Publicado en Perfil el 19/4/09
por Quintín
En los últimos días dos notas periodísticas sacudieron un poco el ambiente de la literatura argentina juvenil. No fue un terremoto importante pero el artículo de Patricio Pron en la revista española Etiqueta negra fue, por lo menos, una novedad. Allí, bajo el subtítulo Una gira supuestamente divertida con escritores argentinos que jamás volveré a hacer, el escritor rosarino residente en Europa destruye a los colegas que lo acompañaron en la presentación en Madrid y Barcelona de la antología La joven guardia. El tono de Pron es castizo, es decir altisonante y efectista, pero consigue ser lapidario. Su impresión sobre los otros autores (al menos sobre los tres varones, porque a la única mujer la describe como a una especie de autista) es que se trata de unos patanes cuyo único interés es abrirse camino para ganar la mayor cantidad de dinero posible, de provincianos ignorantes que pasan papelones públicos. “Las presentaciones habían sido en sus mejores momentos, apenas contradictorias e incomprensibles y, en los peores, simplemente escandalosas y habían dejado un tendal de opiniones negativas de sus asistentes en blogs y en prensa.” Una frase del artículo resume la indignación del cronista: “Alguien tendría que haberles dicho que la literatura consiste en leer y en escribir libros. Pero nadie lo había hecho y yo estaba demasiado ocupado tratando de averiguar dónde, en qué punto del camino, la literatura argentina se había jodido para siempre.”
Digamos al pasar que la transcripción de dichos privados de sus compañeros le ha valido a Pron la acusación de traidor y de espía. Por otra parte, sus conclusiones son tremebundas, pero no queda claro si se limitan a cuatro individuos o se extienden a una generación, a un oficio o a la Argentina toda. No hay duda de que Pron exagera. Vargas Llosa tenía razones para preguntarse cuándo se jodió el Perú en Conversación en La catedral, pero no hay ninguna prueba de que la literatura argentina se haya jodido más que el país en general. En ese sentido, la otra nota periodística viene a arrojar alguna luz sobre el tema. Apareció en Crítica el sábado 11, está firmada por Iván Schuliaquer, se titula De qué viven los escritores argentinos y la ilustra una foto del escritor Félix Bruzzone caracterizado como limpiador de piletas de natación (su trabajo alimentario). Según Schuliaquer, la cantidad de escritores argentinos que viven de la literatura no supera la decena. Y, como si esto fuera poco, los que lo hacen de la escritura en general (periodismo, traducciones, docencia) tienen enormes dificultades para llegar a fin de mes. Cotejando los dos artículos surge una pregunta tan ingenua como sin respuesta evidente: ¿por qué hay gente tan ambiciosa materialmente, tan interesada por el dinero en una ocupación que difícilmente llegue a satisfacer necesidades económicas modestas?
Para terminar de sembrar la confusión, me gustaría referirme a otro hecho reciente, esta vez la publicación local de El camello, de Gerald Tywhitt-Wilson o Lord Berners (1883-1950) por parte de la La Bestia Equilátera. Esta nueva edtorial no se especializa en zoología sino, al menos hasta ahora, en delicatessen británicas ya que han publicado también a Muriel Spark y a Julian Maclaren-Ross, además de una obra de Luis Chitarroni que se llama, apropiadamente, Mil tazas de té. Berners fue un señor noble y millonario, consagrado al ocio y a la practica de la literatura, la pintura y la música, según nos explica el prólogo de Matías Serra Bradford. La edición de El camello, una miniatura inquietante, de discreta y alevosa perversidad, parece la contracara exacta de ese mundo de escritores menesterosos y desesperados. ¿Es que hay una literatura de los pobres y otra de los ricos? Esa vieja pregunta vuelve a acecharnos.
Foto: Flavia de la Fuente

¿por qué hay gente tan ambiciosa materialmente, tan interesada por el dinero en una ocupación que difícilmente llegue a satisfacer necesidades económicas modestas?
La respuesta sí es evidente y tiene que ver con esa mezcla de vanidad y sensación de superioridad que da el estar a la moda, ser leido y tu nombre comentado…cuántas veces se uso la palabra genio para hablar de un escritor?
Un poco relacionado con esto es el tema que un diario es una empresa de las mas riesgosas y con poca ganancia y sin embargo siguen saliendo diarios nuevos…hay ganancias asociadas a la empresa que son mas que materiales.
En cuanto a la acusación de provincianos ignorantes, me parece muy prejuiciosa de parte del tal Pron.
A lo mejor porque en los últimos años el dinero se ha transformado en la único interés validado socialmente. Y supongo que los más jóvenes – escritores o no – han crecido bajo ese paradigma.
El único interés. El. (No habría que comentar los domingos por la madrugada).
Estimado señor:
Valerosa y justísima reflexión. Acabó de concluir una recopilación de escritos de Eduardo Wilde. Muy divertidas son sus reflexiones finiseculares sobre “la imperiosa necesidad de figurar” de nuestros plumíferos. Nada ha cambiado en el gallinero. Recuerdo haber leído que Ortega y Gasset sostenía que “los argentinos no quieren escribir, quieren ser escritores”.
