Los muchachos kirchneristas

Publicado en Perfil el 6/9/09

por Quintín

La quinta antología de Mondadori con “los mejores narradores de la nueva generación” está dedicada al peronismo. Sería exagerado aplicarle a Un grito de corazón el famoso dicho de Borges (“los peronistas son incorregibles”). Más bien corresponde citar una frase de En la pausa, una novela reciente de Diego Meret: “Cómo se puede hablar del peronismo sin ser obrero”. Pero eso, en el fondo, sería entender mal el libro. Uno de los textos seleccionados, el de Juan Terranova, se titula Algunos personajes y situaciones que no deberían formar parte de un cuento sobre el peronismo. Allí, después de proscribir tanto a poetas y sociólogos más o menos gorilas como a “villeros varios”, “fumadores de paco” y otras “flores del miserabilismo”, aparece “el militante genético” que dice ser peronista de familia porque “el peronismo le dio dignidad a la clase obrera”. Terranova concluye que un tal sujeto, tal vez lo más parecido a un obrero peronista que aparece en el libro, solo podría funcionar como personaje secundario. De hecho, solo el primer relato, firmado por Juan Diego Incardona, tiene alguna relación con ese peronismo clásico y heredado que el autor suele explorar como parte de su evocación de la infancia. El resto está muy lejos de esa perspectiva salvo para ilustrar, en el relato de Luciano Lamberti, que esa identidad política carece hoy de sentido en los viejos términos.

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Aunque en las doscientas páginas de la antología no hay rastros de antiperonismo, Un grito de corazón no es exactamente un libro peronista sino un libro kirchnerista. La prueba, diría un paranoico que recurre nuevamente a Borges, es que así como en el Corán no aparece la palabra “camello”, aquí el apellido Kirchner está ausente a pesar de su omnipresencia. El libro no se alinea directamente con el gobierno ni celebra sus medidas, pero no faltan dos relatos (Alejandro Caravario, Santiago Llach) en tono de farsa que tienen como víctimas a Carlos Menem y al CEO del grupo Clarín, dos enemigos emblemáticos del oficialismo. La épica de la lucha armada de los setenta, tan presente en la mitología del matrimonio presidencial, también está representada en el relato edificante de Leonardo Oyola. Con un guerrillero heroico escondido en un ingenio tucumano, con toda su mitología anticapitalista, con un niño que muere asesinado para salvar al protagonista sería —en otras circunstancias, claro— un serio candidato para el premio Stalin.

Los compiladores Mariano Blatt y Damián Ríos no han intentado ser políticamente eclécticos y ese es un acierto de la antología: asumir que es muy difícil encontrar en esta generación un escritor que haga explícita alguna forma de antikirchnerismo. Un grito de corazón pone de manifiesto que si bien el setenta por ciento de la población ha votado contra el partido oficial, esa proporción se invierte drásticamente en el mundo de la cultura. En particular, el territorio de la literatura argentina joven es abrumadoramente kirchnerista por acción o por omisión. Por eso es muy natural que cuentos como el de Sonia Budassi y especialmente el de Carlos Godoy, que relatan escenas de la lucha de clases, queden automáticamente bajo el paraguas ideológico de la antología. Pero, además, Un grito de corazón nos introduce en una Argentina recubierta por el horizonte de la militancia: ocho de los trece relatos cuentan historias de militantes y algunos se permiten incluir contradicciones y sordideces. Desde las violentas madrugadas jujeñas de Federico Leguizamón a la intimidad del funcionariado bonaerense de Tatiana Depetris y los relatos de vida de Timo Berger o de Diego Sánchez, esos cuentos funcionan como fresco de un mundo hasta aquí parcialmente oculto. El notable cuento de Martín Rodríguez, que reconstruye la amistad entre un represor y un guerrillero, revela que todo puede ser dicho porque el universo que importa se ha vuelto propio y lo demás no cuenta.

