Publicado en Perfil el 14/12/08
por Quintín
Primera parte. “Malditos bastardos, ¡todavía estoy vivo!” Así termina Gomorra, el best-seller de Roberto Saviano que llevó a su autor a la clandestinidad tras ser condenado a muerte por la camorra napolitana. Aunque el tono premonitorio y desafiante de la frase haga presumir lo contrario, cuesta creer que los mafiosos se hayan tomado el trabajo de sentenciar al escritor. Porque más allá de algunos arrestos de bravura (“¡Yo tengo las pruebas”!), de algunas páginas enfáticas y declamatorias, el libro es periodísticamente inocuo y literariamente pobre, desgracia que se ve agravada en la reciente traducción al castellano. La información que proporciona Saviano es parcial, los personajes no tienen gracia, sus reflexiones son pueriles. Pero, sobre todo, se trata de un libro fragmentario y confuso. Si en un capítulo se afirma que la nueva organización mafiosa es mucho más flexible e inclusiva y de ese modo evita los conflictos de poder de antaño, en el siguiente se pasa a narrar una guerra implacable entre los clanes. Si en algún momento se dice que la conexión del delito organizado y la política es ahora menos férrea, a continuación se menciona el record de disolución de consejos municipales acusados de infiltración mafiosa. Saviano no explica estas contradicciones pero prefiere dedicar páginas enteras a consignar los sobrenombres de cada boss o se distrae con la vida del general Kalashnikov, inventor del fusil homónimo. Para colmo de males, el libro está narrado por una primera persona intermitente de la que no queda claro qué lugar ocupa en el escenario de los hechos. La escasa densidad de ese fantasma ayuda a que el libro parezca una obra colectiva.
Intermedio. Así y todo, si se atraviesa el desierto de sus trescientas páginas, Gomorra da una idea de la variedad de las operaciones mafiosas con centro en Nápoles, de sus ramificaciones en otras partes del mundo y de su influencia en la economía planetaria, tanto en actividades legales como ilegales. A fuerza de repetirlo, Saviano logra convencernos de que los camorristas de la zona de Secondigliano son mucho más brillantes como mafiosos que sus colegas sicilianos, calabreses o americanos. Solo por esa manifestación de orgullo local merecería la absolución por parte de sus paisanos.
Segunda parte. Casi tan viejo e irresoluble como el dilema del huevo o la gallina es el del libro o la película. Las estadísticas, sin embargo, muestran que cuanto peor es uno mejor es la otra y viceversa. Gomorra, la película de Mateo Garrone que acaba de arrasar con todos los European Film Awards, es un excelente ejemplo de la vigencia de esa norma. Garrone se enfrentaba con un desafío doble: por un lado, darle unidad a un libro tan poco estructurado como la guía telefónica. Por el otro, evitar la trampa eterna de las películas del género, que es la de simular una denuncia para terminar en el panegírico implícito o descarado: una película sobre la mafia, desde el primer Scarface, suele ser una película a favor de la mafia. La solución elegida por el director es notable, porque la versión fílmica de Gomorra se desprende del tono altisonante y farragoso del libro pero potencia su ambiente caótico. Garrone elimina al protagonista y a los grandes capos para limitarse a poner en escena los lugares, darle un rostro a los grises personajes de Saviano y expandir o inventar cada pequeña historia. Así, el mamotreto cobra vida y le permite al espectador habitar un territorio consistente en el que los relatos individuales se entrecruzan como escenas cotidianas, sin énfasis y sin moralejas. De unas pocas líneas ocultas en el libro, la película extrae escenas extraordinarias y logra del conjunto una impensada potencia, una vitalidad que corresponde a la olvidada capacidad del cine de hacer que el mundo se vuelva optimista por el simple hecho de mirarlo pero sin concederle nada a sus poderes.
Foto: Flavia de la Fuente

El libro es malo y el film es bueno, como decis. Lo lei en la traduccion inglesa y me parecio malo, un amigo lo leyo en frances, lo mismo. Si tres traducciones fallan, el problema debe estar en la version original.
…por ahí habría que probar con una traducción al esperanto…
(y mejor nos quedamos con la peli y listo)
¿al esperanto o al esperpento?
la guía telefónica no es el libro más estructurado??
En lo tocante a la estructura narrativa de la guía telefónica, jim, quizás hayas notado el exceso de personajes y cierta reticencia a la narración de acciones.
la peli está muy buena, a pesar que no deja muchas cosas en claro y esta bien que así sea que para dejar las cosas en claro están los diarios (?). hay 2 o 3 secuencias memorables que me creo que están “basadas en hechos reales”. El título Gomorra me parece medio pedorro.
Ojala gane el Oscar al mejor film extranjero y a la ceremonia vayan todas las divas con moda de alto diseño Italiano, Camorra’s delivery desde el taller textil clandestino mas siniestro.
vi la peli y me gustó pero cuando terminó, me esperaba algo mucho más fuerte.
hace unos dias mi hija de 13 me dijo que iba a ver “Taxi driver” de Scorsese y yo me alarmé un poco porque la recordaba como muy violenta. al dia siguiente la vi y la verdad es que verla en 2008 es sorprendente…ya no impresiona..uno la ve como un period piece, es buena pero de una ingenuidad, o tal vez inocencia…
la guia telefónica no es lo que era.
Sebas,
coincido con los nombres que tiras. Agregaría a Binner. Lo peor de la mayoría de la oposición (incluyendo a Q) es que no ataca al gobierno en sus puntos débiles: la falta de una política redistributiva, la falta de un proyecto político y la gran exclusión social que hay en el país
“Garrone elimina al protagonista y a los grandes capos (…)”
Es la primera escena, funciona como metáfora de la adaptación, ¿no?
Parece comenzar una acostumbrada película de mafiosos pero es lo contrario, se desvía de lo archiconocido del género.