A modo de resumen (2)

La continuidad cultural de la dictadura: (per)versiones de la memoria

por Nicolás Prividera

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Es claro (ya que hasta los militares fueron capaces de entenderlo) que la relación de la sociedad argentina con la “represión” (que no en vano designa a un mecanismo tan psíquico como social) ha estado ligada a su relación con el poder (y como este suele cambiar siguiendo los paradigmas dominantes en cada momento). Brevemente: En los ’70, el golpe tuvo un gran apoyo de la población, identificada en ese entonces con la afirmación del “orden” encarnado por los militares. En los ’80, con la llegada de la democracia, hubo una identificación con el “horror” descubierto –morbosamente– ante la mirada presuntamente inocente de la sociedad (lo que cristalizó en la denominada ‘teoría de los dos demonios’). En los ’90, una vez saturada la mirada con ese show del horror (que tuvo como epicentro los diarios, la TV y buena parte del cine argentino), y agotada la confianza en el gobierno de Alfonsín, llegó –bajo la falsedad de la “reconciliación nacional”- el olvido decretado por el gobierno de Menem (que cubrió sus indultos con la promesa de la estabilidad económica). Finalmente, el tema pasa a interesar solo a esa parte de la sociedad que siempre intentó activar –tanto en dictadura como en democracia- la búsqueda de la verdad y la justicia.

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La Justicia argentina nos puso en la misma encrucijada que el resto de los poderes: la de intentar una salida individual, -aquella que los militantes rechazaban- cuando la represión fue social. Los familiares solo pueden denunciar su caso, y la Justicia investiga –si llega a hacerlo- en cada caso (a lo sumo sumándolos por áreas, como en el caso del Primer Cuerpo de Ejército o Campo de Mayo). Pero el único modo de saber algo más sobre cada caso puntual es vinculándolo con la represión que lo contextualiza. Solo teniendo en claro el esquema general se podrá avanzar en el esclarecimiento, visto que la represión estaba dirigida a un grupo y no a individuos. La motivación y la metodología de la represión es incomprensible si no se la analiza en su conjunto. Se entiende entonces porque la Justicia nos reconduzca al mismo lugar que hace treinta años: al pedido individual, inorgánico (ese que las Madres, al organizarse, quisieron superar). Y por qué se ha puesto en duda la participación de los organismos de DDHH como querellantes. Porque los poderes del Estado no han hecho nada por posibilitar mecanismos que permitan no solo promover la justicia, sino acceder a una mirada omnicomprensiva sobre la complejidad de los crímenes de lesa humanidad: No hubo voluntad de investigar los crímenes de Estado como tales (es decir: como parte de un plan sistemático que incluía un plan económico y participación civil). No hubo tampoco mecanismos adecuados para investigarlos: no hubo siquiera una ley que contemplara la complejidad de la investigación de crímenes de Estado. En suma: una falta ética, política y jurídica. Y una falta encubre la otra.

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En el acto en que anunció la sesión del predio de la ESMA para un “Museo de la Memoria”, el presidente Kirchner dijo que venía “a pedir perdón en nombre del Estado”. El pedido es improcedente por partida doble (o triple): un presidente no puede “pedir perdón”, mucho menos en “en nombre del Estado”. Lo que debe hacer es procurar reparar el daño social con políticas concretas. Y el Museo solo debería ser la última de ellas, tras agotar todas las instancias anteriores. Porque un Museo no soluciona nada, no cierra nada: es parte la Historia. Y de los intentos de clausurarla. Sobre todo porque esa Historia no puede ser hecha Museo más que constituyendo una Historia Oficial. Pero no es un Museo de la memoria, nos dicen… ¿Entonces por que han hecho abuso de esa palabra desde el mismo Estado? (Por otra parte, no es lo mismo hablar de un “Museo de la memoria” que de un “Museo del terrorismo de estado”: en este último vamos a estar “todos” de acuerdo, pero los organismos de derechos humanos no pueden -ni deben-) erigirse en guardianes de la memoria -colectiva: de la que la derecha, nos guste o no, forma parte-). Porque en última instancia, el nombre mismo de “Museo de la Memoria” no es feliz, sino falaz, por partida doble: primero, porque la memoria no puede ser nunca Museo (siendo dinámica, conflictiva) y segundo, porque no es la memoria lo que debemos custodiar (cosa que, por demás, sería imposible), sino la verdad histórica; eso es lo que el Estado nos debe (a “todos”).

Porque aquí faltan hasta los datos más básicos (como el número de desaparecidos: cifra sujeta a debates y que debería ser lo menos importante). Y porque el terrorismo de estado no empieza (ni puede explicarse) a partir del 24 de marzo del 76. Seguir sosteniendo esa “efeméride” solo es negar que “el huevo de la serpiente” empieza antes, y que es la imposibilidad del peronismo gobernante (así como de toda la clase política) la que abre la puerta a la salida cívico-militar. No podemos obturar la necesaria crítica de la violencia de los ’70 y la lucha armada en general: sobre todo cuando fue la dictadura misma la que vino a “reprimir” violentamente ese debate (que se estaba dando en la sociedad argentina desde el regreso al poder del peronismo).

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La centralidad de los ’70 en la historia argentina (como condensación de largos procesos anteriores y momento de quiebre que marca la debacle final de la que tal vez nunca salgamos) es indiscutible: por eso alimentó al menos una larga bibliografía. Sin embargo, aun no hay una reflexión omnicomprensiva, más allá de algunos libros que han reflexionado sobre esa encrucijada (como Política y/o violencia de Pilar Calveiro) o sobre como esa experiencia se hizo historia en la democracia (como en Pasado y presente, de Hugo Vezzetti).

Lo que tenemos, por un lado, es una historia oficial que nos provee, cual Billiken, de imágenes para la efeméride y un feriado más para el almanaque escolar (y entonces el día del golpe se convierte en un momento fundacional, cuando en realidad no es sino el fin de un proceso que se inicia mucho antes: pero de eso no se habla, porque habría que cuestionar el gobierno peronista que ayudó a parir el huevo de la serpiente). Y por el otro un uso excesivo del testimonio (criticado por Sarlo en Tiempo pasado) que genera falta de reflexión (porque la inflación del testimonio –necesario para reponer lo que los asesinos habían querido borrar- hizo al tema impermeable a toda discusión, quedando como una pura remembranza del “horror”). Y mientras el testimonio cae en el memorialismo (al no constituir todos una “memoria ejemplar”, en el sentido que le da Todorov a la memoria crítica, vital y no fosilizada), la historia oficial intentó la museificación de una Historia aun abierta (entregando un símbolo como la ESMA para obturar las respuestas pendientes). Ambos procesos son simétricos, y el resultado es que el maniqueísmo obtura la complejidad, el lugar común suplanta el conocimiento. Triunfa lo que Piglia llama “el relato del Estado”.