Foto: Flavia de la Fuente

13 Responses to “Los muchachos kirchneristas”

  1. Kiss the cooke dice:

    decir que el 70 por ciento de la poblacion no voto a kirchner, ¿no es subestimar a la población y a su capacidad de decisión?¿por qué asumir que la única forma de votar es la no positiva?¿o abonás a una retótica cobista? Por otra parte, identificás al 70 por ciento de la población sólo con la provincia de buenos aires que es, efectivamente, el electorado que votó a otra cosa menos a kirchner (versión de voto positivo) o, como veo que te gusta decir, que no voto a kirchner pero tampoco sabe qué o cómo votó (versión de voto no positivo).
    Mientras escribo esto me doy cuenta de qué bien te salió, porque me estoy tomando la molestia de responder, como un boludo que entró como chorlito. La escritura efectista, así hagas la reseña de una propaganda de yogur para cagar, siempre terminás argumentando con chicanas. No sé si será una pose para jugarla de heterodoxo, para perfeccionar el papel de intelectual que no necesita legitimarse por la academia y entonces apela a recursos de la política más infantil. No sé.
    Chicanas, zonceras arrojadas al viento…

  2. lalectoraprovisoria dice:

    La verdad es que no entendí. ¿Preferís poner como ejemplo a Córdoba o Santa Fe, donde el 90 por ciento votó en contra de Kirchner?

    Q

  3. hugocamm dice:

    La nota no desentona con la ideología del diario y con tu reiterada postura en este blog, cansa un poco la reiteración de conceptos. Ya casi me lo sé de memoria. No entiendo porque te pones en bandos, eso te hace más rígido, menos libre y siempre veras la realidad de acuerdo a ese punto de vista político.

  4. juan dice:

    Q,

    excelentes tus dos notas, la de ayer y la de hoy.
    Me llama la atencion que dos tipos brillantes, vos y Fogwill ( su escrito de ayer es muy bueno ) no se puedan poner de acuerdo. eso tambien es lo que nos pasa.

    saludos,

  5. Carlos G. dice:

    Alguien dijo que no importan los hechos, sino sus interpretaciones.
    Si interpretamos que “a gente votó en contra de Kirchner” podemos manejar porcentajes abultados que simbolizan una amplísima mayoría opuesta, en este caso, al gobierno nacional.
    Si interpretamos que la gente vota a favor de algo y no en contra y analizamos esa masa de votos, encontramos que la misma está dispersa en representaciones de dificilísima asimilación: PRO, Coalición Cívica, Proyecto Sur, etc. etc. y que los porcentajes que, a nivel nacional, maneja cada facción son, en muchos casos, inferiores al obtenido por el oficialismo.
    Pareciera que la interpretación del voto “en contra de” se esfuerza en encontrar una homogeneidad donde no la hay.
    Como si fuera poco, antes de haberse apagado los ecos de los resultados electorales, las principales figuras de casi todas aquellas “agrupaciones” ya mencionadas aparecen enfrentadas dentro de sus disputas internas y soplan vientos de disolución.

  6. Anónimo dice:

    A mi a quien votan los escritores me chupa un huevo. Lo lindo es la certeza de que los K no van a ganar nunca mas una elección. Despues que escritores desconocidos los mimen es tema para blogs comprometidos.

  7. lalectoraprovisoria dice:

    Carlos G. ¿Así te parece mal interpretado? ¿Y qué te parece como interpretación decir que la gente votó para profundizar el modelo?

    Hagamos un plebiscito sobre la continuidad de los Kirchner en 2011. A ver quién gana. Por supuesto, con una oposición inutilizada pueden hacer valer el aparato, sus enormes recursos económicos y su voluntad de extorsión y espionaje para ganar igual en 2011. De eso se trata todo.

    Q

  8. Marta Alicia dice:

    Q. no te enojes porque vas a tener muchas… cientos o miles de oportunidadesd de leer libros con este contenido… ¿ideológico?