Tengo para mí que si no se engendran grandes novelas en la Argentina es por falta de esfuerzo. ¿Quien hoy es capaz de dejar el pellejo por el arte? Antes de Wilde, leí “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina?”, una agradable aunque menor novela policial. Me impresionó saber que el autor trabajó duramente noche tras noche por años para labrar una trilogía que se ha convertido por buenas y malas razones en fenómeno de ventas. Aira ha mostrado aquí el otro camino. Abrió un claro en la espesura y todos se arrojaron de cabeza a seguirlo. Cualquier hijo del vecino escribe una novelita apresurada e inverosímil (¡es tan difícil la verosimilitud!). Sirve para ganar algún dinerillo y, sobre todo, para figurar.
Le envío mis respetos y lo felicito de nuevo por la cobertura del Bacifi, de lejos lo mejor que he podido leer.
G.B.
PD: ¿Me permite una última cita?. Escribió el gran John Banville: “Escribir novelas es inhumano, requiere ocio y entrega de largo aliento. La disciplina lo es todo”.
Félix Bruzzone me parece una persona inteligentísima. Quería decirlo. Deseo que se confirme lo que promete, porque puede ser un referente clave de la literatura argentina. Busquen un reportaje que le hicieron en La Nación hace un tiempo. Sus respuestas le responden a Pron retrospectivamente.
Creo que la literatura argentina está pasando un buen momento. No brillante, porque escribir es difícil, requiere tiempo, esfuerzo, se entrega demasiada vida por tan poco arte, como decía Chandler, pero sí prolífico y sobre todo abierto, gracias en buena parte (no me cansaré de decirlo) al enorme trabajo previo de Aira. El caso es que hay varios escritores jóvenes que desde hace rato vienen pidiendo pista: Bruzzone, Pola, Cucurto, acá tenemos a Necrófilo, Anastasi, después un peldaño más arriba están Fabián Casas, Alejandro Rubio, María Martoccia, Incardona, entre otros. No es un mal panorama.
Sobre el ansia de figuración, nada puede hacerse. En un punto es un efecto secundario de esa apertura. Al entrar tanta gente al circuito, es inevitable que también entren los paracaidistas. Después el tiempo pone a todo el mundo en su lugar. Y sobre el dinero, qué decir. Casos que se me ocurren. Kafka: tuvo que vender seguros. Borges: tuvo que trabajar de auxiliar de biblioteca. Aira: hasta hace poco tuvo que traducir best sellers para mantener a su familia.
Todos los escritores, jóvenes y no, de todos los países del mundo, periféricos o no, forman grupos para ir conquistando espacios, atención crítica, publicaciones en editoriales trasnacionales y dinero. Eso no tiene nada de nuevo, de sorprendente ni de malo. A veces estos grupos vienen amparados con una literatrua de inmensa calidad, como el Boom, quizás la mafia literaria más exitosa del siglo pasado, sólo comparable con el cártel de Medellín. A veces esos escritores son pésimos, como los del crack mexicano, cuyo modelo de novelas “alemanas” y premios españoles parecen seguir al pie de la letra el mismo Pron y el otro “hit” joven argentino, Andrés Neuman. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol.
En mi opinión, lo que le pasó a Pron es que unos días antes o después del Nueva Guardia tour leyó la antología, o al menos los cuentos de sus compañeros de viaje, o las “crónicas” del tour de Terranova, y quedó paralizado del terror. Decidió, atinadamente, que NO quería formar parte del nuevo club, lo que en su caso, dada su “fama”, más bien quería decir liderarlo. Se dio cuenta de que además de ser menos “célebres” que él, eran malos. Quizás su respuesta no habría sido tan radical si sus compañeros hubieran sido los que, a juzgar sólo por la ya célebre antología, son los mejores escritores del grupo creado por Maximiliano Tomás: Mariana Enríquez o Pedro Mairal.
Después de meditarlo un par de días, Pron pensó que si tenía que identificarse con alguien joven, era mejor mirar para otro lado, para un lado donde están Jorge Carrión, Juan-Cantavella, Fernández Mallo, Mercedes Cebrían o Manuel Vilas, quienes ya ocupan o no tardarán en ocupar el sitio privilegiado del canon joven español, y que de pasada escriben bien. Muy bien. ¿Para qué arrastrar un ferrocarril mediocre si te puede jalar uno de última tecnología (que, dicho sea de paso, los españoles after pop muchas veces confunden con la innovación literaria)?
