que gastan jetfuel y azafatas. La vida del festivalero sería mucho más sedentaria y menos social, claro. Habría menos blabla en vivo y más online, pero todo sería tanto más sencillito.
Boudu. Hubo notoriamente menos público en MDP, aunque sea difícil precisar cifras. Lo dijeron todos los habitués. Los fines de semana aumentó, especialmente el primero, pero la merma fue apreciable. Las razones pueden ser muchas pero, en lo pesonal, no me conforma el argumento del cambio de fecha como causa. Creo que algo está pasando. Veremos.
Q
Sé de al menos 1 (un) espectador que se perdió el Festival con el cambio de fecha: yo.
No será la ley de los grandes números pero a mí me basta.
También es cierto que es mejor ver una pelicula en dvd o divx en mi computadora o televisor que proyectada en una sala.
Además no solo la tecnologia evoluciona, si no que el celuloide dentro de 50 años, quizas no exista mas.
Igualmente creo que los festivales no mueren porque tengan menos espectadores. La gran mayoria de la población que ignora los festivales de cine, y desconoce cualquier pelicula que no entre en la gondola reducida del cine comercial, son potenciales consumidores de ese cine que ignoran . Si no porque cada vez hay menos gobiernos, fundaciones y particulares, no solo interesados en solventar y publicitar festivales (que necesitan de una inversión y de cierta aptitud para poder desarrollarse con exito)si no también en producir peliculas que se salgan de la norma o afronten algun tipo de riesgo estetico. Entonces es probable que para cineastas que no necesiten de toda esa parafernalia como Raya Martin, o Serra haya todavia una salida a este dilema que se plantea, pero no para otros como (citando ejemplos historicos) Ophuls, Von Sternberg, Demy, con lo cual hay una muerte segura de determinado tipo de cine, en desmedro de otros. Así como en arquitectura no se construyen mas edificios como el Teatro Colón…
Yo prefiero ver una película en una sala, muchas veces es mucho mejor.
Si se insiste en hablar de taquilla…
un dato que no se maneja cuando se habla del cine es como los guionistas profesionales prefieren la televisión (las series) al cine porque encontraron un nicho allí de libertad. Si el cine industrial recupera esos guionistas quizás el cine mejore como medio.
Por otra parte la venta en DVDs / Blue-Ray de clásicos y cine no industrial tiene números importantes en el mundo. según lo que tengo entendido. De ahí a que a esa gente se la convenza de los festivales como una mejora en la forma de ver una película (sigie siendo mejor ver algo como Los Paraguas de Cherburgo en cine que en una tele por mas grande que sea) hay un paso, con lo cual es probable que los festivales no declinen. A menos claro esta que caiga el interés en organizarlos, como dice Q.
Recuerdo que de chico -sin cable ni internet- cuando quería ver una película le pedía a mi madre que me llevara al cine. Ver cine suponía trasladarse a un ámbito y formar parte de una experiencia pública con desconocidos. Mi madre tenía una risa muy particular, aguda y fuerte, no le importaba para nada que la miraran mientras se reía. Si ibamos a ver una película cómica el cine era un escenario para esa risa y para otras diferentes, en vivo y en directo. Risas contagiosas pero también modos de interpretar y amplificar lo que pasaba en la pantalla, formas de entender más que cosa era eso que causaba hilaridad. Cuando fui a ver la Lista de Schindler, fui solo la misma noche de los Oscars porque quería ver todas las nominadas y tener una opinión más fundada, sentí sollozos y llantos ajenos que se sumaban a mis lágrimas y dolor por las atrocidades que se veían en la pantalla. La masacre de los judíos adquiría una nueva dimensión pública de la mano de la emoción compartida mezclada con la indignación. Un tiempo después fui a ver una película argentina sobre Monzón con mi amigo Fernando, no me acuerdo el nombre solo que era muy mala. Me acuerdo una escena en donde se mostraba el accidente de Monzón que le causó la muerte. De repente en la misma escena del accidente aparece un tipo todo de negro que hace unos comentarios innecesarios, supuestamente inteligentes y de pretensiones metafísicas. El individuo de negro continuó apareciendo durante toda la película, comentándola para los pocos espectadores que ya nos sentíamos un poco incómodos. A la segunda o tercera aparición mi amigo Fernando largó una carcajada desnudando la ridiculez de el hombre de negro, a modo de defensa frente a esa agresión a los sentidos y a la inteligencia. Al principio me dió gracia su risa (son de esas risas contagiosas, pero graves y con autoridad o algo así) pero después me di cuenta de los gracioso que era ese hombre de negro que aparecía y desaparecía durante todo el film. Al rato todo el cine estaba riendo en una catarsis colectiva pero sobre todo en una resistencia a ese recurso cinematográfico que negaba el poder de la imágen y a nosotros como espectadores.
En fin, ver cine es una experiencia individual y colectiva, es decir pública. Lo otro es ver películas.
El tema de la recepción de la obra es demasiado complejo para sentenciar si esto es mejor o peor que aquello. En todo caso se trata de construcciones sociales. ¿Es mejor ver un video que nos muestre a los Beatles tocando en vivo, ver en vivo a un Paul McCartney avejentado y patético remedando lastimosamente su pasada gloria con los Beatles o tal vez ver en vivo a sus émulos los Danger Four? ¿Cuál experiencia es más válida? ¿Cuál más conmocionante? Quizás la tradición del cine se haya consolidado en su opción colectiva y catártica. Sin embargo las dos opciones, la individual y la colectiva, existen desde que el cine fue creado por los Lumiere y por Edison, el cine como experiencia grupal y el cine como experiencia particularl. En todo caso con las artes plásticas sucede algo similar: ¿la experiencia de la contemplación debe hacerse desde la pura individualidad, adquiriendo una obra para contemplarla en el silencio autista de la privacidad, o por el contrario debe ser contemplada en tanto experiencia compartida con otros en el espacio del museo o la galería? Tal vez ni una cosa ni la otra, o tal vez ambas al mismo tiempo. Porque en definitiva las artes plásticas entendidas como tales, con un sistema que les confería un prestigio y un método del que antes carecían, nacieron en el seno del teatro (la experiencia colectiva por antonomasia), como telón de fondo de la representación. Sin embargo, aún cuando la pintura mural se impuso como una experiencia colectiva, la pintura de caballete se impuso como una experiencia para el goce individual, y claro, para la puesta en valor del status adquirido en la sociedad. Ambas experiencias, la colectiva y la individual siempre se tocaron y fueron paralelas. El cine, que se quiera o no se quiera es hijo de la plástica y del teatro, hereda por lo tanto está capacidad de ser gozado tanto individual como colectivamente.
si todos bajamos peliculas de la web y gratis, quien va a invertir para que esas peliculas existan? como funcionara el sistema? volveremos de alguna manera a un cine pre industrial?
la musica pudo resolver el asunto por lo bajo de sus costos de produccion, pero una maquinaria tan pesada y costosa como la del cine esta, evidentemente, en una encrucijada. tal vez los festivales sean un antidoto a la democratizacion autodestructiva de la web.
Pero el punto no es si ver cine es un asunto individual y colectivo, me parece un falso dilema. Como escribió Whitman, se trata de contribuir con un verso el poderso drama que nos entrelaza inevitablemente. Salvo que tengamos vocación de hiermitaños o de idiotas en el sentido griego, toda rasgo diferenciador por más innovador y marginal que sea siempre se refiere a un mundo de experiencias y preocupaciones compartidas.
Las películas, como cualquier obra de arte, como cualquier reflexión acerca de cuestiones comunes suponen un destinatario que es el público o los públicos (salvo que se trate de una filmación casera pero hasta lo doméstico puede ser fuente de novedades al punto tal que el cine ha tomado la estética de la filmación casera para abarcar una parte de la experiencia del mundo). Por supuesto, que esto no implica adoptar un criterio encuesteril o utilitarista y hacer cine pensando en la reacción del público sin comprometerlo ni desafiarlo. Por eso la idea de un cine intimista es una contradicción andante.
El cine es el lugar físico en donde tiene lugar esa experiencia pero más que el lugar físico importan sus características y condiciones (la oscuridad, las butacas, el tamaño de la pantalla). Y aún más importante es el espacio inmaterial que se arma entre esos desconocidos que llenan la sala, ese espacio universal que por unas horas pone en un segundo escalón los particularismos de la raza, de las preferencias religiosas y políticas, de las distintas clases y estratos sociales (aunque con las entradas de ahora se complica). Y todos compartimos la expectativa democrática volviéndonos espectadores. Esto, repito no tiene nada que ver con ver una pelicula solo en tu casa. Algo que también supone una oportunidad para asomarse al mundo pero sobre todo porque en ella actúan los ecos y fantasmas de la experiencia compartida y uno tiene el mundo en la cabeza y el corazón.
Tampoco sostengo que las preferencias y convicciones políticas y religiosas, las insersiones culturales y familiares desaparezcan en el cine, solo sostengo que se ven desde una posición novedosa y con otro lente, el cristal público del único arte con capacidad para reproducir el tiempo como decía Bazin.
“Pero el punto no es si ver cine es un asunto individual y colectivo, me parece un falso dilema.” debí escribir “individual o colectivo”
“se trata de contribuir con un verso al poderso drama” debí escribir y me voy a acostar porque sino sigo con los errores.
“se trata de contribuir con un verso al poderoso drama” debí escribir y me voy a acostar porque sino sigo con los errores.
Carlos, tu visión del cine no deja de ser emparentable a una experiencia religiosa. En tu descripción de lo que el ámbito en el que se aprecia cine debe ser lo asemejás (tal vez sin darte cuenta) al de la Templo, en el que el feligrés entra en comunión con Dios y con los demás feligreses que están rezando a la par. Bueno: esa es una de las experiencias posibles. No es excluyente. También uno podría pensar que la música debe ser escuchada necesariamente en vivo y en directo y en comunión con otras personas, pero las prácticas más comunes, las prácticas de todos los días niegan este supuesto rotundamente. Tal vez sea esta una sociedad de autistas, que usan los auriculares, el MP3 y MP4 para aislarse en su individualidad; es posible. Pero la oscuridad de una sala también te aisla. Tal vez en el sentido de compartir una misma experiencia sensorial, que no deja de ser una experiencia compartida, pero una experiencia compartida que te aparta de la realidad de las otras personas que andan por la calle y no tienen ni idea de lo que estás compartiendo con ese minúsculo grupo de personas con las que te encerrás en una sala oscura para atender a una realidad ad hoc.
