Nuevos rencores y últimas actividades sociales
por Flavia y Quintín
Primer día posBafici. F y Q reposan como si hubieran vuelto de un largo viaje. Contra lo que cabría esperar, las polémicas no se apagan y la gente sigue discutiendo y peleándose. Y no sólo en este blog. Las calles de Buenos Aires amanecieron con carteles a favor y en contra de Mariano Llinás. Pero no esperen de este post que echemos más leña al fuego. Ya habrá tiempo para eso. En cambio, nos limitaremos a contarles las últimas actividades sociales. Ayer comenzamos el día con un llamado de Gonzalo Maza con el que habíamos quedado en despedirnos. Se vino para el Tolón y, cuando llegamos, estaba acompañado por Héctor Soto. Soto es un venerable crítico chileno que el año pasado publicó una recopilación de sus ensayos sobre cine que fueron muy elogiados en El Amante. Nosotros lo conocimos a Soto en Santiago donde nos invitó a comer un par de veces pero nunca tuvimos oportunidad de leerlo más allá de algún artículo suelto. El tipo es un caballero de la vieja escuela, muy querido en su país. No hay un equivalente de Soto en la Argentina donde ningún crítico es querido por nadie.
F: En la Argentina a los críticos solo los usan. Hay excepciones, pero, en general son los enemigos del pueblo. Y además son considerados gente disminuida, frustrada, casi parásitos. Basta leer los comments. Mirá este:
“El fundamentalismo absurdo e ignorante de este blog comienza a dar verguenza e irritar. Es un cliché eso de decir que “el crítico es un cineasta frustrado”, pero claramente acá se deja a entrever que el crítico no podría ser cineasta porque NO SABE HABLAR DE CINE Y NO SABE VER CINE. Y para colmo, no sabe apreciar otras artes y las relaciones entre estas. Demasiado Q, demasiado F, mucho comentario de desayuno, y poco análisis.
Q: Qué rencor, madre mía. En compensación, me gustaría señalar un comment que me pareció muy atinado . El Bobby Fischer ese la tiene clara. Me dejó pensando que el peor enemigo de la crítica sigue siendo la complacencia y que en ella hemos incurrido más de una vez. Ya que los directores nos consideran enemigos es hora de que dejemos de hacer cosas para congraciarnos con ellos. Ayer leía a nuestro amigo Lerer en su blog y me da la impresión de que escribe para ganar amigos en la escena local. No lo digo como una acusación ni con mala onda. Creo que la búsqueda de la aceptación se ha convertido para él en una segunda naturaleza, en un estilo literario.
F: Pero no es sólo con los argentinos. Me acuerdo en Mar del Plata, cuando salíamos de la película de Agnès Varda y yo estaba furiosa porque me había decepcionado. Y Diego me decía que era simpática, que estaba bien, y cambió de tema. Es como si no quisiera entrar en conflicto permanente con las películas. Pensá que tiene que escribir todas las semanas de su vida críticas de los bodrios que se estrenan. Eso debe alterar a cualquiera.
Q: Y no es ningún tonto Lerer, pero es como si tuviera una cuota muy baja de películas sobre las que se permite hablar mal. Y para las argentinas la cuota es homeopática. Una por año o algo así. Y no hablemos de una película argentina que participa de un festival internacional.
F: Allí todos los críticos las defienden. Me acuerdo la última vez que fui a Berlín y todos nuestros amigos críticos defendían una de Burman que a nosotros nos pareció abominable.
Q: Igual reina una confusión tan grande en el cine que es muy difícil encontrar la buena causa, la línea cinematográfica a defender. Pensá, por ejemplo, en lo siguiente. El jueves Gonzalo Maza me dijo que Gasolina, la película de Guatemala en competencia, le parecía una de las cosas más horribles que había visto en su vida y que no podía entender cómo estaba en competencia en el Bafici. Algo muy parecido me dijo Horacio Bernades al otro día. Y el sábado se anunció que la película había ganado el Premio Especial del Jurado. Nuestra amiga Claire Denis la había defendido vigorosamente y le parecía una película muy valiosa. ¿Es posible que personas que no tienen ningún interés personal en esa discusión y que tienen un conocimiento bastante profundo del cine no se puedan poner de acuerdo con una película que según todas las referencias está lejos de ser hermética o complicada? ¿Cómo querés que no haya esa desconfianza, esa hostilidad entre críticos y directores? Si nadie entiende más nada.