No hay que asustarse de nada. Quizás el problema principal de la Jóven Guardia es que su deseo por establecerse como la literatura joven oficial de Argentina fue demasiado evidente y prematuro. La antología se publicó antes de que desaparezcan los tendrán que desaparecer y, sobre todo, antes de que lleguen los que tendrán que llegar, como Iosi Havillo o Carlos Busqued (no los he leído aún, pero imagino que en un sentido o en otro son nombres que se tienen que tomar en cuenta el día de hoy). Ya se sospechaba esto por dos hechos, uno parcialmente subjetivo y el otro estadísticamente objetivo: 1) La calidad mediana, en general, de los textos y 2) Que todos los escritores, menos uno, fueran porteños, pues los escritores de provincia suelen tardar más en aparecer. Quizás un error de cálculo de Maximiliano Tomás fue creer que los mejores exponentes de una generación literaria serían, casualmente, sus amigos de barrio y de asado. O quizás fue una custión de suerte o de destino, pues elaborar antologías amistosas y alabar los textos de tus vecinos o compañeros de fútbol es válido, sólo que el destino o el azar castigaron a Maximiliano con amigos, casi todos, mediocres.
Pron, por su parte, en vez de preocuparse tanto por sus compañías, debería plantearse su carrera literaria de otra forma, centrándose en los libros, como él dice, tan heroicamente que hasta mi bisabuela (y no es Aurora Venturini) se conmovió. He leído dos novelas (Nadadores muertos y Una puta mierda) que considero simplemente maravillosas. Pero también leí la última, El comienzo de la primavera, que me pareció una basofia. Una basofia, claro, muy vendible en España (pues los editores españoles, que consideran a sus compatriotas bastante imbéciles, seguramente creen que no serían capaces de entender y apreciar un libro como Una puta mierda) y, por qué no, en Alemania.
Y con esto de que si uno se atreve a criticar a alguno (o mejor, a todos) de estos jóvenes se convierte de inmediato en un envidioso que se muere de ganas de aparecer en la joven guardia, aclaro: No soy joven, ni argentino, ni escritor.
Etiqueta Negra no es española Q. Es peruana.
Saludos
¡Es verdad! Es peruana. Mil disculpas.
Q
“¿por qué hay gente tan ambiciosa materialmente, tan interesada por el dinero en una ocupación que difícilmente llegue a satisfacer necesidades económicas modestas?” Se podría decir lo mismo de muchas otras artes, empezando por el cine, donde la relación costo-beneficio es abismal… en el caso de los independientes, claro. En otros casos se entiende perfectamente.
“¿Es que hay una literatura de los pobres y otra de los ricos? Esa vieja pregunta vuelve a acecharnos.”
Me extraña la “vieja pregunta”, Q. No por lo vieja sino porque fue contestada hace rato y no solo para la literatura: si, el arte es clasista. Basta ver a Cosme de Medici o a Constantini frente a los que solo se pueden comprar un caracol con la la frase “recuerdo de Mar Chiquita”. O a los amantes de la ópera frente a los amantes del Ópera. O a los que pueden educar su gusto frente a los que no pueden ni darse el gusto de educarse.
Claro que e medio está la medianía de la clase media. Que incluye a los que se quejan de que cites autores y les arruines el domingo con la certeza de que no se molestaron en leer algo mas que el diario…
Pero de ahí a decir que en la Argentina no se escribe bien por “falta de esfuerzo” (comment de las 12.42) hay un abismo (de desdén aristocrático): suena a decir “acá no trabaja el que no quiere” mientras se toma el te de las cinco…
me encanta la lista de los buenos nuevos (algunos de bastante más de 40, en los Estados Unidos estarían entre los consagrados o los olvidados) que hace Yupi. Demuestra que es la más pobre “generación” literaria argentina desde la que inauguró la literatura “nacional” con la generación de 1837 (a ver, busquen otra década argentina más pobre, la de 1920 tuvo a Borges, Girondo y 78 más por el estilo, la de 1960 Piglia, Briante, Puig y 49 por el estilo, la de 1900 Lugones, Macedonio y unas cuantas decenas parecidas, etc.) Quizá desde los 90 ya venga la malaria, no es que ahora sean todos y todas tan poco interesantes como la admirada Pola
Guille
¡El arte es clasista!
¿El arte? Oh, sí: volvamos a los incendios. La lucha de clases lo exige.
NP: no tenés remedio. Hables de cine o de lo que sea, siempre aparece tu “helada y laboriosa nadería”, como en cierto jesuita famoso.
Imposible hallar un mejor nick para vos: No Placé.
¡El arte es clasista! Santo dios, cuánta impunidad.
(Ahora seguiré leyendo el diario, che. Mi querido Globito dio cátedra otra vez.)
Guille, ¿querés que reconozca que no tenemos genios? Lo reconozco. Pero si levantamos tanto la vara no queda nadie de los citados por vos mismo, empezando por Girondo, un escritor mediano, siendo indulgentes… Piglia es lo que vemos: un buen profesor. Briante es lo que fue: un buen cuentista. A Puig nadie lo confunde con un genio irrefutable. ¿Qué nos queda después de la demolición? Borges, solo, sentadito en un friso, con la compañía de algún libro de Arlt, alguno de Bioy, alguno de Cortázar y algún par más de otros. Entonces en este punto damos por clausurada la literatura argentina y cerramos las editoriales. Chau. Y se trata de lo contrario. Si la obra de Aira cumplió una función clave fue la de romper esa parálisis. Para ilustrarla se me ocurren unos versos bastante graciosos de Calamaro:
No importa de quién seas amigo,
Si sos alguien o sos cualquiera
Cualquiera es cualquiera…
¡Y encima lo niega!