Carlos, tu visión del cine no deja de ser emparentable a una experiencia religiosa. En tu descripción de lo que el ámbito en el que se aprecia cine debe ser lo asemejás (tal vez sin darte cuenta) al Templo, en el que el feligrés entra en comunión con Dios y con los demás feligreses que están rezando a la par. Bueno: esa es una de las experiencias posibles. No es excluyente. También uno podría pensar que la música debe ser escuchada necesariamente en vivo y en directo y en comunión con otras personas, pero las prácticas más comunes, las prácticas de todos los días niegan este supuesto rotundamente. Tal vez sea ésta una sociedad de autistas, que usan los auriculares, el MP3 y el MP4 para aislarse en su individualidad; es posible. Pero la oscuridad de una sala también te aisla. Tal vez en el sentido de compartir una misma experiencia sensorial, que no deja de ser una experiencia compartida. Pero una experiencia compartida que te aparta de la realidad de las otras personas que andan por la calle y no tienen ni idea de lo que estás compartiendo con ese minúsculo grupo de personas con las que te encerrás en una sala oscura para atender a una realidad ad hoc.
Q,está hablando del público en las salas.Ese público va a un festival a ver “estrellas”, directores famosos, luces,alfombra roja.
Va al cine llevado por el espectáculo que rodea las películas .
Hay fiesta de cine, no sólo películas.
Este año el antifestival, tuvo una alfombra roja por la que pasaron punteros políticos y dos estrellas nacionales y un actordirector yanqui de malhumor .
El público que rodeaba esa alfombra era gente que pasea el perro y pasaba por ahí.
No fue austero fue miserable.
Elsita. MDP tiene la tradición de ser un festival a pesar de lo que ocurre en esa alfombra roja, especialmente durante las inauguraciones. Que este año fue peor que nunca.
Q
Creo que tiene razón Elsita. El tema del post son los festivales de cine: ¿pueden seguir con su formato actual? . Y si tienen que cambiar ¿cómo y hacia dónde?
En el blog, hasta el momento hay una especie de consenso en que tal como son, los festivales van al muere. Lo que no tiene un acuerdo mínimo es qué puede hacerse para que sigan vivos. Algunos hemos tratado de postular cambiarles el formato, sacarlos de sus sedes exclusivas y difundirlos urbi et orbi usando para ello la tele digital de HD.
La experiencia colectiva que menciona Cossi puede conservarse, soponiendo que sea tan determinante, e inclusive ampliarse. Insisto: no se habla de eliminar
los festivales, sino de cambiarles el formato. Tampoco se habla de verlos por tele o internet, sino en cines, en pantallas de tamaños similares a las del cine, en condiciones iguales a las de ver una peli. Sólo que aperte de una peli, estaríamos viendo mucho más del festival, y no únicamente nosotros, sino otros espectadores en diversas ciudades del mundo, todos al mismo tiempo.
Como un mundial del fútbol o unos juegos olímpicos o, disculpen si soy repetitivo, la temporada de ópera del Metropolitan Ópera House neoyorkino.
Las pelis alcanzarían una difusión masiva como nunca antes, los cinéfilos tendríamos acceso, y quizá hasta participación, en actividades paralelas de los festivales, éstos dejarían de ser elitistas y se volverían un poco (o un mucho) democráticos.
Claro, hace falta guita y también quien organice todo. A mi juicio, es un cambio de perspectiva y así como hoy se organizan quién sabe cuántos festivales al año, bien podrían organizarse algunos con proyección realmente mundial. Los medios tecnológicos están.
Carezco de datos específicos, pero sospecho que los costos bajarían y los beneficios económicos crecerían.
Quienes desearan ir a las sedes, podrían hacerlo, y quienes tuvieran la obligación de ir, también. Lo importante, según creo, es la posibilidad de sumar a millones de cinéfilos de todo el mundo a una experiencia hasta ahora reservada para unos cuantos miles, experiencia que, además, parece ir en picada.
El problema con los festivales es la palabra Festival. Es vieja y seca, como certámen, ponencia, radio, computadora y teléfono. Suena a fiesta barata, sort of low-budget hoopla con cotiyón del once. Si cambiaran el nombre los “festivales” serían aceptados y las jovenes generaciones los adoptarían ipso-facto.
La función del domingo 16 a las 20.00hs, aproximadamente, del film ruso sobre un cosmonauta, conté, sin incluirme, 8 personas. Ni en el cineclub he tenido una función con esa cantidad de público. Pero sí me sentí tan triste, en esa oportunidad, como si el festival fuera mío. Es cierto que hubo funciones casi repletas (Kitano, segunda de Davies, Garrel). Pero rara vez se vio el cartelito de Entradas agotadas. RK
Hey Roger, yo era uno de los 8!, pero creo que era a las 18:00 no a las 20:00.
En ese mismo momento, por otra parte, estaban dando en el Auditorium una alemana de la competencia con mas de 200 personas en el público.
Creo (no tengo el dato y puedo equivocarme grosso) que la cantidad de entradas vendidas fue de alrededor de 130.000. No se si es respetable o no. Seguro fue menos que otros años. Habría que preguntarle al público habitué histórico las causas…yo solo tengo 3 festivales encima.
Yo ví ‘El circulo Rojo’ en sala casi llena un sabado a las 12:30 creo que era en el Ambassador.
Hubo años peores (era Maharbiz) en la alfombra roja me parece, pero no soy el mas indicado para hablar del tema ya que me guío por vagos recuerdos de flashes de noticias.
Sí, la palabra Festival me tiene harta, está gastada de tan mal usada, a cualquier cosa la bautizan pomposamente Festival.
¿Qué se supone que es un Festival? ¿Alfombra roja con divas envueltas en Chanel y Armani, programación inusual, cuatro bandas de mi barrio, una experiencia irrepetible, una competencia de cantidad de entradas vendidas, una oportunidad de cerrar negocios, un evento para una minoría cool o qué?
Avignon es un espectáculo único, San Remo un anacronismo (todos conocemos Volare, ¿quién me canta el último tema ganador?), Verbier es clásico y chic, Montreux es más pop que jazz y su director, resignado, reconoce: «al final sólo soy un vendedor de salchichas».
Q, llego atrasado y un choclazo, pero es lo que hay.
Creo Q que no estás tomando en cuenta muchas cosas importantes.
La primera es que las fuentes de subida a Internet son finitas pero incontables. Es decir, una película la puede subir el que la ve en la tele, el que la graba en una sala, el que la tiene en DVD, VHS, etc…, el editor o muchísimos técnicos más de la película que odien al director o al productor o simplemente quieren hacer guita, un empleado bajo, medio o alto de una productora, distribuidora, sea una Major o una chiquita… Hay millones de formas diferentes como puede llegar una película o serie de televisión o lo que sea a Internet. Y de ahí hay millones de formas en que puede permanecer o salir de ella. Y no soy adivino pero imagino que esas formas no van a hacer otra cosa que multiplicarse en los próximos años.
Por eso si ahora los festivales retienen aunque sea una parte de su función de filtro privilegiado, cada vez lo van a hacer menos. Si quizás te sirve más y te ven más en Youtube o similar si subís fragmentos o toda la película en parte, que en el festival de Toronto.
Podés acceder a la película o serie por un tipo que la vende por la calle (y es muy probable que ese tipo la haya bajado de Internet), comprarla a un trucho de Internet que te la lleva a tu casa, bajarla de un foro de Internet, bajarla directo con el buscador de tu emule o tu torrent…. Tu jubilado marplatense puede comprársela a un vendedor callejero o varias docenas de opciones más, varias de ellas ni las conocemos, todas más baratas que ir al cine o alquilar el DVD. Algunas en condiciones de visibilidad pobrísimas, otras iguales o mucho mejores que cines como la Lugones o el Cosmos o el Lorca… que nunca se caracterizaron precisamente por ser los lugares donde mejor y más cómodo se veía una película.
Si algo no tiene el cambio tecnológico de acceso a lo audiovisual (dentro de lo cual Internet es la herramienta central de cambio pero para nada la única) es que no es elitista. Es al revés, permite una amplitud apabullante (tanto que a mí me da por momentos pavor) donde hay lugar para todas las opciones de enfoques posibles: si uno es un snob puede desarrollar eso y hacer el foro para cinco puros y duros que quieran ver las obras completas de Sokurov en idioma original sin subtítulos para que la revelación no sea estorbada por ningún vocablo en idiomas plebeyos. De ahí a un foro que sube solo películas dobladas y cortadas que hayan recaudado más de 150 millones de dólares en el mercado yanqui, hay todos los matices imaginables. Incluyendo infinidad de enfermos que se pasan sus días subiendo subtitulando series y películas norteamericanas, japonesas, coreanas, tailandesas, holandesas, etc…de cualquier época. Y esos archivos avi y srt (o el formato que sea para la imagen y el sub) después pasan de foro en foro, de emule en emule y son recibidos de miles de maneras que los que los crearon no pueden ni calcular ni controlar.
Pongamos un ejemplo obvio: Lost. Hoy emiten el último capítulo en Estados Unidos, en unas horas está subido por algún gringo que tiene Tibo, en 24 horas hay decenas, cientos de copias diferentes, algunas en alta definición, en entre un día y una semana hay subtítulos de ese capítulo. Es probable que varias millones de personas hayan visto ese capítulo mucho antes de que lo den en el canal de cable en América Latina.
Eso aplicalo a cualquier serie yanqui o de cualquier parte del mundo, con la corrección de que cuanta menos gente quiera verla menos fuentes va a haber y es probable que el subtitulado tarde más o quizás hasta nunca llegue (esto último es más raro, hay enfermos para todo).
Con una película pasa lo mismo.
Lo hermoso es que las posibilidades de control más o menos centralizado de esto por oligopolios o estados represores hasta ahora y al menos en Argentina fueron tirando a nulas. Por ahora no le encontraron la vuelta, y espero que tarden en hacerlo.