F: Pero volviendo al día de ayer, la pasamos bien con Maza y Soto y lamentamos que se tuvieran que ir tan pronto.
Esto ocurrió al mediodía y, un rato más tarde, F y Q se encaminaron al Abasto para las despedidas del caso. En particular, a Cecilia, nuestro ángel guardián de la videoteca y sus compañeros. En el Espacio Bafici también se encontraron con el maestro Marcelo Alderete y su amiga Mariana, ahora productora de Soy Huao. También con Eduardo Rojas con el que tomaron café en el Hollywood Bar, con Jorge García que se comió un chocolate de parado y, finalmente, con Wolf y Eloísa Solaás con los que fueron a tomar un café al bar de la esquina de Guardia Vieja y Gallo, atendido por un paraguayo que estaba totalmente loco y lo quería hacer a Q partícipe de sus tribulaciones para cerrar el toldo del local.
F: El tipo era un inconsciente. No sabe los riesgos que corrió al pedirte ayuda. Es casi como pedirle ayuda a Mr Bean.
Q: Wolf estaba finalmente contento, de buen humor y aliviado por la llegada de un final sin contratiempos y un buen resultado.
F: Y además estaba muy optimista respecto del futuro del festival. Aunque todavía no lograron que saliera la tan reclamada autonomía del Bafici.
Q: Una curiosidad. El otro día recibí una invitación para participar en el Rojas de una mesa redonda con los sucesivos directores del Bafici. Después de la carta que mandó Peña al blog de Batlle, ¿se hablarán con Wolf? Y yo, ¿qué actitud debo tomar? Es muy graciosa esa carta. Supone que lo peor que le puede ocurrir al Bafici es parecerse al que hacíamos nosotros.
F: Basta. Ese tema me harta. El Bafici, en tanto proyecto personal, ha quedado hace mucho en el pasado. Ahora solo somos libres espectadores, ciudadanos del interior que disfrutan de ese enorme festival que Buenos Aires tiene el privilegio de tener.
Q: Vos sabés que ayer me pasó algo gracioso. ¿Viste que yo a veces ando por la calle discutiendo imaginariamente con alguien?
F: Sí, lamentablemente lo veo con frecuencia.
Q: Bueno, me puse a discutir con Peña y trataba de imaginar argumentos que mostraran que nuestra gestión había sido mejor que la suya. Pero no me acordaba de nuestra gestión. Eso lo podría haber discutido en el 2005. Pero hoy, el Bafici es para mí once años de historia donde todo se mezcla y el resultado final es de una notable homogeneidad.
F: A mí pasa lo mismo que a vos. Para mí el Bafici es una fiesta agotadora que siempre dio la oportunidad de descubrir películas, hablar con gente, pensar sobre el cine y escribir estos diarios. El primer diario on line lo hice con toda la redacción de El Amante, en el II Bafici. Para mí, desde adentro o desde afuera, siempre fue básicamente mucho trabajo.
Tras el café con Wolf, F y Q volvieron por un rato al hogar y se encontraron con el comment de Mariano Llinás que Q se sintió obligado a responder y que ha provocado una intensa polémica. Tal vez, piensan nuestros héroes, es sano que en LLP se discutan los grandes temas del cine argentino. Aunque a veces piensan lo contrario. Luego de ese momento grato frente a la computadora Q le propuso a F dirigirse hacia la última cena del Bafici 2009 con Albert Serra y Lisandro Alonso. Se encontraron a la salida del Q&A de Serra en el Atlas Santa Fe, donde se cruzaron fugazmente con el tío Koza, e intentaron dirigirse hacia un restaurant asiático de la zona de Palermo, pero estaba cerrado. Terminaron comiendo en el restaurant de enfrente que resultó muy mediocre.