Lord. Parece que te propusiste ser la policía de Prividera y perseguirlo e insultarlo en todos los posts. Tu actitud me parece lamentable.
Q
Tomo el último comentario de Yupi, tan breve, sensato y lúcido como quisiera haber sido yo en toda esta trifulca alrededor del nuevo cine argentino, y voy a tratar de encuadrar mi punto de vista desde un lugar similar para dejarlo definitivamente aclarado, si esto es posible. Mi exasperación -es cierto, Quintín, no estoy calmado, lo reconozco- viene cuando leo sobre supuestos y nunca explicitados virtuosismos, cuando he leído que Martel es la nueva Bueñuel, cuando la pobre Lucrecia ni quedándose pelada y dejándose de afeitar el bigote podría parecerse al aragonés, cuando un nonecálogo es más un catálogo de excusas que un verdadero programa: no se resolver una trama entonces hablo de “vaguedad en la información narrativa” y de “falta de cierre en las historias”, no tengo nada interesante qué decir entonces lo de “héroes débiles, en el sentido de que no tienen una motivación clara y deteminada”, ni se cómo decirlo y la remato con “hilos narrativos también débiles”.
Yo no pido, ni exijo mucho menos, ni soy quién para hecerlo, que haya genialidad en el cine argentino, son las apologías desmedidas y fraudulentas que lejos de ser inocentes forman parte de un marketing, de un negocio en el que a diferencia de la litaratura, como plantea este post, sí mueve mucho dinero, las que lo hacen. Me revienta soberanamente que me tomen el pelo tratando de venderme gato por liebre, cuando quedó muy claro con la escena de la puta de El custodio, que ni de gatos saben.
Estás muy equivocado, Q. No soy un perseguidor ni un agresor y creo que lo sabés, pero quizá la amistad con NP te dificulta ver claramente.
Por ejemplo, no vine aquí siguiendo a nadie, sino para leer tu entrada y los comentarios. En eso estaba cuando tropecé con la tontería de que el arte es clasista, más un ataque por cosas dichas en posts ajenos a éste. He señalado una y he respondido al otro. No usé las mejores formas, es cierto, pero tampoco las peores, habida cuenta de que, según Prividera, discutir conmigo es rebajarse y enlodarse.
Sin embargo, entiendo tu molestia. Dado que me interesa la discusión de ideas en un clima de camaradería y no entrar en peleítas con hiperegos, aquí va mi punto final en cuanto a NP.
Dos cosas:
Estoy muy de acuerdo con lo que dice yupi (agregaría unos cuantos escritores) y con algo de lo que señala Pustulio. Quizás los libros de la Joven Guardia aparecieron antes de que decantara la lista de escritores.
Pero por otro lado, me parece postivo que se escriba, se arriesgue, que se ponga el cuerpo. Son todos bastante jóvenes y tiene mucho por escribir todavía.
Yo los leo con entusiasmo. Algunos me gustan, otros, decididamente no, pero celebro que escriban, que publiquen, que se muestren.
Pedro Mairal escribe cuentos más que buenos.
A Gonzalo Castro, Havilio, F. Bruzzone, los sigo atentamente (y los espero).
La segunda:
Q, me parece que malinterpretaste a Lord. No fue para tanto.
El artículo de Pron es malo y destila mala leche. No sólo es un robo descarado a un brillante artículo de David Foster Wallace, sino que carece de sustancia y está bastante mal redactado.
No podría negar que ese grupete de imberbes esté obsesionado por la plata y la fama, pero el artículo en cuestión -que parece pensado para hablar mal de la “nueva literatura argentina” (?)-, sólo consigue echar sombras sobre su autor, que escribe desde el resentimiento y la mala fe.
Lord Jim, digame quien es el famoso jesuita ¿fray Luis de Leon? ¿Irons?
Inquietante el post
El problema de los escritores es que la ficción literaria es el único “negocio” en el que los vivos compiten con los muertos. ¿Cómo podrían tus papelitos llamar la atención en medio de semejante seleccionado? ¿Qué tipo de juicio o enfermedad puede llevarte a manotear a un Fresán en lugar de Lucrecio? Se diría que no queda otra que las pullas inocuas de los suplementos domingueros.
A la lista de Yupi, me gustaría agregar a un escritor cordobés que ha publicado un par de libros de cuentos notables: Sergio Gaiteri. Abrazos.
¿Gonzalo Castro no era editor?
no me parece que a la práctica del arte le venga bien la técnica de establecer podios o rankings o el tan mentado y ambicionado canon. El top five o lo que sea. Me siento más cómodo pensando en una red o en la figura de una constelación, en la que hay estrellas mayores y menores en tamaño volumen y masa, pero todas emiten su luz y todas forman parte del mismo sistema o del mismo universo.