No entiendo cómo es que esta situación puede no ser mejor que los festivales (que insisto, son para una minoría: levanten la mano los presentes que fueron al festival de Pusan o a Rotterdam, y eso que los presentes somos una minoría entre la minoría) que es un lugar caro para acceder, o los costosos cines de la ciudad de cada uno, muchos de ellos incómodos como un locutorio (que nadie me venga a decir que el Premier es mejor y menos deprimente que el locutorio de la vuelta de mi casa) y los videoclubs donde vimos películas durante años en VHS que estaban peores que las copias CAM que circulan por la red, o DVD’S que tienden a rayarse a la semana…
Ah, y ver una película, cualquier película en un Ciber cuesta mucho menos que ir al cine cualquier día de la semana (entre 12 y 20 pesitos, señores). El precio del festival de MDP (6 pesos creo), es una vez al año una semana. Y sigue siendo más caro que un ciber. Ni te cuento si querés ir al mismo cine (Cinema 1 o Del Paseo 4, ponele) un mes después de terminado el festival. No tiene que ver con lo que a mí o a vos nos quede cómodos o prefiramos individualmente. Creo que socialmente es mejor que una película pueda verse más barato y de muchas más fuentes; que como se veía hasta ahora en el oligopólico y muchas veces monopólico y siempre caro sistema de exhibición de cine de nuestro país.
En la Lugones se ve cine muy bien.
En el Malba se ve bien, la pantalla podría ser mas grande, pero igual se ve bien.
En el Gaumont se ve cine bastante bien tambien.
En la calle Lavalle por 8 pesos entras a un cine, si bien las condiciones no son las mejores. Con Macri no creo que mejoren (?).
Bastante de acuerdo con el último comment de Robert. Agrego que el lugar que ocupan los festivales puede ser reemplazado perfectamente por las revistas de cine especializadas (esas que el mismo Q quiere abolir, supongo que en broma) y los blogs, por lo menos en la difusión más o menos masiva de ese otro cine: gran parte del no tan nuevo cine coreano y sus nombres clave, hoy ya famosos y premiados hasta el hartazgo, los conocí gracias a ellas y antes que en los festivales a los que fui (que fueron pocos, por otra parte). Y no vale que me digan que los que escriben en esas revistas conocieron las películas por medio de festivales, hay muchos de ellos que las vieron en su estreno en…internet.
Agrego también que soy uno de esos locos que fabrico/reparo subtítulos, especie que afortunadamente crece día a día.
Mishíguene, no hablé nunca de experiencia religiosa, todo lo contrario. Justamente la religión supone un mundo predefinido (aunque hay obviamente distintas interpretaciones y grados de predefinición), el cine como arte agrega novedad, parte de la base de que hay descubrimientos por delante y de que el mundo es abierto.
Tampoco se equipara a una experiencia religiosa ver una película en un cine, salvo que pienses que todo lo público y compartido es religioso. Entonces el fútbol sería religión, la política sería religión, viajar en omnibus sería divino. Si se va al cine se tiene un contacto de primera mano con esa experiencia pública no solo porque uno se desdobla en una categoría social nueva -el espectador- sino porque el cine como espacio físico promueve como ninguno la dimensión abierta y pública del arte: estamos rodeados de desconocidos, fuera del ámbito doméstico, en un entorno deliberadamente artificial diseñado para acompañar la proyección y permitirle que desarrolle todo su potencial y -a diferencia del teatro- se ve bien de todos lados lo que le da un tinte democrático al cine como medio.
Ahora, este ámbito, como todo, no garantiza interpretaciones saneadas, libres de erranzas y prejuicios, no es una instancia de revelaciones últimas. Ir al cine es el comienzo de una cadena de instancias de interpretación y discusión que atraviesan todos los ámbitos incluido el de la soledad física.
En el cine se ve mejor una película que en la computadora!
Yo creo que la merma de espectadores en los festivales tiene relación directa con el precio de las entradas. Hay una suerte de lógica que dice que si un espectador va a gastar 12 o 15 pesos por ver una película en el cine, elige ese tipo de films que le parece que se adapta o disfruta más en el cine que en el living de su casa.
Es sólo una idea, no sé. Acuerdo con Q. de la importancia de los Festivales para el cine independiente.
Abrazo.
La primera gran programación que recuerdo es la del cine de la parroquia Santa Julia. Los curas tenían sala básica -butaca de madera y cuerina- en la calle Victor Martínez, entre Alberdi y Rivadavia. Ahí vi, hasta 1970-1, todo Kubrick, mucho Hitchcock y una de mis favoritas de todos los tiempos: “La tercera parte de la noche”, magnum opus de Andrej Zulawski. Por aquel entonces el público era muy activo. Recuerdo un gordito muy enojado porque la película no estaba a la altura de sus expectativas. Subío al escenario y desfondó la pantalla con un impecable puntinazo. Los hombres de negro lo sacaron levitando de la sala. Al domingo siguiente en lugar del agujero había un parche hecho con pedazo de sábana blanca, no exactamente del mismo color ambarino del resto del paño. A veces volaban monedas -hoy tan escasas- que cuando atravesaban el haz de luz del proyector (este prop es clave para alimentar la ilusión de la supervivencia del cine como lo conocemos) parecían meteoritos, parecían.
Robert, es cierto que las múltiples maneras de ver cine al alcance de la gente hoy debilitan oligopolios y corporaciones poderosas. Pero la contracara perfecta de los oligopolios es la atomización, pasás de una situación cerrada y sin fisuras a la desintegración sin conexión. Si no existen instancias públicas de mediación, de diálogo, de discusión acerca de la obra el arte desaparece. La desmonopolización de la distribución y el consume es bienvenida e fundamental en tanto garantía política contra el abuso de una posición dominante, pero el cine después no se hace solo. El surgimiento de autores, de críticos, de cinéfilos, de instancias públicas de mediación requieren laburo y condiciones que la propicien.
Y no digo que Internet impida generar intercambios, reflexión y diálogo. Solo me parece que hoy tiene un dilema cada vez más grande: por un lado, permite retomar esas instancias de mediación (foros, blogs, redes) sin necesidad de formar parte de elites ni pagar peajes de iniciados pero al mismo tiempo debilita ese logro de libertad al rodearla de un escenario en expansión y reconfiguración constante que resulta casi siempre inabarcable.
Robert. Estás hablando de Lost y, para colmo, agregás: “cuanta menos gente quiera verla menos fuentes va a haber”. Me gustaría que trates de encontrar “Aquel querido mes de agosto” de Miguel Gomes, una de las grandes películas de 2008. No sé, no hice la prueba, tal vez está.
Y el ciber, te lo dejo.
Q
Después me fijo si está Q, igual como respuesta la tuya me parece medio poco, sobre todo porque una película no prueba nada, tampoco que a vos o a mí nos gusten o no los ciber, es algo más grande que eso. Quizás compensa la mía que me parece demasiado.
He conseguido películas alemanas de Lubitsch que no había ni oído nombrar o documentales de Wiseman o Depardon que si la memoria no me falla nunca se habían dado en Argentina. Quizás tardaron una o dos semanas en bajar, pero lo hicieron.
saludos,
R
Totalmente de afuera, rescato un número que dio Boudu : 130 mil entradas vendidas; es un número demasiado grande como para ignorarlo; es útil el dato en el sentido de si el número crece o decrece, pero me gustaría tener una serie mas larga para sacar una conclusión.
Por ahora 130 mil entradas me parece un número muy importante (aún suponiendo que 130 de esas entradas son de Q).
Janfiloso. Las cifras de entradas en los festivales son menos creíbles que los números del Indec. No pierdas el tiempo analizando un dato que no existe.
Robert. A ver si nos entendemos. Lubitsch murió hace sesenta años y está claro que en la web está ese material. También se puede comprar en DVD, seguramente. De lo que hablo es del cine NUEVO, no de la historia del cine. Y ahí entran a tallar los festivales.
Q
Aquí dice que se vendieron 70 mil. Y que antes se vendían 100 mil, por lo menos.
Bueno, hay cierta disparidad cuantitativa (Boudu/Galois) y cualitativa (Q). Sigue siendo una cantidad muy respetable como para que siga valiendo la pena hacer un festival (ese era mi argumento subyacente).
¿Y por qué no tallan más los blogs, o las revistas especializadas? Me parece que globalmente tienen más público (o lectores) que los festivales.
Galois.
Primero. Las revistas especializadas no tienen más lectores que los festivales espectadores. Los bogs tampoco.
Segundo. Volvemos a lo de siempre. a) ¿Dónde ven las películas los críticos? y b) ¿Donde se junta la gente? Digo, en persona.
Q
y lo que yo digo es, que cualquiera puede poner en internet una película, cualquiera de las cientos o miles de personas que es parte del proceso de producción o distribución de la película. Entre ellos el director si se aviva de que entre los millones de tipos que están en internet interesados por bajar cine están también los que en los festivales lo podrían haber descubierto hace unos años, y muchos otros formadores de opinión y prestigio nuevos.
¿Me podrías dar un solo ejemplo de “formador de opinión y prestigio nuevo”, para el tipo de cine que antes requeria de los festivales?
Q
a) este blog tiene más lectores que el público total de algunos festivales. Y otros ni te cuento.
b) hay periodistas/críticos/chusmas/táchese-lo-que-no-corresponda que no van a festivales o que van poco. Y, sin embargo ven películas novedosas y escriben sobre ellas. Y hasta las cuelgan en internet. No sé, el dato quizá se los de algún adivino de buenas películas. O novedosas.
¿De qué me sirve a mí que un crítico me diga una y mil veces que tal película es genial y que la tengo que ver si al fin de cuentas, salvo leer la reseña, nunca voy a acceder a esa obra? Hay películas que hace años que intento conseguir y no lo logro. Obviamente el estímulo fue haber leído o escuchado algo a favor de esa obra en particular que me hace buscarla con persistencia. Pero lo mismo pasa con la literatura. O con los comics. La circulación de cierto tipo de comics es bastante subterránea y antes de que tuviésemos acceso a internet y a los foros en los que se postean o se dan datos acerca de determinados autores el acceso a ese material era casi imposible. En cambio ahora no. Con el cine podría pasar un poco lo mismo. Sin ninguna duda es mucho más caro y más dificultoso. Tal vez la manera de producir cine por fuera del INCAA debería ser debatida. Pero la única manera que tienen los cineastas de conseguir financiación no es la institucional. Incluso podrían plantearse formas de afilición para la contribución en determinados proyectos que permitan apoyar películas independientes de cualquier entidad. Los foros pueden ayudar a esto. No sé. Tal vez es muy romántico lo mío. Igual para hacer películas como las de Ophuls más que producción se necesitan ideas. Lo demás es ingeniárselas para que las ideas funcionen. La películas del primer Godard, muchas de ellas muy cuidadas a nivel formal, son un claro ejemplo de que con pocos recursos una película puede funcionar incluso a nivel de la puesta en escena sofisticada, si es que es eso lo que según dicen corre el riesgo de desaparecer.