F: A Lisandro lo vi muy bajoneado, como perdido en la vida.
Q: Creo que le va a venir bien la oferta que le hizo Thom Andersen de pasarse 40 días en Los Angeles enseñando en el CalArts, la universidad donde también da clases James Benning.
F: Me dijo Lisandro que Benning lo invitó a su casa del bosque, a ver las cabañas. Y como Lisandro también es un hombre del bosque le regalé Walden de Thoreau, para que vaya preparado (una de las cabañas que construyó Benning es una réplica de la de Walden Pond). No tengo los diarios del Unabomber para ilustrarlo sobre las características de la otra cabaña.
Q: Para mí que Lisandro no vuelve. Vamos a leer en el diario “Cineasta argentino desaparecido en California.” ¿No te parece que Benning tiene algo de psicho killer?
F: No, me parece un hombre que sufre mucho, igual que Lisandro.
Q: Tal vez Benning le comunique cierta serenidad y cierto método que le permita huir de la trampa de productores y coproductores en la que está metido cada vez que empieza un nuevo proyecto.
F: Sería una gran cosa.
Q: El que sufre menos es Serra. Ayer me impresionó lo claras que tiene las cosas. No se hace demasiadas ilusiones con el cine. El tiene el apoyo de la familia, agricultores de un pueblo cercano a Barcelona, pero su productora y mano derecha Montse sobrevive de dar clases de teatro en la cárcel los fines de semana. Como es un trabajo riesgoso le pagan bastante bien.
F: ¿Viste el libraco que sacó de la mochila cuando vinimos a casa a tomar unos tragos?
Q: Sigo atónito al pensar que alguien puede estar leyendo eso: las Memorias del cardenal de Retz, un mamotreto en francés de más de dos mil páginas. No se me ocurre pensar en un cineasta de esta generación que esté leyendo algo parecido. Cuando abandona su circo ambulante y su actitud de provocador un poco payasesca, Serra es un tipo que impresiona por el rigor y la seriedad intelectual.
F: Es un amante de los clásicos de la literatura. Parece un tipo que se leyó todo.
Q: También es muy inteligente la posición que tiene sobre el cine. Sabe que la mayor parte de los personajes que habitan el medio no entienden nada y no se puede tener una conversación seria de cine con ellos. En particular, con la inmensa mayoría de los productores internacionales, agentes de ventas, etc. Ni siquiera, piensa Serra, se puede hablar con los críticos y los programadores. Hay sólo un puñado que se salva, que está del “lado bueno”.
F: Sí, fue divertido hacer la lista de los que se supone son gente honesta y sensible, pero en verdad son unos farsantes interesados en el dinero y la figuración. Pero no la daremos a conocer aquí.
Q: Al final terminamos choluleando a un director, en contra de nuestra declaración de principios de hostilidad eterna con el mundo.
F: A veces nos pasa y es lindo.
Q: Apurate que tenemos que ir a comer con Hans Hurch.
Foto: Flavia de la Fuente

Me parece que entre críticos y cineastas hay un consenso que es más que suficiente, hasta excesivo en algunos casos particulares (como el de Serra), diría yo.
Q,
tengo una cuestion
En serio, con lo de eliminar la competencia internacional que sugerís en tu columna de OtrosCines, no tiene una ventaja el tener esa competencia?
Cuando te referis en concreto a:
“la necesidad de pagarle el pasaje a los directores que compiten, cuando no son necesariamente los invitados más interesantes.”
esta ‘necesidad’ no puede ser vista tbn como una inversión a futuro? Por ejemplo, no podría hoy tenerse a directores en su momento desconocidos como Koreeda, Zhank Ke Jia ó Koon-ho Bong volviendo al Bafici a realizar alguna actividad ya consolidados?