Después, qué importa del después, están los egos y el narcisismo propios del arte y quienes lo practican, la necesidad de creerse alguna cosa para hacer una obra, y mucho después y antes y siempre está el tiempo que pasa y decanta y la obra realizada que queda y se valora, más temprano o más tarde.
Por eso me incomoda un poco el papel de algunas personas que actúan de propagadores o propagandistas y repiten un solo nombre sin parar como si fuera un mantra, pensando que de esa manera se impone ese artista sobre todos los demás en la consideración del resto de los mortales.
Lo que pasó en torno a este affaire revela de algún modo –como alguien decía en otro post- que se esta produciendo un tardío “malestar en la cultura” en relación con la NNA, parecido al que se da con el NCA. Esta nota que acabo de leer es una muestra, aunque con una virulencia torpe que termina agotando el cuestionamiento por la falta de un análisis de fondo:
http://www.nacionapache.com.ar/archives/2929
Cosme: escribió un libro editado por Entropía, Hidrografía doméstica.
Equidna,
el famoso jesuita es Baltasar Gracián. La cita que hice corresponde a un poema de Borges. Aquí va.
Baltasar Gracián
Laberintos, retruécanos, emblemas,
helada y laboriosa nadería,
fue para este jesuita la poesía,
reducida por él a estratagemas.
No hubo música en su alma; sólo un vano
herbario de metáforas y argucias
y la veneración de las astucias
y el desdén de lo humano y sobrehumano.
No lo movió la antigua voz de Homero
ni esa, de plata y luna, de Virgilio;
no vio al fatal Edipo en el exilio
ni a Cristo que se muere en un madero.
A las claras estrellas orientales
que palidecen en la vasta aurora,
apodó con palabra pecadora
gallinas de los campos celestiales.
Tan ignorante del amor divino
como del otro que en las bocas arde,
lo sorprendió la Pálida una tarde
leyendo las estrofas del Marino.
Su destino ulterior no está en la historia;
librado a las mudanzas de la impura
tumba el polvo que ayer fue su figura,
el alma de Gracián entró en la gloria.
¿Qué habrá sentido al contemplar de frente
los Arquetipos y los Esplendores?
quizá lloró y se dijo: Vanamente
busqué alimento en sombras y en errores.
¿Qué sucedió cuando el inexorable
sol de Dios, La Verdad, mostró su fuego?
Quizá la luz de Dios lo dejó ciego
en mitad de la gloria interminable.
Sé de otra conclusión. Dado a sus temas
minúsculos, Gracián no vio la gloria
y sigue resolviendo en la memoria
laberintos, retruécanos y emblemas.
S.S. es una gran cuentista, el haber permanecido con la boca cerrada en medio de estos personajes la muestra además como una persona de una sensibilidad agudísima.
Buen artículo, que divierte como divierte ver miserias humanas que nos son ajenas. O no.
¿Lo importante es que se escriba? Cualquier pelotudo tiene un blog, pero no cualquiera es escritor. No hablo de inspiración ni de genio, sino de trabajo, constancia, oficio, adecuado uso del lenguaje y buenas cosas para contar.
murió Ballard
http://www.nytimes.com/aponline/2009/04/19/books/AP-EU-Obit-JGBallard.html?hpw
Sí, qué tristeza.
Lo importante es escribir y leer pero Pron admite no haber leído a ninguno y si hablan (aunque sean pelotudeces) son unos bobos y si no hablan (caso s.s) son algo igualmente despreciable.
Es un poco mucho.
Yupi
entre Borges y Pola hay un universo. Es cierto que no todos los escritores interesantes son Emily Dickinson u Homero, pero hay muchos de segunda línea que valen la pena (incluso de tercera o de cuarta), pero no por eso hay que comparar a gente relativamente interesante como Briante (ser un buen cuentista no es algo tan menor, al menos para mí) con Incardona o Llach. A comienzo de los 70, en el amplio mundo cultural porteño éramos muchos (recuerdo a Libertella, entre otros, pero éramos muchos) los que pensábamos que Puig era un escritor excepcional (y recién iba por The Buenos Aires Affair). En 1983 discutí con Perlongher sobre si Aira (que había publicado nada más que Ema la cuativa y estaba por mandar a imprenta Las ovejas y el vestido rosa era nuestro futuro Borges o era otra cosa que no lográbamos clasificar). No es que ahora vemos que Borges o Aira o Puig son escritores valiosos, muchos los vimos cuando iban por el segundo libro o el tercero o incluso antes. De los que ahora van por el segundo, el tercero o el cuarto o el quinto ¿quién te parece que es el Aira, el Puig o algo similar de ahora?
Guille
Fabián
tenés razón: qué hace que alguien (que crea que le interesa la literatura) lea un libro de Fresán en vez de Lucrecio (o sin ir tan lejos y sin exigirle al lector una formación tan exquisita) de Dickens, Stendhal o Tolstoi.
