El Bafici 2009 (12)
por Flavia y Quintín
Se termina, se termina. Cansancio, nostalgia, despedidas, premios, muchas películas sin ver. También alivio. El Bafici te mata.
Q: Sin duda esta fue la mejor premiación de los últimos años. La primera vez que no salgo enojado de la conferencia de prensa y con ganas de matar a alguno de los jurados.

F: Eran casi todos amigos nuestros…
Q: Por eso son buenos jurados. Imaginate que no hubiera ganado Aquel querido mes de agosto. Le estaría diciendo a Wolf que era una vergüenza, que no había cuidado la película, que había ofendido a Gomes, etc. Finalmente, tuvo razón Luis Urbano, el productor, que me dijo en Viena que para ellos era esencial un premio en un festival importante como el Bafici. En el momento de esa conversación la película no había ganado ningún premio, sin embargo, se alzó con varios desde entonces, como lo han hecho notar los lectores de LLP. De todos modos, este es el premio más importante en prestigio, aun cuando no haya dinero en juego.
F: A mí me parece bien que una película que se destaca sobre las otras gane durante el año, mucho más premios que el resto. Así queda en evidencia su superioridad estética. Eso de que cada película tiene que tener un premio para ayudarla aunque no sea tan buena, me parece un criterio discutible. Les comenté esto a varios miembros del jurado Fipresci quienes no la premiaron por este motivo, pero parece que no fui lo suficientemente persuasiva. Y para colmo, le dieron el premio a Everyone Else, la película alemana que no me gustó nada. Encima estoy sola en esta cruzada. La única que coincide conmigo es Rose Kuo, la directora del Festival del AFI, que está más furiosa que yo.
Q: Todavía no la vi.
F: Ojo. Causal de divorcio en puerta.
Q: Creo que no me va a gustar. Pero no nos anticipemos. De todos modos, quería decir que si el jurado hubiera sido alguno de los años anteriores, la portuguesa no hubiera ganado. Pero acá, el cuarteto Denis, Jones, Barbera y Pauls eran garantía de que el productor de Reygadas, que era el quinto jurado, quedara en minoría. Te aclaro que no tengo idea de lo que pasó en la deliberación.
F: La verdad es que somos unos periodistas de cuarta. Ayer cenamos con Claire y Kent Jones y no les preguntamos nada. Solo comimos y hablamos de bueyes perdidos.
Q: Igual creo que se pusieron de acuerdo fácil. De todos modos, te recuerdo que la alemana ganó el segundo premio, mejor director. La gran sorpresa fue el tercero, el premio especial del jurado para Gasolina, una película de Guatemala que varios conocidos me dijeron que es espantosa, pero a Claire le encantaba. Desgraciadamente Tony Manero se llevó también un premio (mejor actor) y, para mí, el premio a la mejor actriz debió haber ido a las chicas de Todos mienten, que sin embargo, ganó una mención y el premio a la mejor película argentina. Tal vez, el premio especial del jurado debió haber sido para el film de Piñeiro.
F: A los jurados les pareció ridículo que se obligara a dar un premio a la mejor película argentina existiendo una competencia local.
Q: Es un asunto que cada año se complica. El año pasado las películas argentinas no se llevaron nada en la competencia internacional y es como si se decretara que siempre se tienen que llevar algo.
F: Les pueden dar una bolsita de cotillón. Si no, parecemos brasileños. Me acuerdo del festival de Gramado donde compitiera quien compitiera, digamos El ciudadano vs Maracuyá con batatas fritas siempre ganaba Maracuyá, en la competencia internacional y la latinoamericana. Un papelón que hacía reír a todo el mundo.
Q: Estás exagerando. En realidad, el problema es que las películas argentinas deberían competir todas por el mismo premio. De este modo, el festival establece de antemano una jerarquía. Y eso distorsiona el modo en el que las películas se ven.
F: Y tampoco tiene sentido hacer una competencia entre tres películas dentro de la competencia internacional. Es una tentación para que en una ocasión posterior, el premio quede desierto o se den premios de lástima. Este no fue el caso, pero me imagino lo que hubiera ocurrido si la premiada hubiera sido una de las otras dos.