Saludos
Quiero hacer aquí una DENUNCIA: Quiero denunciar la connivencia y el cohecho entre F&Q y Cecilia!! Ahora entiendo como hace Flavia para ver las peliculas en DVD comoda en su casa!! Yo estuve acreditada en el BAFICI y a mi nunca me dieron una pelicula para ver en casa!!! Las peliculas hay que pedirlas un día antes y verlas ahi adentro de la videoteca.
Una de dos: o le dejan llevarse una copia a todos los acreditados o no le dan a nadie!!
(esto va medio en broma y medio en serio)
Con la misma buena onda que comentan Q. y F. voy a volver a explicar –algo que ya hice antes– porqué suelo tener más apreciación por las películas del BAFICI que las que tienen ustedes. Ya he usado la teoría/metáfora del torneo de tenis, ahora para cambiar podría usar una más afin a Q: el fútbol.
Digamos que ustedes sólo ven partidos de Primera A, o de la Champions League, y se pueden dar el lujo de decir si el Liverpool ya no juega como hace un par de años o si el Inter es “Ibrahimovich y diez más”. Mi trabajo cotidiano consiste en ver partidos de Primera C y Primera D, de a cuatro por semana, y será por una cuestión de expectativas extremadamente bajas, pero lo que siento es al ver películas en el BAFICI es que en su mayoría operan en un nivel muy superior a la media que acostumbro ver.
Hagan el siguiente ejercicio: vean “Esperando la carroza 2″ y después “Tekton”, como me pasó a mí. La de Donoso les parecerá cercana a una obra maestra.
O mi recorrido del jueves: “La risa”, seguida por “Rápidos y furiosos”. Y después me cuentan si no empiezan a creer que Ivan Fund es el realizador más sutil del planeta.
No por esto es que me estoy defendiendo –he dicho que salvo las de Piñeiro y Moguillansky las demás películas nacionales me parecieron aceptables y no mucho más–, sólo estoy explicando que me parecen películas interesantes que alimentan discusiones sobre el universo de “los chicos de la FUC” o las relaciones entre el cine y el teatro. Las demás no alimentan sino loos bolsillos de los productores.
De cualquier manera, me cuesta lidiar con descalificaciones gruesas (del tipo “cine concheto”) o peleas en las que siento tienen más peso ciertas cuestiones de ego personal que reales diferencias estéticas. O siento que algunas son posturas que sólo buscan desafiar el nuevo status quo de la crítica, que parece ser el de “el taller Llinás”.
Anyway, es largo. Igualmente, pese a lo que creen ustedes, tengo pilas de emails de cineastas enojados y algunos directores conocidos que me pasaron de largo durante el BAFICI. Y soy de los que están empezando a creer que el cine no es tan importante como para andar arrojándose objetos en la vía pública.
El tema críticos vs. cineastas es algo que tendré que pensar más seriamente y seguro volveré sobre eso en breve.
Los dejo que tengo que ir a ver DRAGONBALL Z
Saludos,
Peacock
PD. Flavia, recordás mal: coincidí con vos que era una película anodina la última de Varda. De hecho, tan anodina nos resultó que sentí que ni siquiera nos dio para hablar mucho más, aunque recuerdo varios comentarios al respecto.
si lee un libro de dos mil páginas sobre la copulación de escarabajos debe ser buen director! aguante la lectora proletaria!
Estuve en la conferencia de Serra en el Atlas.
Nunca vi un tipo tan pedante y pretencioso.
Tanto verso para defender una videoinstalación pseudopictórica, que él llama cine.
TOLERANCIA supo decir… ¿Piñeiro?