Cuando yo era adolescente creía que, además de Kafka y Borges (que todavía no era popular y famoso, pero ya era muy conocido y nada leído) había que leer a la gente joven de entonces, digamos a mis mayores: Castillo, Briante, Piglia (todos que empezaban). Ahora, más viejo, conciente del poco tiempo que me queda en este mundo azaroso, prefiero releer a Dickens, Austen, Auden y descubrir de ellos (y de otros similares) los tesoros prodigiosos que no tuve tiempo todavía de visitar, en vez de leer cien cosas de Llach, Pola y gente parecida y quizá tener la suerte de leer un par de líneas que no sean tristemente mediocres como gran premio.
Es una tara mía, de la vejez, supongo.
Guille
Una pregunta: ¿alguien tiene información sobre qué está haciendo Raschella?
¿Cómo que no hay genios en la nueva literatura argentina? ¿Y Paluch, De la Puente o Veira? Estos proceres de la lengua española ya van por la edicion número diez y siguen sumando.
Los comentarios de Fabían y guille (de la 1.13) me dieron verguenza ajena. Posta.
Perdoname la vida, Santi. Soy viejo y no tengo tiempo de descubrir la genialidad del mundo contemporáneo (menos aun gastarlo buscándola en el lugar equivocado: la literatura argentina escrita por los menores de 40).
Guille
la literatura no puede empezar antes que la vida. señores del nicho unidos, por favor déjense de joder con los combinados y permitan que los neoperonistas se curtan un pcoco y dejen de imitar al nuevo cine argentino.
A mi criterio Pron pertenece a un vago tipo de argentino autoexiliado que exteriormente se ufana de su gesto, mientras interiormente sufre el síndrome agudo de no pertenecer. Los escritores connacionales que Pron conoció en España pueden ser tan fatuos y ridículos como él los describe, incluso más, pero eso no les confiere el don de representar al conjunto de la literatura argentina nacional actual, ni siquiera a la llamada Nueva Narrativa Argentina (pero ¿llamada por quién?). Más aún: el relato de los tres días compartidos resulta insuficiente y hasta contradictorio para demostrar la tesis de Pron, es decir, que la literatura argentina no tiene presente y probablemente no tenga futuro. Que está muerta. Esto quizás sea cierto pero si lo es, es probable que tenga mucho más que ver con los motivos que Pron elige para ridiculizar a sus compañeros de viaje que con la calidad de esa literatura concebida en forma general. Me pregunto si Pron leyó a los escritores de los que se burla. No pareciera. Es posible que leerlos no le haga cambiar de idea, pero su artículo realiza exactamente lo mismo que les critica: los toma en tanto “personajes”, no en tanto autores. Los motivos de la desesperación actual de la literatura argentina parecieran estar mucho más cerca de lo que, según Pron, obsesiona groseramente a Tomas y a Grillo Trubba que de una pérdida absoluta y definitiva de la calidad y el valor. Todo indica que son, precisamente, problemas de mercado, los mismos que comparte con otros países latinoamericanos pero que, en el caso argentino, son relativamente nuevos (relativamente=los últimos treinta o cuarenta años). En un país con una tasa promedio de lectura de un libro por año por persona, parece comprensible que los escritores estén preocupados, aunque eso no tenga nada que ver con la literatura. Kafka y Borges también se preocupaban por esas cuestiones terrenales, basta leerlos. Parece también comprensible que se ilusionen con Frankfurt 2010 y Argentina como país invitado puesto que la feria del libro de Frankfurt es la más importante en el rubro. Lamentablemente para ellos, sospecho que Pron, que según dice vive en Europa, tiene más chances de asistir que cualquiera de sus burlados.
Quintín, ayer me acusaste de cosas jodidas, carentes de bases. Si bien rechacé tus imputaciones, al leer mis intercambios con la persona en cuya defensa ocurrió tu aparición, volví a calentarme por lo que me dijiste.
Ergo, quisiera saber:
1. ¿De dónde sacás que yo tenía un compartimiento de policía?
2. ¿De dónde sacás que yo andaba persiguiendo a alguien?
3. ¿De dónde sacás que yo estaba insultando a ese alguien?
Si leyeras con más cuidado, si la lealtad hacia tus amigos no tu obnubilara, verías:
a. Que el policía, y no sólo conmigo, fue quien a vos te parece la víctima,
b. Que también la persecución operó al revés, en este mismo post, traidoramente.
c. Que los insultos tuvieron el origen y la dirección opuestos a esos que das por sentado.
Si quisieras, además verías algunas características de tu amigo nada gratas.
Y otra cosa podrías ver: que fui pródigo en elogios, apoyos y felicitaciones para el presunto agredido, hasta que le faltaron argumentos para responder por varios disparates y en vez de admitirlo, quiso chantajear haciéndose el doliente.
En cierta ocasión dijiste que no te gustan algunas de mis maneras. Muy bien, entendido, agradezco la honestidad. Estamos parejos: tal como sabés, a mí no me gustan muchas actitudes tuyas. Ojalá comprendas que ayer te pasaste de revoluciones.
corrijo:
no es
compartimiento de policía
sino
comportamiento de policía.