    Siempre me he preguntado por qué la mayoría de los intelectuales y/o periodistas o comunicadores son “progresistas” y por qué se sienten tan orgullosos de ese adjetivo que los etiqueta y los ubica a la izquierda de los “reaccionarios”, “fachos” y otros epítetos peyorativos con los que descalifican y atacan al resto de los argentinos alfabetizados (no los consideran con intelecto).
    La única respuesta que se me ocurre es que es un éxito de la educación argentina pues desde la escuela primaria, la media y, especialmente, la terciaria y universitaria -desde hace varios años- han sido formados por contenidos, bibliografía y docentes “progresistas” (por no decir marxistas). Igualmente, los contenidos de los programas para los concursos docentes y/o cargos directivos siempre han tenido el enfoque filosófico y la interpretación marxista de la historia. ¿No es suficiente esto para dibujar un perfil “progre” en un intelectual o pseudointelectual?

    Por otra parte los que compran libros, diarios, revistas y otros impresos son -en su mayoría- simpatizantes de la ideología “progre” o zurdoide. Los demás consumen “circo” o entretenimiento fácil.

    ¿No tiene el grupo Clarín periodistas o comunicadores sociales que tienen un discuso progre en su prensa oral, escrita y la TV? ¿No eran amigos de K? Debe ser porque eso es lo que vende y está de moda.

    Q. los K tienen una clac que es muy efectiva en sus loas y aplausos al poder K. Pienso que lo hacen porque tienen la esperanza de sacar buenos réditos al apoyarlo o si K se descuida, le ponen la zancadilla y se sientan ellos en el sillón de Rivadavia.

    El chivo expiatorio es Menem y la “derecha destituyente”… (me parece que oí varias veces ese discursito K) porque siempre hay que tener un “malo-enemigo” a quien echarle la culpa de todos los males. Ya nombraste la mitología K; en toda mitología hay dioses buenos y demonios.

    Q te leí también en Perfil, pero allá hay que hacer un trámite para registrarse y acá no.

    Saludos y a seguir en la lucha sin enojarse.

  9. Carlos G. dice:

    Está claro cuál sería el resultado de un plebiscito.
    Está menos claro qué significa una oposición unida cuando no pueden mantenerse juntos ni siquiera dentro de los frentes que forman para las elecciones.
    Si se unen sólo para ganarle a los Kirchner ya sabemos cómo es el final; tenemos suficiente y reciente experiencia al respecto.

  10. J dice:

    Marta Alicia, usté es una delicia. A seguir en la lucha, desde La lectora provisoria y desde todas las trincheras, con Quintín y con los otros, contra los zurdoides educados en universidades marxistas que compran libros y revistas.

    Hasta la victoria siempre.

  11. aguaquenohasdebeber dice:

    Favia: ¿qué esa cosa que hay en la playa? Es rarísima, un objeto de feria alienígena.

  12. aguaquenohasdebeber dice:

    errata: Flavia

  13. Mariano T. dice:

    El hecho de que la oposición este dispersa tiene implicancias a futuro, pero el hecho presente es que la mayoría de la gente no quiere más a Kirchner.
    Es bueno, y tranquilizador, que desde que se quitó la máscara el año pasado y le vimos su peor rostro, perdió la mayoría del apoyo popular (que hoy se estima en 20%).
    Si lo hubiera mantenido, la preocupación mía no sería por él, sino por los argentinos.
    Que un grupo de supuestos intelectuales lo apoye en su mayoría no es muy relevante, los intelectuales franceses bancaron a Stalin hasta que se murió, y un poco después también, y la diferencia entre esos intelectuales de allá y de ese entonces, y los actuales de cabotaje es tan impresionante que da vergüenza compararlos.
    La mayoría del pueblo, o digamos que el pueblo en su conjunto, es normalmente más sensata y lúcida que los intelectuales. Se equivoca, pero ante la evidencia del error cambia rápidamente de idea.

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