Pues si el presente no puede dejar atrás ese pasado no es precisamente por el peso de la memoria o de los organismos de DDHH, sino simplemente porque los lazos con ese pasado no están rotos, sino activos. La Argentina vive aun bajo el influjo del Plan establecido durante aquellos años fundacionales (así como “los asesinos están entre nosotros). Videla (presidente de la Junta Militar entre 1976 y 1981) hablaba de “operar sin anestesia” -y también Menem (presidente democrático entre 1989 y 1999) usó esa metáfora, sin inocencia: El Estado –como ha dicho Ricardo Piglia- “decía la verdad de lo que estaba haciendo, pero de un modo alegórico”. De lo que se trataría, entonces, frente a ese relato “cerrado” en el que aun estamos cautivos, es de rescatar otros relatos y miradas que puedan “desmontar el relato encubridor, la ficción del Estado” ( (que es, no hay que olvidarlo, quien tiene el monopolio de la violencia política y su justificación final).

Porque la memoria sin reflexión se convierte en Museo. La crítica sería el único modo de generar un espacio para el debate: una memoria entendida no como opuesta al “olvido”, sino como proceso y conflicto, como lucha por la hegemonía del sentido. Pero no parece haber lugar para la crítica (no solo entre los militares y civiles que promovieron el plan económico-represivo y no quieren ser juzgados por la Historia, sino también por muchos ex militantes e intelectuales que no terminan de hacerse cargo de su historia) como si todos –por razones diversas- hubieran optado por sepultar los conflictos irresueltos –la Historia aun abierta, como una fosa común aun no rebelada- bajo un incólumne pacto de silencio o una tardía incorrección política.

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Leo, por ejemplo: “Las omisiones y falencias del programa (mezcla inadecuada de la praxis con la axiología, contenido impreciso del proyecto político, vacíos evidentes en Política Interior, anacronismo) rozan las fronteras de la irresponsabilidad y la tilinguería, con el agravante de mezclar arbitrariamente la filosofía, la política y la estrategia, confundiendo el orden de los valores y principios con el orden de la realidad, posibilidades y decisiones, y con el orden de la acción y sus medios, en un maridaje imposible que descalifica intelectualmente el proyecto.” Lo notable es que tales palabras no pertenecen a un ex militante que asume por fin las armas de la crítica (como Juan Gasparini en Final de cuentas), sino a un tal Teniente Coronel Mario Orsolini, en un libro llamado Montoneros: sus proyectos y sus planes, publicado por el Círculo Militar en 1989. (El año no deja de ser significativo, casi tanto como el lugar donde lo hallé: en la feria del libro, en un stand del Ejército Argentino ubicado en el extremo opuesto al stand que tenían las Madres de la Plaza de Mayo, como si alguien hubiera querido escenificar la “teoría de los dos demonios”.) Imposible analizar en su totalidad las especulaciones del Coronel Orsolini (cuyo preciso análisis militar se pierde en esencialismos prusianos): Esperemos que el Círculo Militar acceda a publicar algún día el Diario de campaña de Adel Vilas, libertador de Tucumán, para ver si logra transmitirnos el aliento épico de un General Paz. Será difícil, no tanto por cuestiones estilísticas como por los detalles desagradables que debe revelar, ya que el General Vilas estaba convencido de que no tenía nada que ocultar, contrariamente a la mayoría de sus pares, que nos han dejado –por toda explicación- unas miserables declaraciones.

A diferencia de los generales del siglo XIX, los del siglo XX quieren dejar la historia a los historiadores (militares o afines, por supuesto). Y aquí tal vez resida la explicación de porque una publicación tan “tardía” de este manual de inconducción política: “Ello era imprescindible para la correcta preparación de la última batalla, aun no disputada, batalla que se librará, en sus fases finales y decisivas, en el campo del pensamiento, la ideología y la cultura. Precisamente el ámbito en el que nuestra respuesta fue y es insuficiente. (¡El subrayado es suyo!). La Historia (escrita) como continuación de la guerra por otros medios. Y esa “batalla cultural” es la que se vislumbra ahora (tal vez como nunca antes), tras el “fracaso” de kirchnerismo: ya oímos (en este mismo blog) las voces que piden la cabeza de los DDHH con mismos argumentos noventistas (renovados tras el desgaste del kirchnerismo). Y con el mismo lenguaje facho-cool, en pose plebeya (esa otra herencia del menemismo).

“A nuestra generación le gustan los fierros tanto como a la de ustedes las computadoras”: Así respondía en los ’90 Galimberti, ante la pregunta de un periodista por su nueva ocupación de traficante, luego de su ruptura –comercial, al menos- con Born. No fue un cínico o un inmoral, ni un “traidor”… porque nunca tuvo principios. Fue un pragmático avant la lettre: siempre supo estar en la cresta de la ola. Si en los ’70 la onda era ser guerrillero, en los ’90 -cambio de los vientos de la Historia mediante- había que ser yuppie: pasó de secuestrar a un empresario a asociarse con él. Y cuando su socia en ese nuevo emprendimiento, la Gran Fachovedette Televisiva, dijo en su programa –a un sacerdote, menemista y abusador de niños-, otra frase para la Historia Universal de la Infamia (“¿Que quiere construir, padre, un Sheraton?”), en alusión a la casa para niños que el religioso pensaba fundar con las sobras del negocio, no hizo sino invertir, sin que nadie lo recordara, una vieja consigna montonera (“Ay, ay, ay, que lindo que va a ser / el hospital de niños en el Sheraton Hotel”). Esa misma referencia, signo de dos tiempos diferentes, se mordía la cola y cerraba el círculo, ilustrando los peligros de la Historia: confundir el fin y los medios, generar una historia invertida (especular) de aquella de la que se abomina, duplicar el discurso del poder en el momento exacto en que se dice negarlo.

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En ese sentido (en ese uso nada inocente de la lengua), podemos leer lo dicho confusamente (en todo sentido) por el poeta oficial Martín Rodríguez en este blog. Veamos más ejemplos: “Lo único políticamente incorrecto es el OLVIDO.” Allí confunde dos cosas: en primer lugar la “incorrección” con lo correcto, es decir: un gesto que funciona cuando se opone al poder, no cuando es funcional a él (como es su evidente caso). Por otra parte, confunde olvido con el “necesario olvido” (del que habla Todorov). Y lo que encubre esa “confusión” es que el “necesario olvido” es ante todo un derecho de las víctimas, que solo puede darse cuando la sociedad en la que viven no los obliga a cargar con el peso de la memoria (como puede verse también en el caso AMIA). Y el único modo de que eso suceda es con justicia. Que solo es “imposible” para los que hace treinta años vienen impidiéndola y/o dificultándola (con la inestimable ayudita de personas como vos).

Luego directamente miente, al decir que “los DDHH construyeron un status que no incluye, por lo pronto, otros derechos que son violados HOY. Perimetraron el tiempo entre pasado y futuro…” Falso. Los DDHH no tienen status ni tiempo por definición. Y los organismos siempre lo entendieron así (como no podía ser de otra manera). El caso de las Madres es ejemplar, justamente porque su constitución como sujeto político ocurre cuando se agrupan, y luego cuando expanden las demandas hacia cuestiones sociales.

