Publicado en Perfil el 19/7/09
por Quintín
Hace quince días se suicidó Gabriel Báñez. Poco tiempo antes, cuando se mató David Foster Wallace, había declarado que esa era la más natural de las muertes y que es tan irrelevante discutir sus razones como hablar de los niveles de glucosa en el caso de un coma diabético. Sin embargo, y aunque algunos obituarios ni siquiera han mencionado el tema, es imposible no pensar en el suicidio de un escritor como una forma particular de fracaso. Sobre todo cuando Báñez, tanto en su obra como en sus declaraciones periodísticas, no dejaba de referirse a él. “En el fracaso, en eso sí que creo. Digamos que soy un experto en esa materia, fracasando me muevo bastante bien. El fracaso debe ser el más genuino proyecto surgido de la condición humana, le presto atención.”
Entonces, prestémosle atención nosotros. Báñez no había ganado el premio Nobel ni se había hecho millonario con la literatura, pero no era lo que convencionalmente se entiende por un hombre de letras fracasado. Era autor de una docena de novelas, dirigía la página cultural de un diario y también la editorial municipal de La Plata que se dedicaba a la noble tarea de descubrir a escritores nuevos. Báñez era querido en su ambiente y en los últimos tiempos sus libros habían recibido buenas críticas y una atención especial desde que su última novela, La cisura de Rolando, ganara el premio Letra Sur. Más allá del reconocimiento, Báñez escribía bien y su prosa hacía honor a sus ideas: “La escritura es lo opuesto a la literatura, algo orgánico, vivo, anárquico, tumultuoso, imperfecto. Me interesa mucho la imperfección, me interesa recostarme sobre la escritura porque ahí es donde se advierten las fallas, donde respira un texto, donde aparece el equívoco.”
Efectivamente, la escritura de Báñez respira, poblada de recursos, imaginación y humor (“Era escuálida y bella, de un amarillo verdoso muy cercano al brócoli en su punto de floración” dice Báñez para describir a una fanática vegetariana). Sin embargo, cuando se leen sus dos últimas novelas a la luz de su modo de morir es imposible no reparar, por ejemplo, en que la primera página de Cultura, —un libro cuyo protagonista es una versión desdoblada del autor— habla de alguien que “no ha logrado mucho como escritor y editor” y de “la secreta convicción del fracaso”. Cultura deja en claro que Báñez era perfectamente consciente de la impostura y mediocridad del mundillo literario, de su burocracia que padece de “cinismo y anorexia” y hasta del provincianismo irrecuperable de los escritores como gremio. Pero la verdadera originalidad de Cultura y de La cisura de Rolando residen en otro aspecto. En ambos casos, Báñez ubica la batalla (y la derrota) de la literatura en el interior del lenguaje mismo, que ha sido invadido y ocupado por las ciencias sociales. En Cultura, Báñez describe cómo una funcionaria oportunista se apodera de su hábitat a fuerza de imponer una jerga saturada de términos como “planificación estratégica” y “perfil del usuario para el rediseño del marketing” y en La cisura cuenta cómo un terapeuta que practica el psicoanálisis lacaniano-peronista lo convence de la homosexualidad universal. Con notable fineza, Báñez narra en ambos casos cómo sus personajes se dejan seducir por quienes emplean esa lenguas extravagantes que los sumergen, a pesar de “su discurso desmesurado y pueril”, en un delirio del que no pueden sustraerse. Rolando ha comenzado escribiendo por no poder o no querer hablar, pero los fantasmas que lo acechan terminan alojados en el texto. No se trata ya de que la práctica del arte esté condenada por la lógica del mercado o la de la Academia, sino de que su instrumento mismo se ha vuelto estéril, acaso maligno. El descubrimiento de ese horror marca el éxito de Báñez como escritor pero también el fracaso de la empresa literaria. Tal vez convenga no hablar de ello, como nos lo advirtió con su particular elegancia.
Foto: Flavia de la Fuente

Asi como la literatura es invadida por otros discursos y lo destruye o al menos lo cristaliza, me permito invadir este comment, para en reversa, construir una sola frase:
Feliz día del amigo, para todos mis compañeros del blog.
Perdón, pero que raro suena hablar en términos de éxito y fracaso tratándose de literatura. Seguramente la sociedad del entretenimiento nos ha capturado por completo. No tengo idea de quién es Bañez pero la industria cultural se encargará de hacérmelo saber muy pronto: escritor suicidado es materia de consumo, catálogo y veneración. Ojalá que este señor haya tenido motivos mucho más poderosos para quitarse la vida.
Buen punto, pero no entiendo porqué al final del post dice “Foto: Flavia de la Fuente” cuando no hay ninguna foto que acompañe al texto.