OT: leyendo los gastos del festival me llama la atención los 1.100.000 en gastos de hotelería…me pregunto si no se podrá hacer mas eficiente esto.
Vuelvo a algo de un comment de Q de hace un rato “Robert. A ver si nos entendemos. Lubitsch murió hace sesenta años y está claro que en la web está ese material. También se puede comprar en DVD, seguramente. De lo que hablo es del cine NUEVO, no de la historia del cine. Y ahí entran a tallar los festivales.”
Lo primero que me pregunto es por qué no puede entrar la historia del cine en esta discusión, si tanto los festivales, como los cineclubs, como la Lugones (tres espacios sobre los que trató tu post que estamos debatiendo) le dan un lugar muy relevante (según cada festival diferente) a pasar películas “viejas”? Por ejemplo MDP pasó un ciclo larguísimo de cómicos argentinos, otro de Polacos de la época comunista, otro de un documental recobrado que al parecer adelanta a Flaherty, otro a Melville, etc….
Lo segundo es lo de que “También se puede comprar en DVD, seguramente.” que me parece que denota de tu parte la misma mirada que con los festivales. Sí, un DVD sobre una película de Lubitsch alemán o Depardon se consiguen en DVD: En Europa o Estados Unidos o Japón. Es decir: hay que o vivir ahí o tener plata para comprarlos.
El chiste de todo esto es que se editó un DVD en Ucrania y si alguien lo sube quizás te la podés bajar y todo. Y quizás hasta por algún lado encontrás un subtítulo.
A Carlos Cossi de hace un rato, sí, lo inabarcable de internet es un bemol a tener en cuenta.
Lo de la atomización no estoy del todo seguro que sea algo malo. Supongo que se está generando otro espectador que va a tener poco que ver con lo que conocíamos, o una multitud de espectadores cada vez más amplia.
boudu, los 1.100.000 gastados en hotelería incluyen evidentemente los invitados de presidencia de la nación y del incaa, porque a los argentinos les amarretearon las invitaciones como loco (en la mayoría de las cosas uno por película, ni siquiera director y productor) y tampoco se vieron taaaaantos invitados extranjeros. El 90% de las películas que yo vi no las presentó nadie.
Robert. Estás entrando en la chicana y la obstinación. El tema no es si la piratería en internet sirve para que los tercermundistas nos ahorremos lo que hay que pagar un DVD de Lubitsch que no se consigue en el país. Estoy totalmente de acuerdo con eso. Y también es cierto que los festivales dedican una parte de su programación a ese material. Pero sin las películas nuevas pierden su razón de ser, por lo menos la mayoría de ellos. De esa parte de los festivales estoy hablando, la que creo que es esencial y que a mi juicio (no el de la programación de MDP) debería ser casi todo el catálogo.
Q
De esta discusión saco en limpio algo, que tal vez aclare algunos temas anteriores. Lo que internet facilita, con toda seguridad y así como está, es la posibilidad de una cinemateca virtual. Pero lo de los festivales es mucho más compicado.
Q
Q, disculpas si caí en chicanas, traté de eludirlas tanto que no noté haber recaído en ellas, pero supongo que la sangre tira sin que uno se de cuenta.
Supongo que no nos vamos a poner de acuerdo, tampoco está mal,
también porque me parecen tan imprescindibles la parte pasada como la presente del cine en un festival o en una cinemateca, virtual o no, o en lo que sea que uno arme para que se vean películas.
A mí me parece fundamental que se proyecte, se escriba y se discuta cine viejo. El DVD e Internet pusieron a disposición de los espectadores una cantidad inmensa de material olvidado. El canon cinematográfico está en pleno proceso de actualización y reconfiguración, y no se trata de un fenómeno independiente de todo lo demás que se viene discutiendo, es parte de la misma historia. El otro día Batlle publicó una lista anquilosada de las mejores películas según Cahiers du Cinéma, que hace agua por todos lados, hay hasta una película de Almodóvar.
Que el BAFICI pase las películas de Jacques Tati o de Ken Jacobs, y que la Lugones pase en DVD las cosas más oscuras de Godard, me parece parte de una saludable reacción ante la idea de que el pasado del cine es ago que conocemos lo suficientemente bien y que podemos dar por sabido, y ocuparnos de lo nuevo.
Por supuesto que no digo que los festivales deban componerse de ciclos de “revisión” y retrospectivas, pero esa relación de porcentajes que propone Q no me convence.
J. Estoy básicamente de acuerdo, incluyendo lo de la lista de los Cahiers y la necesidad y el provecho de revisar la historia del cine, sobre todo ahora que está más disponible que nunca.
Pero me parece que para dar cine de otra época en un festival debería haber una razón específica: la actualidad de un tema, la restauración de una película, que el material sea inédito. Hay muchas razones posibles, pero no simplemente porque una embajada ofrece un paquete o porque todo debe mostrarse alguna vez. Me gusta la idea de que un festival debería apuntar a los directores vivos. No me parece que eso lleve a concluir en un porcentaje. Tanto viejo, tanto nuevo, tanto argentino, tanto extranjero, tanto documental, tanto ficción. Esa no es la idea.
Q
Insisto, además, en que aunque en ocasiones se superpongan, una cinemateca no es lo mismo que un festival. A mí lo de Tati en el Bafici no me parece la mejor idea. Es perfecto, en cambio, para la Lugones o el Malba.
Q
yo insisto ,un festival no es un acto academico.es una fiesta para convocar a todos y todas los que quieren ver el cine que seguramente no podrán ver de otro modo.
y una fiesta tiene cotillón.es lo que atrae y hace que las calles y los cines se llenen de espectadores.
Tener sentado al lado de tu mesa a un director,actor que admirás es parte de la diversión.
por eso creo sinceramente que fue un festival amargo y hecho sin ganas.
Supongo que nadie se opone a la multiplicación de dvd, de blue ray y de filmotecas en internet. Muchos años atrás había una especie de circuito de salas improvisadas como cines; eran lugares de mala muerte (creo que municipales), con una proyección infame y un sonido imposible. Recuerdo que una sala estaba en el zoológico, sobre Av. Sarmiento, y otra en un anexo de la Chacarita. Había otras, pero las tengo olvidadas.
Había que se cinéfilo en serio para ir a esos locales (sombríos, incómodos, malolientes, para congelarse en invierno y asarse en verano), pero valía la pena porque sólo allí podía verse un montonal de pelis viejas, francesas, inglesas y estadounidenses, o de países balcánicos y nórdicos, que no circulaban por ninguna parte. He vuelto a ver muchas en dvd, restauradas, con una calidad impecable, o casi, y con materiales extras que son un placer. Algunas las tengo, lo que, es obvio, me permite verlas tantas veces como se me antoje. Sería tonto negar lo que la tecnología ha benificado a la difusión del cine.
El tema de los festivales me parece que es otro, aunque pienso que la solución pasa, también en este caso, por el uso de medios tecnológicos ya disponibles.
Elsita buscó una palabra mejor que la gastada ‘festival’ para aportar a lo que se está discutiendo y dijo: fiesta y diversión. En esa línea se puede decir también que un festival de cine es una vidriera, hoy para todo el planeta, de lo que hay de nuevo en todo el planeta. Esa dimensión descomunal, para atrapar la atención de los millones de cinéfilos debe requerir a superespecialistas ante todo en publicidad y diseño, me imagino, y de un presupuesto acorde, que se ocupe de acertar sobre el lugar (ciudad), la programación, la fecha, los invitados/acreditados, la calidad de las salas y sus proyecciones y planeando sobre todo ello la calidad de toda la organización. Creo que fue el lord quien lo comparó con los juegos olímpicos o los campeonatos mundiales, pero estos festivales se hacen todos los años y son de cine ‘independiente’… Cómo no van a entrar en crisis. Hay un desfasaje muy grande entre lo que se quiere o necesita y lo que se puede.
Coincido con todo lo que lleva dicho hermano lord.
Gracias, hermanita Lilia. En efecto, yo dije que valdría la pena explorar fórmulas como las del mundial de fútbol y los juegos olímpicos. Desconozco cuántos festivales de cine hay cada año en el mundo, pero tengo la impresión de que rondan las dos docenas, si no es que más. ¿Por qué no podrían fusionarse varios, quizá por temática, y dejar cuatro o cinco? ¿Y por qué estos cuatro o cinco no podrían transmitirse a cuarenta o cincuenta ciudades donde serían vistos por millones de espectaodres?
Desde luego, tal como decís, es, o parece ser, algo descomunal, que requiere de una organización enorme. Lo que me importa señalar es que puede hacerse. Tal vez sea una fantasía, no sé. En todo caso, parecería que la fórmula actual, vieja de medio siglo o más, ya dio lo que podía dar. Los cinéfilos necesitamos otras opciones; quizá el mismo cine las necesite, para no terminar derrotado por el mercantilismo más ramplón.
Es verdad que las novedades que aparecen en los festivales tardan en aparecer en internet.
Por ejemplo, lo que me intriga es cuál es el impedimento para que un Gomes suba su película “…mes de agosto…” a internet y avise directamente a un Q para que la baje y vea y critique como para que los lectores de este blog también la bajen y vean recién salida del horno.
Eeh, pa ustedes seguro que debe ser culpa de Cristina !
Sobre la lista:
Imperdonable que no este El desencanto de Chavarri. Los paraguas de Cherburgo, aunque bien por poner a Lola. Ningun Berlanga ni ningun Sturges. Bien por poner aunque sea un Jacques Becker. Mal por poner un solo Nicholas Ray y un solo Von Sternberg. Demasiados Chaplins. A Truffaut y Cassavetes lo volvieron a enterrar. Ningun Melville. Las inexplicables: Almodovar, Cimino, Kubrick, De Sica, Edwards, Carné (esa oda al qualité frances que es Les enfants du paradis) y sobretodo la versión de Dublineses de Houston, que no solo no es una buena pelicula, si no que no merece bajo ningún punto figurar en un top 100 de peliculas bellas de la historia del cine…
Pero no está tan mal la lista…pensé que iba a ser peor.
http://www.otroscines.com.ar/noticias_detalle.php
Cual es la “aneda” en esta discusion?