Por el contrario, quien “usa” restrictivamente a las víctimas (cuando le conviene) es el mismo Rodríguez, por ejemplo al hablar repetidamente de “nuestros muertos”. Ese “nuestros” es abyecto porque revela una apropiación (una vez más, el poeta se deja hablar por el poder): Tiene que ver con la frase “los muertos los pusimos nosotros”, que enunció más de una vez algún gordo de la CGT o algún funcionario menemista (para justificar alguna de sus agachadas históricas), y que también usó Firmenich cuando decía desde su jefatura del partido montonero (desde Roma, claro): “tenemos 5000 cuadros menos, pero ganamos a las masas”. Es la lógica de un ajedrez en el que los militantes son peones (no importa siquiera su color o su sangre: porque “tras la guerra todos los muertos son de todos”, como decía Massera para darles cristiana sepultura en su discurso).

Que un genocida recurra a la poesía no es nuevo. Que un poeta recurra a una metáfora abyecta tampoco. ¿La forma (estética) es separable de la voluntad (ética)? (Con buenas intenciones no se hace política ni se escribe literatura.) Todavía estamos de algún modo presos de la “estética” de la dictadura (así como lo estamos de su política “económica”). Intento explicarme: Por un lado, la dictadura leyó literalmente (sin metáforas), y actuó en consecuencia (“aniquilando” ciudadanos según lo establecía un famoso decreto, y secuestrando libros de inequívocos títulos, como –por ejemplo- “El cubismo”, etc.) Por el otro, implantó una nueva metáfora (con su propio sistema de signos): El país era un cuerpo enfermo atacado por un cáncer que debía ser extirpado de raíz. Así, por esa doble vía, no dejó espacio donde escapar: ¿cómo saber que uno no era portador de esa enfermedad, si cualquier signo podía volverse prueba inequívoca del “contagio”?

Cuando los publicistas de la dictadura crearon la consigna “Los argentinos somos derechos y humanos” (pegada como calcomanía en todas partes, por solícitos ciudadanos que la entendían como un certificado de buena conducta) lo que hacían era invertir la consigna de los organismos y volverla contra ellos: los “derechos y humanos” contra los “derechos humanos” (cercenados de su sentido universal para ser confinados y repudiados en los organismos que los defienden). Esa operación fue tan exitosa que sobrevivió de algún modo hasta nuestros días en diversos ámbitos: desde la extendida expresión cualunquista “los derechos humanos son para los delincuentes” al ataque partidario, no solo debido a agrupaciones nostálgicas de la paz del “Proceso” sino a la inveterada derecha peronista (como se vio en este mismo blog). Por eso son tan significativas las “barbaridades” (según la definición de sus mismos amigos) de Rodríguez: por provenir de alguien que se dice poeta y de izquierda, y demuestra así lo fácil que es asumir un rol y lo difícil que es sostenerlo (a pesar del confusionismo ideológico del peronismo, que ayuda no poco…).

Por suerte finalmente se sinceró, diciendo: “yo no perdí de vista que no estaba discutiendo contra tu obra, ni contra tus escritos, sino que me estabas ofreciendo un flanco de algo que venía masticando y craneando hace mucho tiempo. Y que iba a tener la violencia de quien también escupe hacia arriba. Más gente lee LLP que mi propio blog, así que si de exposición se trata, admito que siempre fui conciente de lo que decía, incluso del cómo.” Con eso bastaba. No hay mucho que agregar a esa “confesión de partes”, que resume sus métodos (su lenguaje vil y su intervención mercenaria) tanto como sus intenciones (embestir contra los DDHH en el contexto del “post-kirchnerismo”, lo que será la estrategia general en relación a esta cuestión, incluida la de los oscuros burócratas que, aun trabajando en sectores cercanos al tema, empiezan a enunciarlo para quedar bien con los que vengan a inaugurar un nuevo “ciclo”).

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Los métodos y las intenciones aparecen claramente en el lenguaje: eso es perfectamente visible para quien quiera analizar el discurso de la dictadura y de cada gobierno que le sucedió, y encontrar allí las indelebles huellas de los siniestro. “Lo siniestro” es lo que se oculta tras lo familiar, lo cercano: por eso se trasluce tan claramente en el lenguaje, como falla. Y es que uno de los mecanismos fundamentales de lo siniestro es la “repetición” del juego incesante de memorias y olvidos: También funciona así para una sociedad empeñada en ocultar la basura bajo la alfombra. Porque lo reprimido siempre vuelve: esto lo sabía Freud, y también Videla. Solo lo ignoran (o juegan a ignorarlo) quienes creen que no hay nada que resolver, o que está resuelto. Y los demás tendremos que vivir con ello(s).

Sabemos que no habrá más información (exhaustiva), ni demasiados culpables (condenados), ni cuerpo (del delito). Solo huellas, verdades parciales, conjeturas, que nos acerquen un poco más a lo que ya sabemos. Pero el objetivo no es el saber mismo (de hecho, sabemos ya lo esencial, aunque no sepamos los necesarios detalles y la completa verdad histórica). Y lo importante siempre será lo que hacemos –lo que hemos hecho siempre-, con ese saber (más allá de lo que podamos escribir). Porque el futuro siempre estará contenido en lo que el presente haga con el pasado. La memoria no es un estanque congelado sino las corrientes subterráneas, lo que vibra bajo el hielo. Es campo de batalla.

El museo queda para los vencedores (porque de ellos es la “hegemonía cultural”, obviamente): oculta lo que dice iluminar. Clausura sentidos cuando ni siquiera están claros los hechos. El museo es lo que los vencedores han querido instaurar desde siempre: la memoria oficial, sin conflictos ni cuestionamientos (y por eso nos ofrecen convertirla en Museo. Sin embargo, los ‘70 siguen siendo una obsesión recurrente, porque son el punto ciego en el que se escondería el secreto del presente. Porque la Argentina vive aun bajo el influjo del Plan establecido durante aquellos años fundacionales, y así como el modelo económico establecido por la dictadura aun sigue vigente (llevado a cabo por el menemismo), también hay una continuidad en su política de exclusión (incluida la “exclusión” de la memoria no oficial de la dictadura).

Y es claro que solo seguir luchando para devolverle a la experiencia (histórica) su sentido (político) es como podemos salir de cada encrucijada histórica (sea la de los ’70, o los remixados ’90), y proponer una lectura incesantemente abierta de los tiempos que nos tocan vivir.