Q: Cambiando de tema, hay que decir que el jurado argentino estuvo aun mejor que el internacional (también teníamos amigos ahí). Estuvo perfecto que ganara Castro como mejor película, aun con las objeciones que expuse en LLP.
F: Me pareció que vos no la habrías premiado. ¿Entendí mal?
Q: Sí, entendiste mal. Castro marca la consolidación de una nueva tendencia en el cine argentino y es una película absolutamente lograda en sus objetivos. Está bien que el jurado lo reconociera, no como el año pasado cuando ignoraron Historias extraordinarias (un tercer premio miserable) y consagraron a la abominable Unidad 25. O hace dos años, cuando ganó Upa. Lo de este año fue ejemplar. Me encantó que le dieran el premio al mejor director a Agüero por 77 Doronship, una película con errores evidentes, pero la que a mí más me gustó de la selección. Eso no quiere decir necesariamente que el premio mayor esté mal dado. Y también estuvo bien darle el premio especial a la película de Loza sobre Perlongher, Rosa Patria, que es un trabajo cuidadoso y tiene un valor cultural indiscutible.
F: A pedido de los lectores y como lectora provisoria, te pido una aclaración. ¿Por qué cambiaste de opinión con Historias extraordinarias? El año pasado y hasta en octubre en Viena, te parecía una obra maestra. Y ahora parece que no te gusta nada. Nos confundiste y parece más bien un enojo personal con Llinás.
Q: Sigo pensando que Historias extraordinarias es una película notable y hasta con rasgos de genio. Y no tengo nada personal con Llinás, del cual tampoco fui amigo. Llinás fue el gran triunfador de este Bafici, alguien que se ha convertido en una figura de la cultura argentina y del cine en particular. Finalmente, ha logrado reconocimiento para las películas a las que está ligado de algún modo. Baste decir que hasta el institucional de una compañía constructora en el que colaboró se llevó un absurdo premio de la Asociación de cronistas cinematográficos. Pero en el balance, cada vez me parece más claro que el cine que Linás y su grupo están impulsando no es un cine de autor. La cosecha de este año (que incluye retrospectivamente a Historias extraordinarias) parece revelar que el objetivo del taller Llinás (taller es la palabra y no factoría) no produce obras libres y personales sino más bien objetos audiovisuales de artesanía sofisticada y artificiosa, consenso crítico asegurado y una relación muy pobre con lo real. Es un cine que desconfía de la cámara como instrumento de registro y la usa en cambio para ilustrar lo que se construye en una instancia previa del entramado cultural, ya sea lo literario, lo teatral o lo musical.
F: ¿Hablás del famoso cine de qualité?
Q: Tal vez. Hay mucho para discutir al respecto y esta es sólo una primera aproximación a esta idea que trataré de desarrollar más adelante. Sin embargo, si uno compara la primera película de Matías Piñeiro con esta segunda, se ve claramente que la primera respiraba mejor, mientras que la segunda está más técnicamente lograda pero se cierra sobre sí misma.
F: ¿Querés decir que, en su momento, no llegaste a advertir que en Historias extraordinarias se escondía un núcleo de cine académico? ¿Te hizo click la idea al ver el resto producción del taller Llinás?
Q: Algo así. El conjunto es lo que le dio forma a esta idea.
F: Nos tenemos que ir a despedirnos de Gonzalo Maza, que debe estar desolado porque Gasolina se llevó un premio. Pero habría que decir algo de Cine del Futuro.
Q: En ese jurado no teníamos amigos. Apenas algunos conocidos. Vimos finalmente unas cuantas películas que nos parecieron claramente mejores que la ganadora, La neige au village, un cortometraje de 47 minutos, muy francés, pero imitación de Guerin y Kieslowski. Alguna gente habla maravillas de él, pero no nos pareció que supere la categoría de ejercicio de escuela.
F: Además es un cortometraje. ¿No es raro que esté en una competencia de lorgometrajes?