No seria mejor que haya todo lo que a la gente se le cante?
El que quiere festivales va a festivales el otro se baja las peliculas por Internet el que se quiere hacer un video en su casa se lo hace y si alguien se lo quiere comprar lo vende?
Porque poner todo en terminos Huracan-San Lorenzo?
El unico punto de discusion deberia ser si los festivales deben hacerse o no con dinero público. Por un lado si se hacen con dinero publico siempre va a quedar la sospecha de quienes son los favorecidos por ese festival. Quienes son los “elegidos” que compiten. Pero si lo dejamos en manos del mercado es dificil que algunas peliculas lleguen a estrenarse nunca.
No es un tema facil pero mientras tanto mejor que haya todo.
BobbyFisher, sé que este post no es acerca de “Los muertos” (no “Dublinenses”, sino uno de sus cuentos), pero me ha intrigado lo categórico de tu afirmación. Quizá porque a mi juicio sí es una peli muy bella (estoy falto de conocimiento para situarla en la historia del cine), un ejemplo de la sabiduría de Huston y una notable adaptación de Joyce.
Como ves, parece que opinamos muy distinto. Insisto: no es el tema de este post, pero quizá no moleste si querés explicar por qué considerás tenés en tan baja estila a “Los muertos”.
Aprovecho y digo que coincido con el resto de tu comentario, tanto en los amores como en los rechazos.
errata:
donde dice: “considerás tenés en tan baja estila a Los muertos”
tiene que leerse: “tenés en tan baja estima a Los muertos”.
Disculpen.
Boudou: es cierto, era la función de las 18hs. RK
en el teatro Opera e Sidney uno de los directores es un famos ejecutivo de organización de juegos olimpicos.
el teatro es conocido en el mundo entero ,no sólo por su edificio,sino por la calidad de sus manifestaciones artísticas.pero tambien hay restaurantes y lugares para fiestas ,adonde músicos y cantantes de la Opera son cotratados.También tienen shopping.todo esto banca las escuelas de arte del teatro.
arte de lo mejor+educacion artistica+fiesta+diversión+marketing.
algo de todo esto se puede aprender.
ah , se maneja con un fideicomiso .
Coincido plenamente con Q en la idea de Internet como reservorio cuasi-infinito y seguro de películas de todo tipo: la condición de posibilidad de una generosísima cinemateca. Y también concuerdo con la importancia de la existencia de festivales a la hora de trazar el derrotero de una película que no posea una onerosa campaña de difusión y, lo que es más importante, como espacios que abren discusión al tomar posiciones éticas y estéticas ante las películas (inclusive la idea de discutir el nauseabundo tufillo de consenso automático que sale de algunos es estimulante).
Por otra parte, me alarma que no haya mencionado con más énfasis la diferencia radical en las condiciones de exhibición entre una sala de cine decente y cualquier otro sistema, al menos para películas filmadas en 35mm. Aún una buena ampliación de HD a 35 (es decir, usando un proyector estándar y no uno nativo para el formato digital) se sigue viendo mejor.
Fe de erratas: “que no hayaN mencionado”, me refiero a Uds., apasionados comentaristas.
El lord:
Puede que exagere. Como también es una exageración situarla en esa lista, mas allá de la emotiva escena final de Angelica Houston…
Che, para los que les interesa el cinema qualité les recomiendo obsesionarse con la calidad de proyección de una película. Para los que creen que la calidad de una obra de arte no está atada a su supuesta excelencia formal, que resultaría así parasitaria de la experincia artística como totalidad, que incluye de este modo no sólo el cómo sino también el qué y el para qué, les diría que un dibujito pedorro de Paul Klee o una acuarela de morondanga de Xul Solar valen más que millones de murales perfectos y gigantescos. Déjense de joder con el 35mm y con el IMAX, loco. El arte no pasa por ahí.
Mishiguene, el cine es un arte tecnológico. Por lo tanto, el cómo (en diferentes grados y maneras) determina el qué y el para qué. No estoy hablando de butacas lujosas y robóticas, sonido 7.1 ni proyecciones en 3-D : simplemente me refiero a respetar el formato de concepción original y el trabajo de fotografía en base a este. Tampoco quiero parecer un purista inflexible (le debo a Internet gran parte de mi incipiente y precaria cultura cinematográfica), pero naturalizar la degradación perceptiva resultante de ver películas en determinadas condiciones es adentrarse en la experiencia con el pie izquierdo.
Acabo de ver tu respuesta, BobbyFisher. También coincidimos acerca de la escena final con Anjélica Huston.
A muchos el tiempo no nos da para ir a la Lugones, el Malba o donde sea para ver todos los ciclos que queramos y un festival es una buena oportunidad para hacerse tiempo y dedicarse a ver algunas películas.
Muchachos, no jodamos. ¿Quién que tenga un laburo de ocho horas diarias en Capital va a viajar a MDP para ver cine europeo de vanguardia? Está claro que es mucho más elitista un festival que la csa de todos y cada uno, y el aspecto social del festival sólo subraya ese elitismo.Es evidente de toda evidencia que Internet es más universal que un festival. El problema, que se rozó sin profundizar, no es la difusión: es la producción. Si nadie en el futuro va a pagar un mango para ver una película, ¿quién va a invertir en producirlas? ¿Sociedades anónimas de cinéfilos multimillonarios idealistas? Lo que Internet demuestra es, sencillamente, que el cine, independiente o dependiente, es un negocio. nació como negocio y el día que muera como negocio sencillamente morirá como arte. estamos viviendo los últimos días del gran arte del siglo XX, que parece que no logra pasar la barrera del siglo XXI. Las demás artes ahí están. No es para que un cinéfilo se muera de angustia. ¿Cuántas pelúclas del pasado hay para ver que uno no ve porque está demasiado ansioso por estar al tanto? Todo el boludeo y el lucro que rodean al cine del presente, el siempre último cine, caducarán para dejar paso a la gran cinemateca, que a su vez servirá, tal vez, para la creación de nuevas artes audiovisuales. Es un momento de euforia.
Galois, me interesaste. ¿Cómo es eso de que reparás y fabricás subtitulados?
Maia. “Todo el boludeo y el lucro que rodean al cine del presente, el siempre último cine, caducarán para dejar paso a la gran cinemateca, que a su vez servirá, tal vez, para la creación de nuevas artes audiovisuales. Es un momento de euforia.”
Nuevas artes audiovisuales. Ajá. ¿Cómo cuál?
Euforia, ¿por qué, por la mera abundancia de películas en la web? La web está también llena de libros, en particular de todos los clásicos. ¿Por qué no es un momento de euforia en la literatura?
Q
Me alegro, puede ser el comienzo de una bella amistad.
Sobre el reparado podés leer este excelente post, de mi modesta autoría.
Conste que quise entrar dos veces y no me dejó (mientras tanto ¿cómo se arregla una tostadora medio vejarda?)
¿Dónde quisiste entrar? ¿En mi blog? ¿En LLP? ¿En la tostadora vieja?
Supongo que para Malacoski la literatura también es un negocio… Y sin embargo no han muerto los que, como él, con suerte venden 300 ejemplares de un libro a lo largo de toda una vida. El cine sobrevivirá.
en el link que pusiste (a la tostadora no pude entrar tampoco)
El perro andaluz fue hecha a puro pulmón (claro que con algo de ayuda familiar; eso es inevitable). Hoy en día se pueden hacer muchas películas a pulmón. No en 35mm por supuesto. Pero ese formato es el gran fetiche que nos queda del siglo XX; el remanente exquisito,”el cadáver exquisito” que profetizaron los dadaístas. Al igual que el vinilo en la escucha de la música, pura mitología snob. En todo caso el Estado debiera proveer los equipos y alguna ayuda básica para la producción; nada más. Así habría más para repartir y para que el juego se abra a nuevas posibilidades creativas, posibilidades tal vez hasta ahora impensadas, no porque no existan los recursos técnicos, sino porque los que cumplen los requisitos para ser honrados con los dineros del Estado o las fundaciones son muy pocos y los demás (la lacra creativa, según ellos) no dan el piné. En los pasillos del INCAA se amontonan miles de proyectos nunca revisados y dentro de esos miles seguramente se esconden algunas obras valiosas a las que nunca se les permitió respirar. Y en algunos otros pasillos de otros tantos lugares hay gente que jamás podría proyectar un guión con las exigencias de la “industria” y sin embargo serían capaces de darle forma a algunas obras de arte audiovisuales. Los artistas que tengan la necesidad imperiosa de expresarse expresarán lo que tengan que expresar, con más o menos recursos y con más o menos parafernalia. Ya muchas veces se decretó la muerte de la poesía y del teatro independiente y sin embargo siguen vivitos y coleando. Tal vez en la mayoría de los casos sin casi ningún rédito económico y a veces sin ningún reconocimiento artístico. Pero eso no determina la calidad final.
El link funciona perfectamente. ¿Por qué no te dejaba entrar?
Vaya. Algunas veces (unas dos de cada diez millones, grosso modo) coincido con algún comment de M.k.
Este ha sido uno de ellos, sobre todo en eso de
Si hubiera alguna política cultural, por parte del Estado y no como ocurre ahora, que lo que hay es un saqueo de los fondos, deben y pueden sostenerse las manifestaciones artísticas. Hoy leí algo sobre la suspensión de actividades del Colón. A pesar de los imbéciles que siguen diciendo que Macri no es necesariamente de derecha (o que no ha utilizado varias veces métodos cuasi fascistas), supongo que en el futuro se podrá hacer una canción cuyo título sea Mauricio lo hizo…♪♫
Anónimo, la literatura no es un granb negocio como el cine ni nació como un negocio. Por eso sobrevive. La literatura es un tipo que graba letras en un soporte y alguien que las lee. El cine es capitalismo puro. Ninguna película funciona si sólo la ven trescientos tipos. La poesía sí, porque puede esperar. Q: explícitamente me referí a las artes audiovisuales del futuro, que como sabrás está abierto y no se puede conocer desde el presente. Sólo se puede asegurar que siempre hay algo nuevo. Por ejemplo: Einsenstein jamás pensó que fuera a existir algo como la televisión, Bazin ignoraba los videojuegos, Godard en los 50 ni imaginaba el videoclip, y así siguiendo. No veo razón para cerrar el catálogo de las artes audiovisuales con el cine tal como lo conocemos, viejo y aparatoso invento demasiado caro, que agoniza entre la sobreabundancia de bodrios y novedades que no llegan a nadie
Hoy no es necesario el dinero para hacer cine. O, en todo caso, hace falta mucho menos. Nada que no se solucione con, por ejemplo, el monto en subsidios que otorga el incaa actualmente. Las películas pueden funcionar perfectamente con pocos esspectadores, tal vez un poco más que los libros de poesía, pero nada sustancialmente diferente. De hecho, el cine no es un negocio para un montón de cineastas en todo el mundo. Y ni siquiera tendría que serlo en la Argentina, de hecho no lo es, a pesar del interés en tratarlo como una “industria” y el beneficio de unos pocos.