Saludos
Tito, no entendés las sutilezas. Es la foto en tanto fracaso de la representación. El imposibilidad de representar el límite. Análogo a los últimos cuadros de Mark Rothko, casi totalmente negros, antes de que acomentiera el suicidio.
Tuve algún contacto con Bañes a raíz de unas imágenes mías que el usó para la sección de cultura de Diario El Día, eran retratos de escritores.
Lamento mucho su decisión, pero la entiendo bastante, es muy difícil nuestra ciudad La Plata para los que se dedican al arte (es así en el resto del país? OK) , aún siendo relativamente muy exitoso como era él la sociedad de pequeño pueblito en general mira con el desprecio de la indiferencia a los que intentan ser más espirituales, lo peor que le puede pasar a alguien sensible. Hay un pequeño grupo entusiasta que va a las muestras, pero es difícil , a veces parece que uno trabaja más para un público que está a miles de kilómetros y que nos valora más, sacando los familiares y amigos juntar más de veinticinco personas en una inauguración es muy difícil. La Plata es una ciudad llena de nuevos escritores, cineastas, pintores, compositores, pero con una demanda doméstica escasa para semejante producción, artistas huérfanos de público. Pero algo está cambiando , vemos también que el público de teatro esta resurgiendo , lo mismo el de jazz , folclore y rock.
Seamos optimistas.
corrección:
Tito, no entendés las sutilezas. Es la foto en tanto fracaso de la representación. La imposibilidad de representar el límite. Análogo a los últimos cuadros de Mark Rothko, casi totalmente negros, antes de que acometiera el suicidio.
Ahí está la foto. Es que no me andaba el editor en mi máquina.
Saludos,
F
Buen comentario. Siempre hay motivos para vivir y para morir, porque son creaciones racionales y emotivas humanas: esto que nos decimos para vivir o aquello que no deja de atenazarnos para concluir con nuestra muerte.
La muerte propia intencional en general debe estar ligada más a la psicopatología que a motivos altruistas (dar la vida por una causa). Varios trastornos psiquiátricos confluyen hacia la elección del suicidio pero cuanto más “complejo” es el sujeto enfermo, tanto más difícil es ayudarlo y hasta que busque ayuda.
Mishíguene te pasaste
Interesante la foto. Pero como ya dije, hay instancias que son imposibles de representar. La abstracción siempre se queda un pasito más acá. Igual la foto está buena. No me imagino cómo se logró. ¿Tenés fotos abstractas guardadas para ocasiones especiales? ¿Cuál es la fuente de la que proviene la imagen? ¿Hay acaso una cortina? ¿Es ese su sustrato material? ¿El sol entrando por las hendijas de una cortina entrecerrada y apenas iluminando un sector? ¿Metáfora de la vida y de la muerte, de las sombras que rodean a la vida? ¿Y el círculo en una punta? ¿Una lámpara acaso? Qué importancia tiene. No me imagino cuál es su fuente. Un círculo en parte luna y en parte sol. Amarillo y blanco a la vez. Yin y yang.
Tal vez, tal vez. No se puede saber.
Quizás por fuera supo dejar en ridículo su época y por dentro lloraba como Garrick.
me parece audaz la asociación de suicidio con psicopatología, y apresurada.
Dejo un link:
http://www.herreros.com.ar/melanco/suicidio.htm
audaz
1. adj. Valiente, osado, atrevido:
apresurado, da
1. adj. Que muestra prisa o urgencia en la realización de alguna cosa:
Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:
El suicidio, un problema de salud pública enorme y sin embargo prevenible, según la OMS
Te dejo un vínculo, sin audacia y despaciosamente
http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2004/pr61/es/index.html
y te dejo correr, sigue, sigue agua no te detengas en tu andar, pero ten cuidado, tu murmullo alguien lo puede escuchar, como no tengo hoy apetencia, no le temas a mi sed, pero no adjetives audazmente, que de esto algo sé.
Quien desee leer algo más sobre el suicidio:
http://www.who.int/mental_health/media/media_spanish.pdf
Abrí la boca muchas veces, pero la volví a cerrar sin decir nada. ¿Cómo explicarles lo que significaba el Francés? Lo había visto más de una vez inclinado durante largo rato sobre un camino de hormigas, que los demás pisaban sin notar. Lo había visto a menudo mirando detenidamente las estrellas. ¿Cómo explicar que no necesitaba más motivos que una noche de insomnio y de lucidez para quitarse la vida? Para quien está realmente vivo, la vida se vuelve a veces muy difícil, puede llegar a ser intolerable, sin necesidad de motivaciones especiales.
Mario Levrero, El lugar, 1984
Nota de un suicida notorio. Leerla es útil.
http://weblog.maimonides.edu/gerontologia2007/2009/07/carta_de_un_medico_rural.html