Foto: Mariana Ventureira

73 Responses to “A modo de resumen (2)”

  1. janfiloso dice:

    Nicolás, espero que no tomes a mal mi comentario;
    (el otro día te contesté algo en el post sobre el fascismo)
    Esta nota me gustó mas que la otra. Destaco dos párrafos :
    Porque la memoria sin reflexión se convierte en Museo. La crítica sería el único modo de generar un espacio para el debate: una memoria entendida no como opuesta al “olvido”, sino como proceso y conflicto, como lucha por la hegemonía del sentido.
    Porque el futuro siempre estará contenido en lo que el presente haga con el pasado. La memoria no es un estanque congelado sino las corrientes subterráneas, lo que vibra bajo el hielo. Es campo de batalla.
    La pregunta sería : ¿hay algún modelo de poder (y al cabo de política económica) que es condición necesaria (aunque no suficiente) para el desarrollo de esta reflexión crítica?

  2. NP dice:

    No entiendo la pregunta, Janfiloso, o no entiendo a donde apunta: no se trata de que haya “condiciones ideales”… La reflexión crítica no puede depender de las condiciones externas: Por el contrario, mas bien debe hacerse justamente “contra” esas condiciones (tu citado Gramsci es un buen ejemplo: escribió toda su obra en las cárceles del fascismo).

  3. janfiloso dice:

    Es un buen ejemplo y responde en parte a mi pregunta, pero supongo que apuntaba mas a la participación que el estado deba tener en esa reflexión crítica, sea porque lo propicia, sea como reflexión propia o aún como testigo involuntario de un trabajo comunitario.
    En ese sentido, para el estado como interviniendo en esa reflexión crítica, existe alguna condición necesaria?.
    Mi pregunta apunta a que en tu post mencionás entre dos y tres veces el plan económico (deduzco a su vez, que ningún plan económico es independiente de un plan político), por lo tanto, entiendo que dentro de algunos sistemas político-económicos, esta reflexión crítica tendría mayores o menores posibilidades de producirse.

  4. Fabian Casas dice:

    Nicolás: es una pena que pienses que Martín Rodríguez es un poeta oficial. Los poemas que escribió son notables. Sus opiniones políticas pueden ser compartidas o no, pero son muy interesantes. No creo que tu pensamiento y el de él sean opuestos, en realidad deberían complementarse, potenciarse, como quería Spinoza. A mí me pasó muchas veces pegar un grito y terminar discutiendo con mi propio grito.

  5. Santi dice:

    Casas sos un fenómeno. Abrazo.

  6. NP dice:

    Fabián:

    Hubo notables poetas oficiales (Maiakovski, por ejemplo, aunque no se si es el mejor ejemplo, visto que cuando se dio cuenta de que ya no podía ser ninguna de las dos cosas decidió dejar todo… O tal vez sea eso lo que lo hace un buen ejemplo).

    Pero tocas dos cuestiones que me parecen centrales:

    En primer lugar: la relación entre arte y política (vieja cuestión). Nunca más difícil que cuando se la piensa en su faceta mas oscura: ¿Puede un gran artista ser reaccionario? Hay ejemplos notables y universales (Pound, por caso) que han demostrado que lo bello y lo bueno no necesariamente van juntos. Así que por ese lado no hay contradicción.

    Por otra parte: esa idea de la identificación de los opuestos está muy bien expresada en “Los teólogos” de Borges… Un gran texto peronista (que postula la reconciliación final bajo la mirada del padre eterno). Y ese es el problema: no se puede ser “compañero” de todo el mundo (y mucho menos de quienes hacen gala chabona de un discurso facista). Ni siquiera en nuestra breve existencia, no digamos ya en la eternidad.

  7. Victoria dice:

    Y vos NP de quién sos compañero?

  8. Addison dice:

    En este país hay igual cantidad de izquierdas que de personas con esa tendencia.

    El ego puede más que cualquier intento de pensarse como integrante de un colectivo con una sola idea política. Lo que, por supuesto, no deja de ser una gran paradoja y el germen del gran fracaso de esa ideología por estos lares.

    Demasiada calentura, pelea, puteada y bravuconada para nada.

  9. janfiloso dice:

    Addison, lo que decís es un tema que me desvela, pero aunque es tradicional en la izquierda, se da también en todo el arco político; en los partidos orgánicos (o semi, justicialismo, radicalismo) es una lucha intestina medio sorda y tienen sus formas de canalizarlo, pero en los partidos nuevos, ARI, etc. este fenómeno aparece con toda su crudeza.
    Adjudicarlo al ego suena medio new age y no se si es la explicación correcta. Decir que sólo algunos nacen para el poder suena cualunquista. Por mi parte, no consigo salir de alguna (o todas) esas explicaciones y para peor, viendo tanta patología tiendo a alejarme y a despreciar (lo cual sigue siendo cualunquista). En fin, no se si seguir buscando respuestas o fundar el partido cualunquista (¿cuento con vos o vas a fundar el cualunquismo disidente?).

  10. Mishíguene kop dice:

    A mi me molesta la visión cualunquista sobre el cualunquismo. Más siendo yo un cualunquista reconocido.

  11. janfiloso dice:

    … es así …

  12. NP dice:

    Soy compañero de los que se definen por una ideología y no por el santo al que le rezan, Victoria. Porque si fuera por esto último, los peronistas de izquierda deberían considerar “compañero” a López Rega (pero ya sabemos que para eso está la identificación como “traidor”, que sirve por derecha e izquierda, según quién esté ocupando el sillón del General, bendiciendo o excomulgando urbi et orbi).
    Es tan sencillo como eso. Es evidente por qué alguien como Rodríguez no es ni puede ser mi compañero: se desprende claramente de sus acciones y dichos. Y alguien que piensa y actúa de ese modo deja de ser de izquierda, aunque pretenda jugar ese papel… para alegría de las interpretaciones faci(li)stas de la derecha que dice su nombre o la oculta tras su cualunquismo (incluida su variante light, berlusconiana, que para todo tiene un chiste). Unos y otros pululan en los comments. Y me recuerdan porque prefiero no participar en ellos. Así que, una vez más, hasta acá llego.

  13. Mishíguene kop dice:

    En el mundo hubo y habrá muchos pitucos supuestamente de izquierda que jamás entendieron ni entenderán lo que es una persona común y corriente, cuales son sus aspiraciones ni sus limitaciones y que creen que con la fuerza o la imposición de una verdad salvadora van a lograr que el trabajador viva mejor. Luego le hacen el juego a los pitucos de derecha que terminan asumiendo el poder en una dictadura o gobernando plutocracias de derecha o izquierda mientras el trabajador cada vez está peor; salvo alguno que otro que se acomoda.

  14. Victoria dice:

    NP, entendí a la perfección tu polémica con Rodriguez y mi pregunta no iba en el sentido de defender a ninguno de los dos. Simplemente quería saber quiénes eran tus compañeros de acción, esa gente con la que uno labura y elabora una perspectiva conjunta, muchas veces a partir de discusiones y revisiones de las propias posturas.
    Si hay algo recalcitrante de todo esto es que parece ser una discusión completamente en el aire que a efectos prácticos no le importa a nadie por fuera de la blogosfera que tanto criticas. Vos, desde esta perspectiva, tampoco sos de izquierda ni la representas si tu trabajo no tiene efectos políticos reales en el amplisimo espectro de la izquierda (que te juro que existe, aunque tu pasión de lo real te impida verlo).