Gracias.
Santi, ¿vergüenza ajena? No creo que por esos comentarios tu intimidad se haya visto expuesta, pero sea lo que sea no veo por qué. Pero podés tratar de convencerme de la gran experiencia y los grandes aprendizajes que me pierdo, y de paso también de lo interesante que es todo ese zaguaneo alrededor de porcentajes.
Me gustaría conocer la opinión de maiakovski sobre este tema, raro que no haya aparecido todavía.
Leí el artículo de Pron. Interesante, aunque a mí no me dio la misma impresión que a Q., quiero decir que no me parece que vea a la troupe de Tomas como “unos patanes cuyo único interés es abrirse camino para ganar la mayor cantidad de dinero posible”, más bien creo que esos escritores le parecieron frívolos y demasiado interesados en conseguir quien les pague un pasaje a Frankfurt 2010, más para figurar que otra cosa.
Ya que me piden mi opinión: no puedo abrir el artículo de Pron, pero me lo contaron. Conozco a Tomas y Terranova, y a Grillo por reportajes. Me hago una idea de cómo piensan y escriben y sé que venden poco. Todo esto empieza ni bien iniciado el 2002, cuando Ñ instala el tema “literatura y mercado”, paralelamente a que la facultad abriera un seminario dedicado a “literatura y mercado”. Bien: la conjunción está mal. Lo que hace respirar a un joven escritor, lo que crea literatura y también lo que consigue lectores a mediano o largo plazo es más bien “literatura vs. mercado”, o, menos taxativamente, “literatura por aquí, mercado por allá”. Si los jóvenes escritores argentinos no pueden llegar a fin de mes, que consigan otro laburo o reduzcan los gastos, como hacen todos los que no pueden llegar a fin de mes. Y si su principal objetivo es tner un nivel de bienestar burgués, que se dedique algún oficio acorde, no al de escritor en un mercado chico y que históricamente se inclina por la literatura traducida. Y si quiere ser Chuck Palahniuk o Martin Amis, que se pegue un tiro y tal vez reencarne como escritor primermundista.
A mí me pasó lo mismo al principio, demasiado sofisticado el sitio ése para internautas medio rústicos como yo. Después de darle mil vueltas me avivé que se puede acceder al artículo tecleando “84″ en el cuadrito de arriba, el último a la derecha al lado de un montón de simbolitos. Le das “enter” y te lleva al comienzo de la nota. Una vez allí, hacés click sobre la lupita de arriba y podés ver las páginas a un tamaño legible.
…otra alternativa posible sería pedirle al hermano bolivariano que te haga un favorcito. Mirá:
http://www.clarin.com/diario/2009/04/20/um/m-01902127.htm
(no sé cómo joraca se pone un link, copialo y pegalo en tu navegador)
Santi, me alegra que hayas leido a Sergio Gaiteri. Ese cordobés salvaje es cosa seria. Tiene dos libros: Los días del padre y Certificado de convivencia. Vale la pena el esfuerzo de buscarlos y leerlos.
Adhiero a lo dicho por Maia (April 20, 2009 at 11:32 pm). Y lo hago extensivo a otras formas de producción cultural.
Los músicos tienen más posibilidades de rebusques.
Yo cuando veo las películas que se hacen con los fondos del INCAA y que tan poca gente ve (Q puede hablar mejor que yo de esto) siempre me pregunto porque no podría haber algo similar para el mercado del libro. Es decir, un porcentaje del valor de tapa para financiar la producción literaria nacional. Ya se, vamos a crear otra estructura burocrática más, pero tal vez se podría pensar en algo que funcione con ese esquema.
Cuantos libros se podrían haber publicado con un crédito del INCAA a una pelicula que vieron 200 tipos?
“Pron está escribiendo para Etiqueta Negra una crónica sobre los “jóvenes escritores argentinos en España” y también toma notas… En un momento nos escapamos con Pron a una librería de viejo. Disfruto la excursión por la calle Fontcarral. Llegamos y la librería está cerrada pero da sobre una plaza. Falta media hora para que abra, así que tomamos un te en la cantina de al lado. Pron aprovecha para preguntarme cosas para la crónica. Hablamos bastante y yo digo: “Esto no lo pongas” y “esto ponelo”. También digo que voy a escribir dos novelas, una que empiece con la frase “Tengo dinero” y otra con la frase “No tengo dinero”…”
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http://haciaelbicentenario.blogspot.com/2009/03/barcelona-madrid-5.html
¿?
[hermano Lord: estuve por mandarte un llamado a la calma y a la paciencia... pero no encontré el tono en medio de tan farragosos avatares, además ya vi que lograste conversar tranqui, en otro post, sobre cine como 'simple' espectador
También te podés bajar la revista completa en pdf, haciendo click en la parte de la página que diceDESCARGAR PDF.
O en este link que pongo acá.
