por Henri Michaux
Traducción de Conrado Tostado
Nació el mismo año que Borges, a quien conoció, y quien prologó su libro “Un bárbaro en Asia”. Su primer sueño fue llegar a ser un santo, fue viajero por el planeta y por los estados del alma, a bordo de barcos y alucinógenos. Ejerció la pintura, la música y la poesía con la misma sed, con la misma profundidad. Para él, el desplazamiento de las actividades creadoras es uno de los más extraños viajes hacia sí mismo que pueda uno realizar. “Escribo para recorrerme. Pintar, componer, escribir=recorrerme. En eso reside la aventura de ser en la vida.”
Estuvo en muchas ocasiones en otros lugares, siempre en el país de la magia. Leerlo es una de las más placenteras y extraordinarias aventuras que uno puede vivir. Cuando querían fotografiarlo se negaba diciendo: “Desde hace años he dejado de depender de mis rasgos. Ya no habito esos lugares.” Sospecho que no ha muerto, simplemente ha dejado de habitar estos lugares. CA
No se puede vivir sin principios. Si un caballo perdiera sus principios, moriría en el acto. A continuación, algunos principios de un niño.
1
En África, los elefantes atropellan a los camellos.
2
Los payasos no tienen padres. ¿Alguna vez conoció al padre de un payaso? ¿Ya vio?
3
Los caracoles sin cuernos se vuelven completamente tontos.
4
Si juntáramos el ‘’mañana’’ y el ‘’hoy’’, seguramente tendríamos un ‘’pasado mañana’’.
5
Los árboles muertos no dejan de portarse bien.
6
Por bravo que sea, ningún policía ha traído preso al sol.
7
Un peral con manzanas es otro árbol.
8
Los peces que saltan están aburridos.
9
Un kilo de mariposas no pesa, a menos que las mariposas estén dormidas. Papá dice algo distinto, pero nunca ve a las mariposas.
10
Las gallinas no ponen huevos. Nadie los pone. No hay manera de ponerlos. Los desentierran.
11
Las antílopes más soñadoras sueñan con acariciar el suave pecho de los tigres.
12
Hace tiempo que el sol derritió a su muñeca, estaba a la derecha de la luna. Desde luego, nadie se acuerda.
13
Las hormigas hablan muy bajo.
14
En África, los tapetes donde la gente educada se limpia los zapatos son cocodrilos muertos.
15
Las avispas vienen a juzgar cómo se hace la mermelada en este país.
16
La nariz, la boca, las orejas, los ojos, la barbilla y puesto que las orejas y los ojos son dos, tenemos 7 es decir, una semana. O bien, un pelotón de esos sólidos soldados (como los de mi caja verde) que combaten gloriosamente por Francia sin perder su quepis, porque mañana deberán usarlo de nuevo.
17
Los leopardos miopes sólo dan pequeños saltos.
18
Las hormigas de cola rara vez salen.
19
Los indios calvos ya no se vengan
20
De noche, los estanques se ponen de pie y dicen ‘’ya no estamos muertos’’. Se ponen de pie y juntan el agua alrededor de ellos, en pliegues. Al irse, dejan un hoyo inmenso, ruedan y se resbalan, inclinados como barriles, altos como catedrales, por carreteras donde de día circulan tantos coches, conducidos por ciegos con lentes verdes.
En las madrugadas, los estanques, límpidos al principio, se revuelven y sacan cosas a la superficie (hormigas). Abrumados por ese peso, dicen ‘’Nos vamos mañana temprano; sí, mejor mañana’’. De allí que al amanecer todos hayan regresado a su hoyo, apartando a los rosales. Pero cuando hay patos en los estanques, ¿cómo hacen todo esto?
21
Los peces mueren con los ojos abiertos.
(1) “Principios de niño’’ apareció en El disco verde en 1925 y forma parte de los primeros textos publicados por Michaux en revistas. En casi todos ellos utilizó la -y- en su nombre, por lo que aquí respetamos la ortografía.
Ilustraciones: Henri Michaux


Incontrastables principios de un niño ¡quién pudiera!
Los leopardos miopes sólo dan pequeños saltos. Es extraordinario.
Los niños suelen decir verdades de una manera tan simple, que fácilmente se confunden con mentiras complicadas. Como que el único impedimento para ir de paseo a la luna un viernes por la tarde, es que en la tarde no sale la luna.
Henri Michaux es un hombre, no apenas un escritor, por demás fascinante. Sus amores lo san igualmente. En 1936, Michaux se a enamorado brutalmente de la escritora uruguaya Susana Soca…
«Mais Saint Jean de la Croix, les phobies, les habitudes de la Solitude, les “on dit” préservèrent celle qui, même à des étrangers, paraissait avec moi avoir trouvé sa destinée.
Mais point de destinée. Et elle préfère les regrets.»
Lo relato biográfico detallado de este amor se puede leer (en francés) aquí:
http://www.archivodeprensa.edu.uy/susana_soca/textos/sobre%20SS/jeanpierremartin.pdf
El 2 y el 4 son geniales: de la inversión de la lógica o de un efecto surrealista.
Gracia por compartir este texto.
A mí me gusta “Los peces que saltan están aburridos.”
sé que fue amigo de Jules Supervielle, que habló de “La vida en los pliegues” (Liliana Vitale hizo un disco con textos tomados de allí), que rechazó en 1965 el Premio Nacional de Literatura en Francia, que anduvo mucho por el mar y perdió a su mujer en un incendio, pérdida de la que nunca se repuso, que creó mundos, y que quien lo ha leído no puede dejar de volver a él una y otra vez.