Es curioso eso de las discrepancias. En este viaje me di cuenta que la discusión por una película puede generar el quiebre de esas delicadas relaciones diplomáticas que son las amistades intelectuales. Recuerdo al excéntrico de Tag Gallagher preguntándome, ya que yo soy chileno, cómo no podía gustarme “Missing” de Costa-Gavras, que él tenía en muy alta estima; o ser testigo de la furia de Quintín a la hora del café quien, ante mi negativa de considerar “Undertow” una gran película, me atacó impunemente con una bolsita de azúcar semi vacía. Yo sin embargo, le agarré estima a Héctor Soto, con quien estoy en desacuerdo el 80% de las veces, porque fuimos a ver la de Agnes Varda, llegando tarde a la sala y quedando en primera fila, y ambos quedamos medio obnubilados quizás no ante la película, pero sí ante la mujer, que en este caso es como casi lo mismo. La cinefilia es un ejercicio de complicidad, con cintas, directores, otros cinéfilos, y creo darme cuenta ahora que nos sentimos traicionados y más solos cuando descubrimos que esa complicidad no es absoluta con el resto de las personas.
En fin. Yo por mi lado nunca me sentí solo en este Bafici y, ahora desde Chile, les mando un abrazo a Quintín y Flavia, y a Acuña y Wolf y Jorge García y hasta Porta Fouz (que me hizo ver esa que debió llamarse ‘Mamarachas en el ring’, pero que aún así perdono), por la excelente semana que pasé. Concuerdo con lo dicho por Ruiz cuando presentó “Nucigen Haus”: hay algo admirable en la cinefilia argentina.
¿Se podría saber con más exactitud qué molestó a De la Fuente, F y Lerer, Peacock del filme de Varda? ¿Cuáles fueron los comentarios a los que se refiere el segundo?
Mi opinión de “Les plages d’Agnès”
La grand-mère de la Nouvelle Vague hace recuento de playas y acontecimientos de su exactamente octogenaria vida y como al pasar nos deja otra obra de gran reelevancia cinematográfica y un ejemplo de documental (auto) biográfico. Arena, mar y cielo. Desde el principio esos tres telones de fondo o naturales escenografías se revelarán como el sedoso hilo elegido para desplegar las historias de vida de una gran artista. Y habrá espejos, pájaros de cartón, telas, redes, escobas y un carro llevando una pantalla con imágenes-recuerdos para que conozcan los que no estuvieron allí, los hijos. Nuevas generaciones, esos que deberían saber quienes son la poética y lírica Agnès, Godard, Birkin, Philippe o Resnais y tal vez todavía no lo saben; entretenidos con efectos visuales sin argumento o personaje alguno. El cine es lo que se ve aquí, es gente con energía, vitalidad, ganas de contar una historia… de ficción, de vida. Un sendero andado día a día con imaginación, con belleza, con la cadencia de las olas al posarse en una playa… Un canto de y a la vida, un canto de y al cine.
Y PPP vos sos una ilustre desconocida y Flavia es Flavia, la trayectoria sino garpa para algo de quésirve, sorry nena Flavia mira, cuenta, y de la mejor manera lo que ve y eso se agradece ymucho.
¿No saben si hay alguna remotísima posibilidad a futuro de que se programe alguna retrospectiva de Benning en la Lugones o similar? Vi “Casting a Glance” y me pareció una de las mejores películas del festival, una maravillosa exploración estético-temporal sobre la geografía y los límites plásticos de un formato cinematográfico.
Luego me di cuenta que me había perdido la iRResistible “RR” (por cierto, muy bueno el artículo de Kent Jones al respecto) y ya era muy tarde para remediarlo.
Sí, fue divertido hacer la lista de los que se supone son gente honesta y sensible, pero en verdad son unos farsantes interesados en el dinero y la figuración. Pero no la daremos a conocer aquí.
¿En dónde, por favor?