  15. Addison dice:

    Janfiloso, por supuesto. La política argentina es tan poco cualunquista que se olvida de a quien gobierna, el hombre común.

    ¡¡Cualunquistas disidentes, uníos!!

    ¿Qué te pasa Mishíguene?, ¿no te considerás un cualunquista cualquiera? Eso es evidentemente clasista y desde ya -faltaba más-, fascista.

  16. Pedro dice:

    No estoy seguro de la validez de usar la expresión “hombre común y corriente”, que no es más –en mi opinión– que una entelequia: la categoría significa una cosa para la izquierda (o “las” izquierdas según algunos) y otra para la derecha.

  17. Mr. Burns dice:

    Nicolás: para poeta oficial, ningún ejemplo mejor que Lugones.
    Borges era un excelso escritor, pero sus opiniones políticas eran de una bajeza imperdonable: acusaba a la madre de Evita de administrar un prostíbulo en Junín, en la década de 1930, y de que sus pupilas eran sus propias hijas, incluyendo a Eva, por entonces de 12 años. Lo declaraba todo el tiempo y en todos lados, tanto que Weber lo tomó como verdad absoluta y así lo dejó escrito (y cantado) en su opera-rock.
    Janfiloso: el cualunquismo tuvo sus dos películas en la Italia de los años de 1950: se llamaron Años difíciles y Años fáciles, y fueron dirigidas por el gran Luigi Zampa. Ojalá se consiguieran en DVD.

  18. Mishíguene kop dice:

    ¿Qué te pasa Addison? ¿Te toqué una fibra íntima con lo de pituco?

  19. Mishíguene kop dice:

    Bueno, la categoría hombre común y corriente es una entelequia, como cualquier otra. Incluso un pituco es un hombre común y corriente. Tenés razón en eso. Pero yo no hablaría en nombre de los pitucos y los acusaría de colaboradores y cosas así si no los conozco demasiado.

  20. janfiloso dice:

    Pituco, pituco no sé. En una época fui petitero, pero fue hace tantos años que ya me olvidé.
    (NOTA : no dije ni petisero, ni petero, dije petitero, que en mi época quería decir algo, aunque la verdad tampoco me acuerdo bien qué)

  21. Fabian Casas dice:

    Nicolás: cuando hablo de poetas oficiales hablo de poetas vacíos de contenido, pura funcionalidad. Hay grandes poetas que de golpe fueron tomados por esa forma. Raúl Zurita, por ejemplo, escribió Anteaparaíso y Purgatorio y la rompió en medio de la dictadura pinochetista. Pero después le escribió odas a Frei y éstas eran realmente muy malas. Los poemas de martín rodríguez casi te diría que son antikirchneristas, porque se rebelan a ser tomados por cualquier poder ya que el poder no soporta mucha imaginación. Existe una vocación de servicio y existe una vocación de poder, la primera nos libera, la segunda nos vuelve esclavos. Yo formo parte de un grupo de intelectuales que se llama Cata Abierta, tomamos whisky -el psicólogo rubio- ,charlamos, fumamos y dibujamos, estás invitado. Asi se amigan con el niño Rodríguez, que es un miembro activo de este grupo.

  22. lalectoraprovisoria dice:

    Casas, perdón que interrumpa. ¿Cuál sería la liberadora vocación de servicio en este caso?

    Q

  23. NP dice:

    Victoria:
    Esta “discusión completamente en el aire” la dio el poeta “oficial” (aunque para llegar a un Lugones -aun si la época le fuera propicia- le falta mucho, Mr.Burns). Pero no todo tiene porque tener “efectos prácticos” directos. La realidad es mas compleja (y mas vueltera): si citás a Badiou, deberías saberlo. La “pasión de lo real” no se limita a la revolución, así como los “efectos políticos reales” no se limitan a tomar el Palacio de Invierno (que por otra parte ya nadie sabe bien donde queda). Por eso el espectro de la izquierda es “amplísimo”: porque hay espacio para muchas posiciones y acciones. De las más directas a las más indirectas.
    (Mi película, por caso, intentó constituir una acción -lo que no significa que todas deban o puedan serlo-, y -modestamente- creo que tuvo su reacción -incluso más allá del campo simbólico-, y que contribuirá a entender más su tiempo -y no me refiero a la dictadura, sino al kirchnerismo-: porque es una película sobre el presente, más que sobre el pasado.)

  24. NP dice:

    Fabian:

    Tenés razón en la distinción entre “poetas vacíos de contenido, pura funcionalidad” y “poemas que se rebelan a ser tomados por cualquier poder ya que el poder no soporta mucha imaginación”. Pero se puede ser un poeta “oficial” (o querer serlo) y caer con suerte en la segunda asepción (de ahí la diferencia entre el “poeta” y sus “poemas”).

    Por eso no veo contradicción en lo de “poeta oficial” (la única dificultad que le veo es que en esta época ya no hay lugar para ser un Lugones: los poetas no le importan a nadie, a menos que se dediquen a poner su verba al servicio de la publicidad). No se si es la “vocación de poder” la que mueve a Rodríguez, pero sí estoy seguro de que la de “servicio” (si la tiene, hay que ver al servicio de quién) no lo libera.

    Porque no veo como la “vocación de servicio” podría absolverlo de las barbaridades que dijo… Yo entiendo que quienes lo conocen digan (como Ligenti) que es “una persona honorable”. Pero yo no puedo separar el “honor” de las acciones: no creo en la “sangre azul”…

    Así que te agradezco mucho la invitación a ‘Cata Abierta’, pero: 1) No bebo whisky. Y 2) Aun cuando lo hiciera, no se cuantos whiskys me harían falta para empezar a ver a Rodríguez como “amigo” (creo que ni la súbita fraternidad del mamado alcanzaría en este caso).

    PD: Rubio es psicólogo?? En ese caso el dicho “en casa de herrero, cuchillo de palo” se le aplica perfectamente… (Igual no es el primer psicólogo-psicópata del que tenga noticias.)

  25. Addison dice:

    La verdad y ahora en serio, Mishíguene, no entro en la categoría pituco -con sólo ver mi forma de vestir bastaría para darse cuenta- y tampoco en la de cualunque, salvo, según la definición que diste en el otro post, en la parte de considerar a la política como “la promoción de diferencias artificiales y su aprovechamiento para sostener la carrera de oportunistas y ventajeros.”

  26. Mishíguene kop dice:

    No recuerdo haber escrito eso, así que mejor dejás el vaso con lo que sea que te estés tomando y volvés a leer.