Q: La naturaleza de Cine del Futuro es un misterio insondable, como la iluminación del Buda. Digamos que este año hubo al menos tres películas realmente interesantes: la suiza Un autre homme, la argentina Hadas y duendes de Homero Cirelli y, especialmente, Iraqui Short Films del argentino Mauro Andrizzi. Finalmente la vi anoche y creo que debería haber ganado algún premio. Es una película original, valiosa y que da para pensar un rato largo.
F: Después, a la tarde, seguimos. Gonzalo debe estar en el bar.
Foto: Flavia de la Fuente
artifiCiosa
¿Por qué compite en la sección Internacional una película argentina? No entiendo el criterio. ¿Me lo explican si les da la gana y el tiempo? Gracias.
Bueno, el diálogo es bastante explícito al respecto.
Me dirijo a ustedes con el objeto de corregir un equívoco enojoso e irritante que no sólo se manifiesta en este blog sino que también ha aparecido en diversos diarios de los últimos días. Mi participación en este Bafici se limita a la producción de la película “Castro”. “Castro” fue realizada gracias al premio obtenido el año pasado por “Historias extraordiarias”. Se trataba de un premio de ampliación, que gracias a la buena voluntad de las empresas que lo adjudicaban pudo trocarse por material virgen, revelado y transfer, lo cual abría la puerta a la realización de un nuevo film. Alejo Moguillansky, Laura Citarella y yo (que junto con Agustín Mendilaharzu conformamos El Pampero Cine) decidimos utilizar ese crédito para la realización de “Castro”, un guión en el que Alejo estaba trabajando desde hacía tiempo. Laura y yo trabajamos intensamente en la producción del film en todas sus etapas y yo incluso participé junto a Alejo en el proceso de montaje. Es, por todo ello, un film que considero propio, tanto como lo puede considerar Laura o cualquiera de las personas intervinientes en el proceso. En cambio, mi relación con el film “Todos mienten”, de Matías Piñeiro no es otra que la de una profunda afinidad y (como ya se ha repetido acaso con demasiada insistencia) hermandad. Efectivamente, ambas películas fueron pensadas por sus directores como parte de un mismo gesto y de un mismo universo, y lo cierto es que fueron filmadas al mismo tiempo, con una estrategia de rodaje conjunta, y con la coincidencia de varios actores e integrantes del equipo técnico. La presencia del nombre de El Pampero Cine en los créditos de “Todos mienten” obedece esencialmente a esa sensación mutua de amistad y lo cierto es que el film fue producido íntegramente por Matías Piñeiro y sus productores Granovsky y Braverman. Agradezco infinitamente que se me asocie a un film que considero admirable, pero me considero del todo inocente de esa participación que se me adjudica. Mi relación con él es exactamente la misma que la que mantengo con el film anterior de Matías, “El hombre robado”: Una realción de amigo y de espectador ferviente. La frase
” Sin embargo, si uno compara la primera película de Matías Piñeiro con esta segunda, se ve claramente que la primera respiraba mejor, mientras que la segunda está más técnicamente lograda pero se cierra sobre sí misma.”
adjudicando ese supuesto tránsito a una influencia de mi persona, corresponde a presunciones y fatasías del crítico y no guarda relación alguna con la realidad. Yo no hice nada en “Todos mienten”.
En cuanto a la recurrencia a conceptos tales como “Factoría Llinás”, “Grupo Llinás” o el “Taller” recientemente acuñado, me limitaré a decir lo siguiente: Creo que restringir un cuerpo de películas y cineastas a la hipotética influencia de uno de sus integrantes, constituye no sólo un rasgo de pereza crítica sino una falta absoluta de respeto por esos cineastas y por esas películas. Quien crea que películas de la complejidad de “Castro” o “Todos mienten” pueden acotarse a unos supestos rasgos de estilo derivados de factorías o talleres, o a los designios de un quimérico mandamás (¡Dios mío, amigos, y ese Mandamás sería yo!) demuestra a mi criterio una incapacidad analítica lindante con la irresponsabilidad y la falta de ética. Alejo Moguillansky y Matías Piñeiro han dirigido dos films espléndidos, que para bien o para mal plantean un fuerte golpe en la mesa del cine argentino. Desde mi lugar de cineasta, propongo que los críticos se dediquen a examinar esos films y las eventuales novedades que presentan , en lugar de perder el tiempo intuyendo comunidades ilusorias, grupos liderados por quién sabe quien, confabulaciones de clase y ese tipo de pelotudeces.