Q
Galois, muy claro tu post. Se ve que te has especializado en ser el amigo conocedor de Windows que todos deseamos tener.
Sí, pero cobro caro. Sobre todo a los amigos.
Aunque a veces hago excepciones…
Q, me deja perplejo tu respuesta. ¿No es necesario el dinero para hacer cine? ¿ha avanzado tanto la tecnología que el director puede proyectar directamente su imagen mental de la película en una pantalla? Pero, claro, no hablás en serio, porque en seguida te referís a nuestro viejo gomía argentino: el Estado y sus subsidios. Así que toda la ciudadanía, que no lo precisa ni lo pide, tiene que poner dinero para que la ingente cantidad de egresados de la universidad de tu pariente puedan mostrarle lo lindo que filman a…300 tipos. Y de paso embolsarse la jugosa diferencia que la generosidad del Estado les tolera. Flor de negocio. Flor de cine. La verdad que la mayoría de los poetas no pide tanto, suelen pagarse ellos mismos, con su duro trabajo o aportes de la familia y amigos, las ediciones.
Maia. Estás cayendo en el cualunquismo más berreta.
Yo no defendí los subsidios como son, ni que nadie se embolse ninguna diferencia, sino su monto total que, por otra parte, no viene de toda la ciudadanía sino de las entradas de cine. Básicamente, de la ganancia de las empresas americanas (un invento francés. como todo el mundo sabe).
De paso, no sé cuántos de los que filman salen de la FUC. Pero dale que va. Para completar te faltó decir que a mí me toca un porcentaje de la recaudación.
La comparación con la literatura, por otra parte, la hice con respecto a internet y su carácter de biblioteca/filmoteca.
Q
Por lo que leo, al único que le interesa el dinero es a Galois.
Es que yo les hablo con el bolsillo y me contestan con el corazón.
Q, lo esencial del asunto es que el cine argentino, el nuevo y el viejo, es un curro, por la sencilla razón de que a nadie le interesa ver cine argentino, con la significativa excepción de las pelúclas de Suar y Taratuto, salvo a los directamente interesados en el tema. La causa del cine no es una causa apasionante. Está bien, es tu metier, es lógico que te interese. Lo que es estéril y cómico es que hables como si estuvieras defendiendo algo importante y noble a nivel artístico. da lo mismo considerar al cine argentino como industria o como origami. Por más pila que le pongas, no va ni para atrás. Me aclarás que los subsidios salen de las entradas de las majors americanas. O sea, el cine de arte o independiente argentino, en el mejor de los casos, dependería económicamente de un cine que la crítica amiga de Lisandro Alonso considera una cagada. Cuanto más gente vea esas porquerías, mejor para el cine argentino. Es decir: cuanto menos gente vea cine argentino, mejor para el cine argentino. ¿te das cuenta del absurdo del planteo?
Maia, es cierto, al grueso de la poblacion no le interesa ver cine argentino, ni leer literatura argentina, ni ver muestras de pintores argentinos, ni al estado apoyar los emprendimientos de los cientificos argentinos ni a los deportistas que compiten en los juegos olimpicos. suspendamos los subsidios, sigamos viendo a tinelli y a suar, sigamos leyendo los libros de pigna, dejemos solo el futbol como deporte oficial, dale que va…
pelotudo. vos no eras peronista? o sos como el contra de calabro pero con mucha menos gracia?
Me gustan estas ideas.
Al público le interesa o al público no le interesa.
El pueblo nunca se equivoca.
Somos lo que somos (si es que el “somos” incluye no a todos) desde lo que nos hacen, con mucha “clase” es cierto.
¿Puede haber “algo” argentino si somos educados para el cholulismo?. Vivo en un barrio donde las vidrieras se expresan en inglés(off, sale,), los negocios son out let, si hacen entregas a domicilio son delivery, etc.
Aclaro que me importa un rábano si mis tataranietos dejarán de utilizar el español, pero bueno me gustaría que nos pusiéramos de acuerdo que no es por casualidad.
Lo mismo pasa con el “cine argentino” que a la “gente no le gusta”, que será cierto pero es “por” algo, y así todo lo demás, música, literatura.
Uy, Apolonio, con ese nick de tortuga siempre intervenís en una discusión interesante con banalidades demostrando que no entendés nada. Mucho menos qué es y no es el peronismo y quién soy y no soy yo. ¿Por qué no te ubicás? Estoy podrido de perder tiempo con vos. Cerrá el culo de una vez y dejá a los que saben.
pepe, por ahí no hay que romperse mucho la cabeza para saber por qué el cine argentino no les gusta a los argentinos ni a nadie más en el planeta: es malo. Y para mí no vale la excusa de que está ninguneado por el sistema de exhibición local. Hay mucho cine interesante que circula por otros canales, acá y en todas partes, y que despierta algún calor en gente cuya pitanza no depende de los subsidios estatales. Los ejemplos sobran.
Pepe a la gente le encanta el cine argentino. Ademas el cine argentino es muy respetado en todo el mundo. Igual que el teatro. Somos un pais extraordinario en materia de cine y de teatro
Siempre me pregunto: los que hablan mal del cine argentino que pensaran del cine uruguayo peruano o venezolano? En esos paises no hacen una pelicula. Se desesperan por nuestro cine. Es mas Mexico o Brasil, a pesar de tener mucha mas poblacion no nos llegan a los talones.
La discusion de los subsidios es secundaria. Si te dan diez millones de dolares y no tenes talento vas a hacer una cagada.
Si tenes ganas de hacer una buena pelicula la haces sea como sea
Martín, ¿se puede saber dónde vivís? En Venezuela y México se mueren por el cine argentino…de la década del 40. Si tenés talento en cine y no tenés un mango, no hacés una película. ese es el punto que estaba discutiendo con Q. Si vas a decir pavadas nada más que para llevarme la contra, abstenete. Ya das pena y tenés una familia a la que legarle un buen nombre.
maia, que loco, a mi me parece que el pelotudo sos vos. solo decis burradas, como que lo que financia el cine argentino es batman o spiderman. o criticas al estado porque banca a las peliculas. no tenes ni la mas puta idea, macho, no sabes ni un poquito. informate, en serio, sos un bocon, muchas veces dijiste “yo de cine no se nada” y aun asi te empeñas en decir una y otra pavada sobre el tema. sos un payaso. y el rol que cumplis aca es ese, el de payaso.
Donde vivis vos? El cine argentino llena salas de cine en todas partes
Y preguntale al director de El Mariachi cuanto gasto en hacer la pelicula?
En España Darin es tan famoso como cualquier actor local. Sbaraglia no para de filmar. Nueve Reinas fue furor. En Cuba los actores argentinos no pueden salir a la calle sin que los reconozcan. Estuve en Costa Rica y me preguntaron por Leticia Bredice. En Uruguay Paraguay Chile Peru o Bolivia todo lo que ven de cine en español es argentino. Por otro lado la television argentina penetra de tal manera en esos paises que conocen las peliculas argentinas de memoria
La verdad es que podes discutir cualquier cosa pero no digas boludeces.
Junto con el deporte debe ser lo unico por lo que nos conocen en el mundo. No jodas
Dèjense de joder con la fama de Sbaraglia en España y la de Darín en Cuba. El cine argentino fue y es en promedio muy malo, aunque Leticia Bredice sea popular en Costa Rica y Coppola… dejémoslo ahí. Esos no son argumentos para justificar los subsidios.
Maiakovski tiene básicamente razón. Pero lo planteó mal. No tiene nada que ver la FUC ni es cierto que todos los ciudadanos paguen esos subsidios, y en Francia funcionan mucho mejor sobe la misma idea básica. Pero la verdad es que no hay un argumento sólido para sostenerlos. Básicamente es una tradición. Alguna vez escribí sobre eso en otroscines, pero me da fiaca buscar el link (tampoco hace falta leerlo). De todos modos, algo se puede argumentar a favor de los subsidios. Pero poco.
Es muy divertido cuando alguien le dice a Maiakovski que como es peronista tiene que estar a favor de los subsidios. Yo hubiera contestado “seré peronista pero no pelotudo”.
Sin embargo, hay un item inteesante. Para que un gobierno se anime a sacar los subsidios al cine, debería ser una cosa recontraultraneoliberal, no sé, la vuelta de la Revolución LIbertadora. Ni Menem se animó. Al contrario, sancionó la ley que los mantiene vivitos y coleando. El apoyo estatal al cine podría ser uno de los puntos de coincidencias básicas del Gran Acuerdo Nacional.
Es muy divertido eso.
Q
Q. no justifico los subsidios en absoluto que se los metan en el orto. Pero el cine argentino es extraordinario. No creo que haya muchos paises con mejor cine que nosotros
Sacando a los americanos que estan fuera de competencia, me quedan España Italia Francia Inglaterra y para de contar.