  27. rizla_ dice:

    (refiere al whisky rubio de efectos terapeuticos)

  28. Mishíguene kop dice:

    Addison, aprendé a leer, por favor. Te voy a tener que dar clases particulares. El párrafo que me adjudicás no es mío, es una cita de un blog socialista que toca el tema del cualunquismo. Yo sólo lo copie para negar que esa definición fuera aplicable en muchos de los casos a los que se hacía referencia.
    Dije que:

    Es verdad que el “que se vayan todos” es cualunquista, y el reclamo de “seguridad ciudadana” sin tomar en cuenta la injusticia social y sus consecuencias también lo es.

    Así que no cambies el sentido de mi pensamiento.
    También dije que negar los reclamos de seguridad de ciertos sectores bajos y medios como si fueran cuestiones menores, cualunquistas, es una necedad de los sectores más reaccionarios de la izquierda, que no conocen a la gente que dicen defender ni a sus problemáticas cotidianas.

  29. Addison dice:

    Dije “definición que diste”, en ningún te la adjudiqué.

  30. Mishíguene kop dice:

    Touché.

  31. Victoria dice:

    NP quedate tranquilo que vos no das la impresión de ir a hacer la revolución.
    Sólo das la impresión de ser un trosko, de esos que siguen a Altamira y que piensan que el palacio de invierno es puan o sociales.

  32. Pepe Palermo dice:

    ¿POETA OFICIAL?

    Qué te convierte en poeta,
    ¿caminar en diagonal?
    andar por la vida,
    jugar con las palabras,
    ¿sonreirle a la tristeza?
    apiadarte del dolor,
    sentir el dolor ajeno
    como propio,
    que te lleva a llorar
    aún en calma,
    que te lleva a sonreir,
    si te sonríe un niñó.

    Poeta amigo no se es
    si uno se lo cree,
    poeta no se es,
    sino se vive,
    metido en la poesía.
    poeta se es
    si el canto,
    te invade tanto
    como el llanto,
    sin que nadie te lo pida,
    ni estés advertido.

    Poeta se es, amigo,
    si puedes
    más allá de las palabras,
    construir poesía
    con las llagas.

  33. enrique arturo dice:

    Uh, pero este NP es un pelotazo. ¿Cómo te vas a confundir la expresión “psicólogo rubio” con que efectivametne Rubio sea psicólogo?

    Te falta calle, chabón!

    Ahora entiendo porque estás tan ofendido con Rodríguez y Maia, te ofendés principalmente con la forma, aunque digas lo contrario. Porque en el barrio, las malas formas generan peleas, pero también reconciliaciones, entendimientos posteriores.

    Sos como el nenito de mamá que se ofende porque le dijeron “hijo de puta” y se encajeta con que le pidan disculpas a su mamá, cuando lo que importa y lo que se discute es otra cosa.

    Sos como Quico, pero instruído.

  34. NP dice:

    Ay Victoria, vos das la impresión de ser una muchacha peronista que odia a los “troskos” porque los corren por izquierda… Pero uds. no dan ni para ejemplo de “revolución traicionada”.

  35. janfiloso dice:

    ¡Victoria!
    ¡Saraca, Victoria!
    Pianté de la noria:
    ¡Se fue mi mujer!
    Si me parece mentira
    después de seis años
    volver a vivir…
    Volver a ver mis amigos,
    vivir con mama otra vez.
    ¡Victoria!
    ¡Cantemos victoria!
    Yo estoy en la gloria:
    ¡Se fue mi mujer!

  36. Rosa de Lux dice:

    Nicolás:
    Muy bueno el texto -y muy bueno también el striptease de los comentadores: en cada comentario van sacandose una prenda hasta quedar en culo (que generalmente tienen sucio…).
    ¿Has leido Fracturas de la memoria de Nelly Richard? Todos los artículos compilados en ese maravillosos libro tienen mucha afinidad con las ideas que compartís aquí.
    Un abrazo.

  37. Mishíguene kop dice:

    Gracias a gente como Rosa de Lux, la verdadera, la valiente, la que se jugó la vida, un tipejo como Hitler pudo llegar al poder y hacer lo que hizo. Y si Rosa hubiese gobernado Alemania, no creo que las cosas hubiesen salido mucho mejor. Habría surgido un Stalin alemán. Cuando era adolescente creía en los superhéroes. Ahora los mantengo a distancia.

  38. Mishíguene kop dice:

    Siempre va a haber quien te quiera contar tu historia. A eso se lo llama uso político de la historia. Dado que la historia es movimiento, hay quien necesitará ordenarla, para verla como una foto fija. Pera la historia es una película de acción. Quien la ordena lo hace desde su propio relato, y aunque pretenda la totalidad, esa es una mera ilusión, una falsificación que le ayuda a tranquilizarse y a tranquilizar a los demás. La historia es lo que los historiadores hacen con los restos de la historia, y sin embargo eso es sólo archivo, papelitos de colores rescatados de un diluvio. Porque la historia está hecha de millones de historias, y como escribió Paul Celan: sólo el testigo testimonia. El historiador es apenas un recopilador de información interesada, el constructor de un relato sin fisuras, o que las evade, aunque finalmente deba rendirse a los pies de su propia perplejidad.

  39. Rosa de Lux dice:

    Sólo voy a decir una cosa que me convoca:
    qué pena que el Poeta Paul Celan sea citado por algunas personas que no merecen -ni creo que entiendan- su poesía. Habría sido más atinado citar a Kavafis y Esperando a los bárbaros.
    La Rosa (es) de nadie

  40. Mishíguene kop dice:

    Che, Rosa, más bien que Rosa es de nadie, Paul Celan también es de nadie y de todos, y la historia y la política y todo lo que pasa en el mundo también. Ahora bien, para citar a otra judía, un poco menos revolucionaria, por lo menos en cuanto a lo político, pero que hubiese entendido perfectamente a Celan, a Benjamin, y a tutti cuanti. Fijate que fue de las primeras en entender a Joyce y a Picasso. Escribió: una Rosa es una Rosa es una Rosa. Y eso sí que lo entiendo.

  41. Liam Neeson dice:

    Nicolas, una pregunta. A que te referis cuando decis que tu pelicula tuvo su reacción “más allá del campo simbólico”? No entiendo simbolico en qué sentido, o referido a qué. Saludos.

    Un aporte: hoy el kirchnerismo funciona menos por lo que hizo y hace que por lo extrañado que será cuando asuma el proximo derechoso. el poder ideologico k esta basado en el “love to say i told you so”

  42. Galois dice:

    Sólo un pelotudo atómico o un tipo muy jodido puede achacarle a Rosa de Luxemburgo la llegada al poder de Hitler (y su “obra” posterior).

    Después de haber leído muchísmos comentarios de similar razonamiento escritos por el tal Mishíguene, mi conclusión es que se ha superado a sí mismo en estulticia y que cumple ampliamente los prerrequisitos (ambos y por separado) que señalé en el párrafo anterior.

    Verdaderamente notable el récord de este muchacho.

  43. Rosa de Lux dice:

    Galois:
    es tan falaz como malintencionado (creo que me quedo corta con la adjetivación) aseverar que Hitler llegó al poder gracias a Rosa Luxzemburgo que, considere, no hacía falta responder a eso. Pero acuerdo con vos en que constituye un récord -que sin duda será batido en breve.