Mariano Llinás
“Q: Sin duda esta fue la mejor premiación de los últimos años. La primera vez que no salgo enojado de la conferencia de prensa y con ganas de matar a alguno de los jurados.
F: Eran casi todos amigos nuestros…
Q: Por eso son buenos jurados.”
Ojalà hubiera alguna ironìa en esto. Pero no…
…Despuès Q. se encarga de decir que està bien que haya ganado “Castro”, aunque en el post anterior la haya destruido (?) No se cual es la coherencia en esto, pero supongo que debe responder a las mismas razones de “amistad”.
Pero despuès (como para que sigan quedando dudas) dice que “La cosecha de este año (que incluye retrospectivamente a Historias extraordinarias) parece revelar que el objetivo del taller Llinás (taller es la palabra y no factoría) no produce obras libres y personales sino más bien objetos audiovisuales de artesanía sofisticada y artificiosa, consenso crítico asegurado y una relación muy pobre con lo real. Es un cine que desconfía de la cámara como instrumento de registro y la usa en cambio para ilustrar lo que se construye en una instancia previa del entramado cultural, ya sea lo literario, lo teatral o lo musical.”
Entonces? (Igual acà estuvo mas “amigable”, ya no dijo que el supuesto modernismo era reaccionario, etc.) Pero…
…Entonces sale Linàs a aclarar una vez mas que la factoria no es tal, sino que son “solamente amigos”. Y luego proponer “que los críticos se dediquen a examinar esos films y las eventuales novedades que presentan , en lugar de perder el tiempo intuyendo comunidades ilusorias, grupos liderados por quién sabe quien, confabulaciones de clase y ese tipo de pelotudeces.” O sea, que la crìtica hable de cine (como dirìa gc), y se deje de esas “pelotudeces”polìticas. Si somos todos argentinos, che (o es una “comunidad ilusoria”?), si no hay grupos (solo “amigos”), y mucho menos “clases” (de ùltima el cine està en manos de la gente como uno, viste…). Si, solo hablemos de arte (de los cuadros en el museo -como decìa Q.- sin cuestionar nada). La polìtica no tiene nada que hacer acà: eso solo queda para putear al INCAA…
No se porque Q. retrocede despuès de su sagaz crìtica. Tal vez cree que hay que defender este cine (aunque su “modernismo” termine siendo reaccionario) porque enfrente no hay nada mas que el “viejo” cine argentino y el tongo del INCAA… Pero cualquiera de las dos opciones es falsa: hay que transparentar y democratizar la gestiòn del INCAA (para que se apoye a los nuevos realizadores, sobre todo si no tienen medios o apoyos externos de otro tipo). Y tambièn hay que transparentar los festivales argentinos (para que no sean cooptados por los “amigos”).
O viste toda la competencia argentina, Q., como para asegurar que los premios estuvieron bien? Por què no comentaste una pelicula como “Criada”? Nadie se acordò ni de que estaba en la competencia (y hubo varias a las que le pasò lo mismo). Ya saben, los directores noveles que con sangre y sudor logren filmar y meter su pelicula en algun festoval: para dedicarse al cine hay que estudiar mas bien relaciones pùblicas…
¡Está muy bueno el blog de Nick Name!
Tal vez un poco obsesionado, pero eso sí, el mensaje es monótonamente coherente.
Traer una película para que gane su premio tiene su aroma a nepotismo.
Aunque entiendo esa frase:
F: Eran casi todos amigos nuestros…
Q: Por eso son buenos jurados.
como una broma, quizá desafortunada, o de poca gracia.