El cine argentino fue y es extraordinario
Che, Martin, ahora entiendo de dónde sacaste el seudónimo. Bueno, sobre gustos no hay nada escrito, pero me parece que deberías abrir más el espectro. No sé: cine japonés, por ejemplo. Y si querés algo latino, cine brasileño. Pocas cinematografías han dado un Glauber Rocha. Igual te comiste a Alemania, antes y después de Hitler. A Portugal. A Irán. A Rusia y varias de las ex-repúblicas soviéticas asociadas. A Polonia, que ha dado grandes momentos al cine. A Bélgica. A Chile. A Cuba, que ha dado a uno de los grandes directores del continente. A Checoslovaquia. A Yuyoslavia y sus derivados. Por no nombrar a todos los asiáticos, que entonces no terminaría más: China, Taiwan, Corea, bue… Eso de pará de contar es una suerte de canchereada o que no sabés mucho del tema. No niego que Argentina tiene sus buenos momentos, pero calificar el cine argentino de extraordinario me parece una exageración. El ejemplo de Nueve Reinas por encima de cualquiera de las de Leonardo Favio o incluso de alguna de Aristarain o de Torres Ríos te delata. Vos tal vez hablás del cine Mainstraim, el que busca competir de manera desigual con Hollywood, como si se tratara de pisarles el poncho en su propio terreno. En ese sentido, te digo, la batalla está perdida de antemano. No hay con que darles. El cine que le gusta a Doña Rosa o al tío Arón, el de los grandes melodramas o las comedias románticas con Meg Ryan o el de las de superacción son y serán su tradición. La nuestra es una tradición distinta, o debiera serlo. Aún cuando nos guste ver alguna de Pepitito Marrone, o de Sandrini o incluso de Palito Ortega cuando sólo cantaba, ese tipo de cine no merece ningún subsidio: o se banca sólo o no vale la pena que se haga, aunque después se amortice por años y años en el canal volver, que cumple la función que antes cumplian las tardes del domingo de canal 13. Si existe un Instituto de fomento es para fomentar al cine en tanto arte, no en tanto espectáculo. De eso se podrían encargar los canales sin ningún tipo de subsidio. Pero no lo hacen porque siempre especulan con la ayuda del Estado. Algo que debería hacer el Estado es eso, justamente: obligar a los canales, de aire y de cable, a cumplir con cierta cuota de pantalla de cine nacional e incluso latinoamericano. Si les sobra espacio en la programación trucha que tienen. Repiten programas al pedo o telenovelas que no ve nadie por puro capricho. Bue. Es muy largo y complicado el tema. Te la dejo picando.
cine mainstraim quise poner
Mejor poné mainstream. Main=Principal; Stream=Corriente.
Mainstream: en ámbitos de la cultura o el arte, lo establecido, perteneciente al gusto mayoritario. Que cuenta con mayores recursos económicos.
Escribo desde mi escasez de conocimientos, aprovecho mi capacidad de discernir y la ejercito en LLP.
Las discusiones son siempre apreciadas por mi, me permiten informarme, detectar desde donde cada cual, defiende lo que defiende y luego formar algo así como mi propia opinión, quizás no sea importante más que para mi.
Un país que tiene propietarios, un país que tiene “dirigentes” políticos, un país en que los que producen la riqueza, sus trabajadores no son considerados más que un “factor”, factor al que se lo ningunea en cuanto se puede, las consecuencia de las “transacciones” entre los propietarios y los “dirigentes” (sindicales, políticos, management) nunca tiene nada que ver con desarrollar a las personas.
Aquí se apropia de cuanto se puede, no se toca los sagrados intereses patricios y si se puede encaramado desde la organización que fuere se enriquese cada cual, para si y su descendencia que no se llegará a patricio, pero de volver a trabajar, minga.
Qué tiene que ver esto con el cine: todo.
El cine, el teatro, televisión, literatura, la actividad cultural que fuere, no es encarada como una de las formas de enriquecer el patrimonio humano. Como una manera de formar ciudadanos competentes. Importa un rábano el “negro”, que siga laburando, o que se emborrache. Si se degrada mucho, sirve para asustar, si mejora por su cuenta algo, se creerá “clase media” y será de los asustados pidiendo mano dura o, si es bien intencionado, clamará por un cachito de justicia en serio (Ilusión liberal mediante) “justicia independiente”.
Subsidios o no subsidios, festivales o no festivales, sirven para que todo siga igual, entre tanto que no nos toquen las vacas, los campos, las… lo que fuere. Esos que saben “hablar” que digan lo que entretenga, que todo siga igual o lo más parecido. Nadie queda con su mano agarrada en la lata, y la lata pareciera tener recursos inagotables mientras los menos “negros” continúen laburando y los “más” negros los asusten un tanto (a algunos los subsidiamos, somos “humanitarios”).
A pesar de todo valoro los intercambios de ideas, quizás algún día sirvan para vivir en un mundo menos injusto. Disculpen si molesto.
Y Japón, Corea, Alemania, Rusia, Checoeslovaquia, Polonia… Al fondo de esa lista, Argemntina tiene mejor cine que Gabón y Nicaragua.Qué mal gusto que tenés, chabón. Y eso que Apolonio dice que no sé nada de cine. Menos mal, con tipos que saben como él y vos Q debería repensar si sirvió para algo su tarea esclarecedora.
Claro, Apolonio, con la sobreabundancia de tortugas lerdas como vos que hay, algún payaso tiene que haber.
Me salteé lo de Mishíguene, que decía lo mismo que yo en el comment anterior. Igual, con la declaración de Q de que el sistema del fomento del cine argentino en general es apenas una más de las tradiciones argentinas que nadie puede explicar para qué sirve, la discusión se vuelve abstracta. Sólo me queda recordar que la cosa había empezado un poco más interesante y menos localista con el intercambio entre Q y Robert acerca de los nuevos modos de ver películas. Es curioso: en muchos posts la cosa empieza bien y después hay un declive. Ahí aparecen Apolonio, Martín y Pepe Palermo a hacer sus aportes, o Janfiloso a hacer sus calabromas. En fin , menos mal que termina el año. Lástima que el próximo es electoral.
maiakovski Says:
Diciembre 9th, 2008 at 11:07 pm
Quizás sea un nuevo género literario el que estás ensayando, podría llamarse “el amuchamiento” mucho no me gusta y demasiado no me molesta. Pero ya que me incluís quisiera saber a título de qué. No te conozco mas que de LLP. No creo haberte nunca descalificado. ¿Me gustaría saber por qué razón lo hacés vos? Si lo mío es un declive, mostrame como vos subís al Parnaso.
mishiguene el cine es como los helados de Freddo, a cada uno le gustan las peliculas que le gustan y listo. En cuanto a saber o no de cine tengo mis dudas de que haya mucho que saber Me parece que cada uno ve lo que le gusta y punto. No hay que hacer tanto espamento.
Igual de la lista que hiciste es cierto que me comi a Japon. En cuanto a Belgica y Portugal: no podes comparar, son dos paises de cuarta al lado nuestro. Belgica tiene a los hermanos esos que hicieron Le fils que me resulto malisima y Toto l hero un embole. Portugal no hizo nada decente, si no decime vos que pelicula portuguesa vale le pena
Rusia si, es cierto me comi un grande. Igual que Polonia, debe ser la negacion de toda una epoca que no quiero que vuelva. Los balcanes no son mucho mas que nosotros, Kusturica y listo
De Cuba y Brasil tengo que hablarte aparte. Cuba aunque tenga el director mas renombrado o lo que sea a nosotros no nos llega a los talones
Brasil tiene cinco veces mas poblacion que nosotros y salvo Pra frente Brasil y Ellos no usan smoking (en donde ademas trabajo mi cuñado un capo) no hizo nada que me conmoviera
Iran: otro punto importante. No se quien fue el chanta que trajo las peliculas iranies eran horribles Un curro
China: vi esa de la papaya verde y alguna otra la verdad si te acordas de alguna buena ultimamente decime
De Corea ni hablo En el festival vi una de una mina que se cosia la vagina (no quiero ser grosero) y de un tipo que cortaba un pescado vivo para hacer sushi un asco
Mishi cada no elige el seudonimo que se le canta Si queres me pongo a hacer un analisis deltuyo Nu?
maia : cuando yo iba al Cosmos 70 vos saltabas de un huevo al otro de tu viejo pelotudo
No hay un tema pero un tema del que puedas hablar conmigo por mas soberbia que tengas. Poeta menor Aprende de Gamba o por lo menos no lo copies boludito
Martin H.
Nunca vi a nadie decir tantas tonterías sobre cine en tan pocas líneas.
“China: vi esa de la papaya verde”
Sí, y de Noruega vi esa que al chico le roban la bicicleta.
Cerrá el pico y hacé menos espamento. Parecés un troll.
Q
Q decime troll que digo tonterias o lo que sea. Ahora, donde te educaste que le decis a otro cerra el pico? De cine sabras mucho pero te falta educacion
No solo educación. También me falta pinta, plata y muchas otras cosas.
Q
Para que me vas a hacer llorar
No, vos llorás con las de Campanella.
Q
Campanella es un grosso
Todo lo que hace me parece buenisimo
Si no lloras con “El hijo de la novia ” estas jodido. O tenes muy pocas cosas que te hayan hecho emocionarte en la vida
O sos un resentido
“Campanella es un grosso. Todo lo que hace me parece buenisimo”
Me lo imaginaba.
Q, el resentido que no llora con Campanella
Coproducción Vietnam-Francia
Los criticos de cine son como los de futbol. Se la pasan diciendo lo que tenian que haber hecho los jugadores pero cuando les das una pelota tienen los pies redondos
A Campanella lo criticas pero con una camara en la mano no se si te da para filmar un casamiento
“A Campanella lo criticas pero con una camara en la mano no se si te da para filmar un casamiento”
Como decía mi abuela, yo no sé poner un huevo pero sé cuando está podrido.
Che, creo que por hoy cubriste la cuota. Danos descanso hasta mañana.
Q
Maia, pero qué loco apolítico e irresponsable te pusiste, por qué te apenan los años electorales? Y yo que pensé que eras un K adoptivo pero bienintecionado!! No seas tonto y disfrutá la fiesta de la democracia, te invito al PRO conmigo, dale, que si no los chicos de la derecha se enojan y en vez de la civilizadísima silla de ruedas de Michetti lo tenemos a Camps montado en un caballo blanco y galopando por ruta 21!! Sí, ya sé que todo es distinto y hoy los muchachos del Ejército sólo usan el verbo “chupar” cuando se sientan alrededor de una damajuana, pero igual a los cobardes como yo nos da miedo, entre tu amiga Cris y el cine argentino (ese que vos denostás con razón) el terror ha colonizado nuestro corazón!! Un beso (apenitas) sartreano
Q te iba a contestar pero aparecio este boludo y me amargo el dia.
Segui criticando lo que se te cante. Yo sigo diciendo lo que se me cante y trata de no mandarme a callar porque el unico que me da consejos es mi viejo
Yo no te di consejos. Era un pedido de clemencia, nada más.
Q
Para los criticos no hay clemencia Les queda reservado el ultimo circulo del infierno en el que los obligan a ver peliculas de Campanella
Y a leer comments de ciertos comentaristas.
Ver a Menoskovski a Martincito H discutiendo de cine es como ver a dos ciegos teorizando sobre el arco irís.