  44. Rosa de Lux dice:

    *quise decir “rebatido”.

  45. Laura dice:

    Es cierto, Galois, los espartaquistas como Rosa no fueron causa pero sí fueron bien funcionales sobre todo para la propaganda de la ultraderecha en un momento que un gobierno de centro izquierda trataba de resistir sus embates.

  46. Galois dice:

    Laura, si sos la “Laura” que todos conocemos en este blog, no me interesa responderte.

    Y si sos otra Laura, la palabra “funcionales” de tu comentario, tan querida por los kirchneristas y demás fauna pretendidamente progresista, hace que tampoco me interese en lo más mínimo debatir sobre alguien como Rosa, que comparada con la centroizquierda fue una gigante.
    Y cuya militancia teórica y práctica, su entrega y su heroísmo me hacen sugerirte un poco de respeto.

    En otras palabras, lavate la boca antes de hablar al dope.

  47. lalectoraprovisoria dice:

    Galois. Me temo que acá tenemos una sola Laura. Podríamos llamar a licitación por otra.

    Q

  48. janfiloso dice:

    ¿Laura Ingalls?

  49. Pepe Palermo dice:

    La ura señalada.

  50. Laura dice:

    En ese momento histórico, una centroizquierda más fuerte hubiera contribuido a contener el avance de la ultraderecha que terminó en el Nacionalsocialismo: en la política alemana de entonces, el camino al infierno nazi estuvieron llenos de buenas intenciones (de ultraizquierda): en síntesis, los dirigentes como Luxemburgo con su carencia total de “ética de la responsabilidad” contribuyeron a la derechización de la sociedad que pretendían “salvar”.

  51. janfiloso dice:

    Laura, es una visión de la historia que jamás se me había ocurrido, me parece que estás forzando totalmente las cosas; lo tuyo parece una falacia. Rosa Luxemburgo formó parte de uin movimiento mundial que nace en la Revolución Rusa y Hitler fue también (como fascista digo, no como genocida) otra respuesta que dio la política. Suponer que Rosa debió adoptar una forma mas de centroizquierda como forma de evitar el nazismo es algo absurdo. Era la época de la revolución, no de la centro izquierda; Rosa murió en 1919 y Hitler llegó al poder en 1933. La verdad que no entiendo tu razonamiento. Si buscás el origen del fascismo alemán podés señalar el avance del comunismo, pero mirá también el tratado de versalles y la sumisión a la que estaba sometida alemania luego de la primera guerra, mirá el caos interno y no supongas una ética de la responsabilidad que no entiendo qué quiere decir en el caso concreto. Tal vez Rosa se equivocó en dejarse asesinar, no se.

  52. Pedro Navarro Serrano dice:

    Estimados,

    Raquel: defiendes que Luxemburgo y el movimiento izquierda alemán tuvo una responsabilidad en que el nazismo llegase al poder, o al menos que se extendiera la opinión de que este suponía un freno necesario a la llegada de la revolución comunista. El argumento no es muy nuevo, porque era la doctrina oficial de la propaganda nazi. Incluso más cerca geográfica y cronológicamente Kissinger dio una justificación muy parecida a los regímenes militares sudamericanos.

    Pero volviendo al argumento incial, no se encuentra nada que lo apoye en pensadores liberales (Berlin, Bobbio), ni evidentemente en marxistas como Gramsci, que ya cité en el primer “A modo de resumen”. En este primer debate, Fede citó “La Gran Transformación”, de Polanyi, que puede descargarse a través de: http://66.240.239.19/1/0/5/10536.ZIP.

    Polanyi escribe (y esta cita también la mandé al anterior debate):

    “(…) En realidad, tanto en Alemania como en Italia la historia de la inmediata postguerra ha mostrado que el bolchevismo no tenía la menor posibilidad de éxito, pero ha probado también de forma concluyente que, en circunstancias críticas, la clase obrera, sus sindicatos y sus partidos, pueden no respetar las leyes del mercado que han convertido en algo absoluto la libertad de contrato y santificado asimismo la propiedad privada. Esta posibilidad podía producir los efectos más mortíferos sobre la sociedad, desmovilizando a los inversores, impidiendo la acumulación de capital, manteniendo los salarios a un nivel poco remunerador, poniendo en peligro la moneda, minando el crédito extranjero, debilitando la confianza y paralizando la empresa. El origen de este miedo latente no ha sido el peligro ilusorio de una revolución comunista, sino el hecho innegable de que las clases obreras estaban en situación de poder promover intervenciones de consecuencias posiblemente desastrosas para el sistema de mercado, y es esto lo que en un momento crucial se ha condensado, dando lugar al pánico fascista.”

    Entre la desobiencia civil de no respetar leyes y sistemas económicos y la revolución hay un paso muy grande, (el paso que Lenin, por ejemplo, quiere impulsar cuando escribe “?Qué hacer?”). Y de la revolución incipiente al terror blanco y su justificación existe un abismo.

    Quiero suponer que no se trata de su ideario, pero la postura que mantiene sólo la sustenta en un tipo de bibliografía muy determinada que salva ese abismo entre rebelión y terrorismo de estado: la revisionista.

    En el caso alemán, el revisionismo descarga las responsabilidades en la izquierda, y en España , en las revueltas mineras asturianas y el movimiento anarquista del centro-oeste penínsular. En los últimos años han aprecido bastantes “estudios” de esta tendencia escritos por personajes como César Vidal o Pío Moa, no por casualidad sufragados por la Fundación Francisco Franco. Entre marzo y abril de 2009 se produjo un debate entre estudiosos de un altísimo nivel como Paul Preston y Stanley Payne en “Letters to the editor” del diario The Times, en el que trataron sobre el impacto de estos estudios tan particulares dentro de la historiografía de la Guerra Civil española. En la práctica mayoría de los casos, los historiadores desecharon este tipo de argumentos y señalaron que se enmarcan dentro de un intento muy poco disimilado de re-escrbir la Historia con argumentos falaces.

    Un saludo,
    Pedro Navarro Serrano

  53. Laura dice:

    Janfiloso, estoy repitiendo casi literalmente las palabras de Weber (el más grande sociólogo de la historia), en su célebre conferencia a los estudiantes en 1920 (aunque creo que en privado, Weber era mucho más duro y consideraba que el lugar adecuado para Luxemburgo era el circo o el zoólogico, no me acuerdo bien).

  54. Laura dice:

    Eso mismo: el país era un caldo de cultivo para los “nacionalismos” de derecha más nefastos gracias a Versalles y la ultraizquierda “anarquizante” aportó lo suyo, en lugar de tener en cuenta las circunstancias excepcionales de Alemania y contribuir al gobierno de centro izquierda que no era tan “romántico” como una revolución bolchevique o trozkista, pero menos nefasto que el regimen fascista que le siguió. La lógica miserable cuanto peor, mejor, no es nada novedosa entre los irresponsables políticos de los “romanticos” de la ultraderecha o la ultraizquierda.