-olvidé poner la firma de la cita de mi anterior: es la de Juan Terranova.
Gracias, hermana. Tengo una paciencia, o mejor, una serenidad casi taoísta, pero a veces… ufff.
Una cara sonriente para vos también.
que manía con publicar. Algún editor argentino está pensando seriamente en la edición electrónica de los libros?
Guille, probablemente la generación de los 70 haya sido superior a las siquientes, pero no podemos cerrar las editoriales por eso. O sí podemos, pero no seré yo el encargado de tan ingrata tarea. Solamente nombré al vuelo algunos autores que me llamaron la atención y en el apuro olvidé otros, Pedro Mairal, Germán Maggiori, Mariana Enríquez. Hasta me olvidé de Yupi, autor de “Una tarde en la Doble Visera”, esa cumbre de la nueva crítica literaria, y de la injustamente olvidada biografía en dos tomos “Necrófilo, una vida en el pescante”. ¡No hay justicia para nadie!
Germán Maggiori y Entre Hombres fue muy comentado en este blog. Escribió algún cuento en las nuevas antologías, ¿nada más?
NECRO: tengo en mis manos tu libro! Lo estoy releyendo. GRACIAS!
(¿Tienen problemas para entrar al LLP?).
Juro que cerré el signo de la cursiva, ¿qué está pasando? Que alguien tire agua bendita sobre este blog.
Yupi,
por supuesto que yo tampoco estoy por el cierre de las editoriales (aunque algo de escozor me da tanta matanza de árboles inocentes para producir tan poco sustento intelectual). Lo que digo es que no elogiemos a cualquiera por cualquier cosa (como se hace en el cine argentino, que alcanza con que la película sea visible o se pueda escuchar alguna palabra sin que acople el sonido para que se la considere valiosa). Si no perdemos perspectiva.
Guille
No, no lo cerraste, te faltó la barra.
Q
Inspeccionando el código fuente (con todos los navegadores se puede ver) observo Estre, que la cerraste mal. Entonces se genera un cierre para compensar, al final de tu comentario. Lo lamento.
En fin, días de aburrimiento, que hacen que me divierta con estas cosas.
Y que no le deben hacer ninguna gracia a alguien un poco más cuerdo.
Uh, me ganó de mano Q, que estaba atento a la jugada.
sí, pero para mi Q estaba en off side …
Si Estrella necesita una barra, me ofrezco a formar parte de ella.
Si la pregunta sobre como se entra a LLP tiene que ver con la demora, me ocurre que ella ha aumentado notablemente.
(Por favor don Q es una respuesta a Estrella, no una queja)
Supuse que era un problema local.
Yupi, chupate esta mandarina.
http://www.youtube.com/watch?v=io0uqrp9dco&feature=related
Yupi, otra : en una pausa publicitaria de “A dos voces” descubrí que en el canal de “Crónica TV” está JUAN CORAZÓN RAMÓN !!!!!!!!!!!!!!! Si no lo ves te lo perdés, es tu problema.
Juan Ramón, Janfi. Pupé de si pupé de no? Ummm Según pasan los años! Una versión de un amigo de aquí:
http://www.youtube.com/watch?v=YOvwvsZT07I
Pero si les gusta más:
http://www.youtube.com/watch?v=Wo2Lof_5dy4&feature=related
Don Pepe, Estrella, no necesita barra, tiene luz propia!
Jorge Payador, aparcero
no me desaliente ahijuna
ser un satélite quiero
aunque Estrella haya una
Lo de la luz es un detalle
que lo resuelva Edenor
mi compromiso mayor
es que Estrella no se calle.
cuando alguien no quiere hablar de literatura porque siente que no da, que no es el momento ni el lugar para tomarse la cuestión en serio, siempre tiene dos opciones: hablar del materialismo bajo que rodea a la literatura, hablar de otra cosa.
pron es un salame que critica la incapacidad o el desgano de sus colegas para hablar de literatura en serio. sus tres colegas hombres son lo suficientemente civilizados para salirse de esa expectativa tan fuera de lugar (a quién se le ocurre que en medio de un viaje se pongan a hablar de literatura?). también los tres son lo suficientemente idiotas y alienados como para elegir, antes las dos opciones, hablar de cifras, comisiones y oficios en torno a la literatura y descartar la vía más razonable que es hablar de cualquier otra cosa. y el silencio de samantha por ahí es testimonio de que ella hubiese preferido la opción dos toda la vida antes que la negatividad de la opción uno.
sea como fuere es una putarreada todo eso que se lee donde samantha aparece como el no sabe no contesta de la literatura argentina. digo sin conocerla. está claro que cualquier persona sensata se habría sentido defraudada por la compañía que le tocó, con pron a la cabeza y los demás a la altura de las pantorillas.
Para quienes gustan de los chismes (o sea, para todos), no se pierdan el “intercambio epistolar” entre Elsa Drucaroff y Patricio Pron en
http://patriciopron.blogspot.com/2009/06/un-intercambio-epistolar-con-elsa.html