Galois, sin eufemismos, ustéd si que es un boludo. Pero un boludo franco que, consciente de su boludez, la sobrelleva con llamativa dignidad.
Hay un circulo del infierno que es mucho peor Galois Te obligan a leer Prensa Obrera.
Paulie: que imaginacion para cambiar nicks Tiembla el universo de los blogs
Vos en cambio, ni siquiera sos consciente de tu boludez. Y eso que es enorme.
Rizando el rizo: escuchar a Martin H leyendo el Granma. Y comentándolo.
El infierno de Dante Palma conduce al centro de la Tierra, y allí está el demonio, cuyo cuerpo descomunal atraviesa el planeta de un hemisferio al otro. Per me si va ne la città dolente, per me si va ne l’eterno dolore, per me si va tra la perduta gente.
No Galois te lo pido por favor!!! Ese diario cada dos palabras dice la palabra Comandante. Saludos me voy a ver Vientos de agua (que actuacion la de Rago haciendo de ruso)
En el infierno de Dante falta un círculo para los boludos, tal vez porque estaría tan lleno que habría que hacerles un infierno aparte. Ahí se van a encontrar muchos de los comentaristas de este blog, y se van a aburrir mutuamente por toda la eternidad.
Para Martin H, el infierno consistirá en ver en sinfin “Luna de Avellaneda”…
Para Maiakovski, leer al verdadero poeta, mientras sus versos avivan (un poco) el fuego…
Para el necrófilo, en tener a su disposición las mas bellas muertas de la Historia, pero vivitas y coleando…
ni ganas de pelearme con maia, eso es una pavada. ademas me acusa de tortuga, un insulto que duele mucho.
el punto es que me sorprende que q diga que habria que eliminar los subsidios.
en primer lugar, al incaa solo se le asignan 100 millones de pesos, que para el estado es un vuelto, o menos. es decir, no creo que cambie la realidad del pais si se eliminan los subsidios.
segundo, en argentina solo hay cine de “autor” porque no hay productores que quieran invertir en el negocio, o correr un riesgo. solo lo hacen dos o tres empresas una vez por año, y suar y taratuto llevaron gente al cine solo porque bertucelli fue a lo de susana y la peli se promociono en lo de tinelli. “uno novio…” es entretenida pero lo que los productores tienen que entender es que con publicidad es seguro que va a ir gente a la sala, y sin publicidad no va nadie.
tercero, dado este panorama, sin los subsidios no habria mas cine en argentina, al menos cine en el que cobren todos los que trabajan en la pelicula. y yo creo que, bueno o malo, el cine es un patrimonio cultural que hay que cuidar. si los delincuentes del incaa roban dinero esta mal, pero no por eso hay que pensar que la idea dle subsidio esta mal. es como suspender los planes trabajar o los beneficios a los trabajadores solo poque moyano o delia son dos chorros.
cuarto, la distribucion tambien es complicada. a una peli argentina le dan 6 copias y, aunque todas las funciones esten llenas, nunca le va a ganar en recaudacion a una peli americana que sale con 200 copias y que tiene la sala llena en un 30 por ciento. la peli de suar fue un exito en parte porque pusieron la plata adecuada para comprar la cantidad de copias necesarias. no depende solo de si la peli es buena o no: tiene un inversor serio.
en fin, el punto es que sin subsidios no se haria mas cine en argentina. es asi y no hay vuelta. por eso los defiendo.
Guau, qué compañía me seleccionaste, anónimo!! La abejita maia y su aguijoncito fláccido de poético rencor, y tango precoz con la super 8 costumbrista de su padre!! Por cierto me lo merezco, por mezclarme con ellos, lo acepto. Las muertas bellas, si están vivas, no son muertas, pero mientras sean bellas, difícil es tomarlas como un castigo! Soy necrófilo por falta de oportunidades y por trabajar en una morgue, no por vocación!
Pepe, yo no estoy en el Parnaso. me limito a emitir una opinión sobre la dinámica de este blog. Me parece evidente que la discusiçón entre Q y Robert era interesante, específica y llena de datos, que la más corta que mantuivimos el mismo Q y yo es menos interesante y más agresiva, y que después pasó por ver quién es más pelotudo que quién y por si la bandera patria ondea en nuestras películas llenando de orgullo a cada argentino de ley, como lo hacen Messi y Tevez. ¿qué querés que te diga?
Apolonio: estás extrapolando mis palabras y entendés que yo soy un salvaje monetarista que quiere eliminar de un saque los subsidios. No es así. El cione de autor, está claro, no existirías sin subsidios. Lo que yo digo consiste en dos cosas: primero, ese cine de autor argentino presenta demasiadas películas o malas, o tímidas, o atrasadas , o completamente ininteresantes. Para mí eso explica que se lo vea poco acá y que no genere demasiado interés en el exterior. Segundo, es preocupante que los autores cinematográficos argenmtinos, con la excepción de Llinás, que por otro lado no es santo de mi devoción, no vean ni se preocupen por laburar otras opciones que vivir de los subsidios. Y esto incluye no sólo la producción de películas, sino cierto nivel de vidade los involucrados en el cine. Lo que no está mal, todos tenemos derecho a querer el mayor comfort posible. Pero se vuelve medio molesta la arenga por el cine mejor, el arte, la libertad de expresión, la diversidad cultural y todo eso cuando uno sospecha que sólo encubre la necesidad de un minúsculo sector de vivir lo mejor posible, dado que las películas que hacen no parecen contener ningún espíritu sacrificial, ni bressoniano ni tarkovskiano, por parte de sus autores. ¿Qué te puedo decir? Soy, en general, un poco escéptico con respecto al discurso de los cineastas argentinos, y no sólo de ahora. Otrosí digo: la corruptela no está sólo entre los funcionarios del INCAA. La corruptela incluye a los mismos hacedores del NCA y del VCA. Es una práctica común entre todos los que entran en relación con el Estado quedarse con una porción de más de la torta. reparten con el que tiene la lapicera y listo. No creo el discurso de los que dicen que los artistas están exentos de este hábito que se ha vuelto una especie de segunda naturaleza nacional y que convierte rápidamente a hippies, punks, modernos y revolucionarios en Avivatos.
después hay un declive. Ahí aparecen Apolonio, Martín y Pepe Palermo a hacer sus aportes, o Janfilos
Estimado Maiakovski te tiré una pista con lo del “amuchamiento”. Me parece no es adecuado descalificar sin fundamentos y en bloque. Ni yo soy “Pepe Palermo” ni vos sos “Maiakovski” pero quienes está detrás de PP no sacó ninguna banderita celeste y blanca y poco se interesa en Messi y Tévez. No tengo idea de que considerás digno debatir pero, acerca de lo que se debatía, expuse algunas consideraciones que más allá de que no te referiste a ellas me parece que contradicen tu afirmación por fuera de lo patriotero.
También me parece que este no es un lugar sagrado y se puede poner un poco de humor (¿o solo vos?), sin embargo siempre trato con consideración a los demás (¿vos también?) pero esto es colateral, el fondo es si “nuestro” pais merece tener un cine propio, para que debiera servir ese cine. Si el cine que existe es “bueno” o “malo”, que parámetros podemos usar para tales adjetivos. Si sirven o no los festivales.
Aprendo de Q y F (los dueños de casa) de vos, de lord, de Janfiloso, de Galois, de Martín H, de elsita, de Sebastián, de Mishiguene, en fin de otros que ahora no me vienen a la memoria, a un tal Yupi, Estrella, Mariángeles, (y que no los “amucho”), y aprendo porque para eso intervengo. Como soy extrovertido a veces le doy al teclado. Pocas cosas me resultan contundentes como para tomarlas como definitivas. No devuelvo supuestos “agravios”, si trato de aclarar (me).
1.
2.
Y escribí más, no es obligatorio ni leerlo, ni estar de acuerdo, pero si me contestás a mi, que sea desde tus “argumentos” en acuerdo o desacuerdo con los míos, casi podríamos ensayar poner más sustantivos que adjetivos, más razones que emociones.
De cualquier manera, aprecio tu participación, no comparto muchas de tus exageraciones, pero tengo un cedazo que me es muy útil y sé de granos y sé de pajas.
Saludos.
pero quienes está detrás de PP
pero quien está detrás de PP
clara comprobación de trastorno de la personalidad
[...] Maiakovski Diciembre 12th, 2008 at 5:38 am [...]
Pepe, está bien. Si vamos a transformar esto en un problema personal porque te sentís ofendido, no tiene gollete discutirlo en público como adolescentes. No se sabe quién está detrás de PP, pero se sabe quién está detrás de Maiakovski. Cuando me encontrés por ahí, me reprochás todo lo que quieras.
Jamás dije sentirme ofendido y adolescente no soy, te contesté aquí porque aquí pasó lo que señalé. Por lo visto lo tuyo es decir lo que se te ocurra y luego llevarlo a un planteo de “elite”. No respondiste a nada de lo que expuse te felicito. Y justamente no es un problema personal mío, me atrevo a creer que si tuyo; te gusta pareciera que te agredan, para responder igual.
Y Nadosky salió por confusión mía.
perdon, presione enter y salio lo anterior. estaba tratando de responderle a maiakovski.
en principio decis que el cine argentino presenta muchas películas malas y eso es cierto, pero cualquier cinematografia que produce mucho genera malas peliculas y, lo mas importante, otras muy buenas. lo que tenemos que valorar es que sin ese sistema de subsidios no se hubieran hechos las 15 0 20 peliculas que realmente valen la pena. yo veo el vaso medio lleno.
en segundo lugar, no estoy de acuerdo con que todos los directores argentinos viven de los subsidios. conozco a muchos directores que han hecho dos o tres peliculas sin ser luminarias festivaleras (como trapero o martel) y trabajan como docentes de cine o empleados del estado. la mayoria no tiene auto. lo que le pasa al cineasta es muy raro: se la pasa viajando por festivales en los que se despilfarra dinero de manera bochornosa y vive como un rico hombre de negocios por dos semanas, sin embrago luego vuelve a su casa y todo esta en el mismo lugar. en todo caso habria que preguntar por que ese faraonico gasto en festivales de cine en el que incurren los gobiernos de todos los paises del mundo. me suena a circo romano.
obviamente, hay directores que solo hacen una pelicula o dos para quedarse con el dinero, los casos son mas que conocidos, pero como dije antes, ellos son la excepcion y no la regla.