  55. Laura dice:

    Y sí, prefiero el kirchnerismo antes que una dictadura militar.

  56. Mishíguene kop dice:

    DeWikipedia:

    En efecto, Hitler nunca se quejaba sobre la suciedad del frente y jamás pidió un permiso para abandonarlo, aunque pudo salir cuando estuvo recuperándose de la herida en su pierna en un hospital en Berlín. Cuando regresó, empezó a pronosticar repetidamente que Alemania perdería la guerra por causa de los judíos y los marxistas, a quienes acusó de robar a la nación y no prestar servicio militar.

    Aunque el final de la guerra lo había convencido de entrar al mundo de la política, Hitler se percató que no contaba con dinero, amigos, familiares con conexiones, estudios universitarios o experiencia política; por lo que decidió continuar en el Ejército. Viajó a Múnich para reintegrarse a su batallón, pero allí descubrió que se había proclamado una república soviética bávara y que su unidad estaba bajo el control de los socialistas, por lo que solicitó ser transferido a otro lado. El crucial primer invierno de la República de Weimar, Hitler lo pasó trabajando como un guardia en un campo de prisioneros de guerra cerca de Austria.
    Regresó a Múnich en la primavera de 1919; poco después de su llegada el gobierno soviético de ese estado fue derrocado por el Ejército alemán y grupos paramilitares conservadores, y Hitler recibió entonces su primer trabajo político. Su misión consistía en investigar a los miembros de su unidad que habían colaborado con el gobierno soviético. Su trabajo fue apreciado por sus superiores, quienes lo emplearon a tiempo completo, asignándolo al Departamento político de asuntos de prensa del Ejército, a nivel distrital. De esta manera, Hitler se convirtió en un espía militar, investigando a los muchos grupos socialistas que estaban naciendo en toda Alemania. También participó como oficial educador en el «pensamiento nacional», cursos organizados por el Departamento de Educación y Propaganda del grupo bávaro de la Reichswehr. La principal tarea de Hitler era entonces erradicar “ideas peligrosas”, como la democracia, el socialismo y el pacifismo. Un objetivo clave de este grupo era crear una «cabeza de turco» para justificar la derrota alemana. Las cabezas de turco fueron encontradas en el Judaísmo Internacional, los comunistas y los políticos liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar, que eran considerados como los «criminales de noviembre».

  57. Mishíguene kop dice:

    Che, Q. o F., alguien está escribiendo en mi nombre, esto no lo escribí yo:
    http://www.lalectoraprovisoria.com.ar/?p=4167#comment-94849

  58. Mishíguene kop dice:

    El tal Huilli Raffo aprovecha para mandar fruta contra los que escriben comments en su último artículo en TP, que no venía la caso. Al parecer cree como muchos que hay una jerarquía tácita en la blogosfera (y en el mundo también) que hay que respetar. Esté, el lugar desde el que me expreso, para él es el lugar de los lunáticos. El único sitio que les da él a los lunáticos es el de los comments diferidos, pasados por el tamiz de su extrema lucidez. Genial. Apuntemos así a la democracia y a un mundo mejor, que vamos muy bien. Al final no sé si es mejor Aguer o Raffo. Para mí, en sustancia, no son muy diferentes, salvo que un es ultraortodoxo y religioso y el otro es utraheterodoxo y laico.

  59. lalectoraprovisoria dice:

    Mishíguene. Hemos eliminado a su falso doble.

    LLP

  60. janfiloso dice:

    Laura, no medan las fechas, no entiendo lo que decís.
    Rosa muere en 1919.
    Hitler funda el partido en 1921 (que no es exitosos hasta 1933).
    ¿Qué sabía Weber en 1920 sobre el nazismo?
    No entiendo Laura.

  61. gabrielaa. dice:

    stultorum infinitus est numerus

  62. janfiloso dice:

    Laura, mas allá del dislate de las fechas, el razonamiento no puede ser de Weber, debe ser de Webon.
    Tu tésis sería : si Rosa hubiera apoyado a la centro izquierda, entonces no habría llegado el nazismo.
    Es una tésis totalmente contrafáctica. Es estúpido pensar que el lugar de izquierda comunista dependía de una persona; es un lugar, no una persona; es una ideología, una posición, no se supone que uno pueda excluirla intelectualmente como posibilidad y de ahí deducir lo que habría podido pasar; es un disparate.
    Aún en esa hipótesis, el nazismo podría haberle ganado a la centro izquierda con o sin Rosa ¿entendès? es contrafáctico, es disparatado.

  63. janfiloso dice:

    … adhiero …
    (o mejor dicho, adhierus)

  64. janfiloso dice:

    ¡Horror!
    ¿Hay dos Mishiguene kop?
    Había una canción cuando era niño que decía algo así :
    “Si un mishiguene molesta mucha gente,
    dos mishiguene molestan mucho mas”
    und so weiter (y así siguiendo)
    ad infinitum (hasta el infinito)
    por ejemplo …
    “Si 123.456.786 mishiguene molestan mucha gente,
    123.456.787 mishiguenes molestan mucho mas”.

  65. gabrielaa. dice:

    darfn af kapores

  66. janfiloso dice:

    Pronounced either way, the word is spelled with a kof
    and is as you say in no way related to kapores. Your
    ‘darfn af kapores’ has a typically clumsy-sounding
    back-formation in Hebrew: ‘ani tsarikh oto l’kaporot’,
    something I can just hear the children of Ethipian
    immigrants saying a few years hence. When something
    fairly valuable was broken or lost there would be
    (after the hand-wringing, blaming, etc.): Nu, a sheyne,
    reyne kapore. If the object wasn’t very important my
    family skipped the mourning and cheerfully imitated the
    Galician-Polish style: A shAyne, rAyne .

  67. janfiloso dice:

    Che, como hablo latín e idish con gabrielaa. estaba distraído, pero me parece que también hay dos lauras; una en azul que remite a un blog al que no se puede entrar y otra en negro.
    ¡estamos duplicados!
    materia y antimateria
    la octava dimensión
    hologramas
    la realidad virtual.

  68. Laura dice:

    No, Janfiloso. Lo que Weber criticaba era cierta forma de entender la acción política de esos sectores de la ultraizquierda. No se refiere en la conferencia específicamente a Luxemburgo (personaje que despreciaba en privado). No es que le carga la responsabilidad del nazismo a ella personalmente! sino que cuestiona -más generalmente- a esos sectores que se creen impolutos “principistas” y actuan sin tener en cuenta las consecuencias de sus actos.

  69. janfiloso dice:

    … no aclares que oscurece …

  70. Laura dice:

    Y, cuando se es medio duro para entender…

  71. Mishíguene kop dice:

    as tzvei shlofn oif a kishn tor der driter sij nisht mishn…

  72. Mishíguene kop dice:

    vos greise kaien kinder shpaien

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