Los diálogos, si no edificantes, son muy graciosos.
me niego a creer que a quintín le haya gustado undertow… me revuelco en mi tumba (por suerte ayer tnt me regaló love actually)… pero bueno. sentido es el mail del crítico chileno. sobre todo cuando declama “La cinefilia es un ejercicio de complicidad, con cintas, directores, otros cinéfilos, y creo darme cuenta ahora de que nos sentimos traicionados y más solos cuando descubrimos que esa complicidad no es absoluta con el resto de las personas”. el tema es que si habitase nuestra querida patria celeste y blanca, no podría soportar la complicidad de los críticos con los cineastas y que básicamente está dada por el aspecto cholulo de las luminarias, tanto para denostar una película como para alabarla. esa amistad hace que algunos cometan tropelías que luego les serán recordadas en el purgatorio, como cuando nuestro estimado lerer defendió no sólo el bodrio de “nacido y criado” sino la actuación del sobrevalorado pfenning. se trataba del último estertor de trapero como director, función que ahora ejerce de forma mecánica y especuladora (”Leonera”). trapero tiene la pasta para ser un gran productor, decisivo más no intrusivo en extremo (como los weinsten al comienzo). sholz también tiene lo suyo. y bernades y battle también. todos ellos, a un tiempo, eligen congraciarse con algún nuevo director para saber qué se siente sentarse a su mesa. ¿lo hacen de forma conciente? desconozco sus mecanismos mentales. no me interesan. pero sienten la necesidad -a veces rayana con el chauvinismo, que se aprecia mejor en los festivales- de alabar a diestra y siniestra, sin cuestionar a estos jóvenes que parecen muy inteligentes y que, a la larga, los invitarán un fin de semana a la casa de papá en alguna mansión del corredor norte. y caso paradigmático de la complicidad (en este caso con los críticos, para quienes parece que realmente escribe) es leonardo d´espósito. un muchacho que se escuda en calificaciones mínimas para atacar cualquier película con viso de aceptación masiva. ojo, no soy sirvén. no me corran por ese lado. pero en algún punto de los 90, la línea se cortó y la crítica dejó de pensar en su destinatario natural: el lector. al contrario, en ésa época (que no duró tanto, porque se inició también en los 90), los críticos empezaron a hablarse entre sí y a los directores y actores amigos/enemigos, repartiéndose palos. el lector quedó como rehén involuntario: algunas veces se lo usó para demostrar la valía de una película; otras para lo contrario. pero el explicar porqué una película puede ser buena o mala (siempre en los medios masivos) quedó supeditada a si los diegos (battle y lerer) tenían afinidad con los directores/actores/(y, nueva categoría fruto de la fuc y el nca)productores. los diegos escriben bien. los diegos son buenos en el fondo. y disfrutan del cine en sus más variadas acepciones (aunque b no tanto como l). sin embargo, tiene que expandir sus horizontes de llegada. recuerden muchachos que escriben para todos. y su desafío más grande es lograr que ese “para todos” no sea el “todos” al que apela sirven para hablar bien de brigada explosiva, sino el “todos” que, en un futuro, pueda sentirse inclinado a visitar el bafici. ¿me explico? hay, es que por estos días todavía no saben si mandarme al cielo o al infierno. liam, ven a rescatarme…
Quintìn: sabès muy bien que el canon cinematogràfico està en crisis, que es como decir que el cine contemporàneo va para cualquier lado… Y no deja de ser una suerte, visto los nombres que se proponen (y autoproponen, como Serra) para el canon.
Por otra parte, esa idea del artista sufriente a esta altura es puro marketing: los que sufren en serio lo hacen en silencio. Y no son lo que estàn abonados a Cannes, precisamente… Eso no es sufrimiento: es la “tristeza de los niños ricos”.
Euros: Manuel Salto y su perorata histérica sólo puede defecarte a vos, dado que se encuentra encima tuyo.
Luego, cuando alguien escribe “ESAS BOLUDECES PSEUDO-MARXISTAS” en medio de un debate sobre políticas culturales además de cinematográficas, está demostrando sui reverenda inconsistencia y deshonestidad intelectual.
Yo tengo una forma muy rápida de reconocer a un imbecil: es el que utiliza la palabra “pseudo” para descalificar a un tercero. Abrazos.
Aca estoy, gorda… es que Luc Besson me dejó de cama.