Gracias Flavia por hacerte eco de mi interrogante. Debo decir que aún así la respuesta de Quintín no me deja satisfecho. Sigo sin entender por qué lo que para él hace unos meses era el triunfo del Cine hoy es su sofisticada destrucción. Creo que es una cuestión importante, ya que “desconfiar de la cámara como instrumento de registro” es la premisa fundamental del Cine Moderno, ¿qué otra cosa implica Citizen Kane?. Pretender retornar a la pureza fundante de los Lumiére es en ese sentido una falsa solución en la que cae una importante ala del Cine contemporáneo. Concuerdo con que apelar a la adaptación de ciertos procedimientos provenientes de otros campos artísticos también es un paso en falso. Claro, es que el problema de la sospecha hacia el mero registro nos lleva al problema de lo Verdadero y de lo Falso y el Cine se mueve en ese “entre” lo Verdadero y lo Falso. Cuando la función de registro de la pintura fue reemplazada por la fotografía, la pintura por fin logró cortar amarras y explorar sus propias potencialidades (Bazin y “el complejo de la momia”). El Cine, en cambio, es ontológicamente realista, pero no por ello necesariamente Verdadero.
Como se trata de un problema filosófico, cultura y epocal, el Cine no ha avanzado demasiado en los últimos tiempos en el ahondamiento de esa problemática, al igual que tampoco lo ha hecho nuestra filosofía, nuestra ciencia, ni nuestro arte. Quizá los Straub hayan sido los últimos en proponer una perspectiva nueva a este problema desde el Cine, por lo cual esta discusión en el marco de lo que dejó el BAFICI se hace aún más pertinente.
Después están las insoportables y mezquinas disputas por el reconocimiento y la distinción que tan bien hacen Nick Name y otros en denunciar. Ese también es un problema de lo Verdadero y de lo Falso, pero en un sentido inframoral. Bourdieu en el BAFICI: Campo social y Habitus van siempre de la mano (como dice Nick Name, los que cuentan son los relacionistas públicos).
Muro. Tal vez me expresé mal. Se puede desconfiar de la cámara, pero es casi imposible sin destruir el cine (es lo que quiero decir) prescindir completamente de su capacidad de registro y de la tensión con lo real que produce ese registro. Esa es la razón por la que la teoría no logra avanzar demasiado desde Bazin, siempre refutado y siempre vigente de algún modo.
Q
“Traer una película para que gane su premio tiene su aroma a nepotismo.
Aunque entiendo esa frase:
F: Eran casi todos amigos nuestros…
Q: Por eso son buenos jurados.
como una broma, quizá desafortunada, o de poca gracia.”
Así dice alguien más arriba. La broma puede ser graciosa o no, cuestión de gustos. Pero no es desafortunada. Si el director de un festival considera que una película es claramente superior a todas las otras, debe formar el jurado de modo tal que a esa película no se le escape el premio. Pero no se trata de poner parientes o amigos y decirles que voten por ella sino de todo lo contrario: que los jurados tenga un nivel de conocimiento del cine adecuado para reconocer una obra maestra cuando la ven. Lo cual no es cierto para cualquier profesional del cine. Hay gente brillante que no sabe juzgar la producción ajena. Los jurados sirven para ayudar a las películas que lo merecen, lo mismo que los festivales. No son concursos de belleza sino actos de militancia cultural.
Por supuesto, se puede preguntar aquí por la subjetividad de un planteo semejante. Pero es una objeción vana. En la medida en que un festival tiene una línea estética, es su obligación actuar según ella y defenderla poniendo en el jurado a gente afín con ella (a grandes rasgos, no puntualmente). Si cambia el director, la línea puede ser otra, pero la idea sigue siendo válida.
Q
En breves párrafos, Mariano Llinás se luce como siempre. Claro que tiene razón en todo lo que dice! ¿Por qué conspirar contra un grupo de cineastas? ¿Qué razones hay detrás de un gesto tan poco noble?
Hoy vi El Cant dels ocells.
John Lydon (1977) : “Han sido estafados”.
“Si el director de un festival considera que una película es claramente superior a todas las otras, debe formar el jurado de modo tal que a esa película no se le escape el premio”.
Es decir, está bien que el Gobierno arme la Corte Suprema a su gusto.
Imbécil anónimo. Por un lado, la corte necesita un acuerdo del senado. Por el otro se trata de armar la mejor corte o el mejor jurado posible.
Q
Los diálogos de Q y F son geniales, dignos de una ficción teatral quizás, de un radioteatro.
¿Es ficción no?